En la cuarta jornada de nuestro Camino de Santiago, entre Lubián y Laza, recorrimos las alturas de la Sierra Seca, parte de los Montes de Galicia emplazado en el sureste de la provincia de Orense. Poco después de La Gudiña pudimos contemplar la siguiente vista del embalse de As Portas:
El nombre de la Sierra Seca, como se puede ver, no está puesto por casualidad: no se observa prácticamente ningún árbol en kilómetros a la redonda. Si no fuera por el verde de los matorrales, no tendría nada que envidiarle en aridez a los montes de Málaga.
En esta etapa realizamos algunas de las bajadas más impresionantes de todo el Camino, por torronteras bastante trialeras, y por cortados que quitaban la respiración. Pero eso ya quedará para otro día.
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Esta tarde he salido a rodar un poco por tierras gallegas. Ha sido una manera como cualquier otra de mantener el ritmo tras la reciente Vía de la Plata, y también de quitarme de encima los fantasmas de una gastroenteritis que cogí en Verín durante el Camino (y de la que en su momento hablaré).
Mi idea originaria era realizar el tramo III del sendero GR-94: Sendero Rural de Galicia (Monte La Madroa, Vigo – Santiago de Compostela). Este tramo en concreto va desde Vilarchán a San Xurxo, y tiene un recorrido de unos 18 km. En mi caso, al ser de ida y vuelta, debía de haber sido de unos 36 km. Sin embargo, sólo he podido realizar 12 kilómetros escasos.
Empecé, pues, la etapa en Vilarchán. Hay que decir que recorrer el sendero es bastante fácil, ya que las marcas de señalización de sendero de Gran Recorrido (blancas y rojas) son abundantes a lo largo de todo el trazado. Se comienza por asfalto, con abundantes subidas y bajadas -esto es Galicia, al fin y al cabo- que nos lleva por las aldeas de Vilarchán, San Miguel y Contixes.
Hay un tramo de camino empedrado que es dificultoso para la bici, pero que es posible salvar a pie -si bien es necesario tener cuidado con las serpientes-.Es de destacar un hermoso robledal en San Miguel, que sirve de preludio a una subida, después de Mirón, que nos habrá de llevar hasta un monte, en el que nos desviamos por pista a la izquierda.
A partir de ahí empieza un descenso, primero por pista, y posteriormente por sendero comido de vegetación, hasta el Río Almonfrey. Fue en este descenso donde, debido a lo cerrado de la vegetación, su espinosa naturaleza (que estaba causando estragos en mis espinillas) y lo aislado de la zona, tuve que darme la vuelta, ya que no disponía de topográficos de la zona para buscar algún camino alternativo. Por desgracia, por ello, tampoco sabía que me encontraba ya tan cerca del puente romano sobre el río Almofrey, construido en roca viva, y que es digno de contemplar:
Así que me, como resultado, tuve que cortar la etapa en el descenso hasta el Río Almofrey, que constituía uno de mis principales objetivos -por aquello de contemplar ese llamativo puente-, y que me he quedado sin cumplir. La vuelta no tuvo mayor inconveniente, una vez conocido el camino de ida.
El recorrido completo del tramo es el siguiente:
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Hoy he efectuado mi última etapa de entrenamiento previo al Camino de Santiago. Esta tarde hemos salido a rodar Manolo, Rafa y yo desde Santiponce. El recorrido escogido ha sido similar al de otras ocasiones: vía verde de Itálica, con la variación de que esta vez hemos continuado más allá del arroyo del Judío, hasta alcanzar la carretera de Salteras. Desde allí hemos retomado la cañada real de las Islas, hasta la venta de Ana Velázquez. Por último, hemos vuelto a Santiponce por la N-630.
Aún no tengo los datos de distancia, ya que he tenido algunos problemas con mi velocímetro, y Rafa aún no me ha pasado los datos tomados con su movil. Cuando los tenga los subiré.
Por otro lado, según mi pulsómetro, hemos empleado 1h 22m 35s en realizar la etapa, con una media de 133 pulsaciones/min, 175 pulsaciones máximas, un consumo medio de 960 kcal/h, y un tope de 1380 kcal/h, con un consumo total de 1378 kcal. He estado un total de 57m 25s en mi zona de pulsaciones.
Editado: Ya tengo el mapa del recorrido, cortesía de Rafa:
Ver 2010/07/29: Vía Verde de Itálica – Cañada Real de las Islas – N-630 en un mapa más grande
La etapa, según Andando y Google, tuvo una longitud de 20’42 km, que recorrimos en 1h 23m 8s.
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El pasado domingo realicé mi último entrenamiento en Córdoba antes de empezar la Vía de la Plata en Zamora. Y por primera vez en mucho tiempo, éramos tres los que salíamos a rodar: yo mismo, Pablo, y mi buen amigo Taran, que ha decidido pasarse de nuevo a la vida sana.
Dado que aún seguía convaleciente de mi lesión, y que el bueno de Taran tenía aún que coger algo de fondo, opté por preparar una etapa tranquila: Vial Norte, Vereda de Alcolea, para girar a la izquierda sobre el Canal del Guadalmellato y, atravesando las canteras de Asland (Cimpor, mejor dicho), aparecer en Torreblanca, por debajo de la Virgen de Linares, y volver a Córdoba por la Carrera del Caballo o bordeando el arroyo Pedroches.
Empezamos la etapa poco después de las ocho de la mañana, ya que el día se preveía caluroso. La marcha no tuvo mayor novedad hasta alcanzar el arroyo Pedroches aguas abajo del puente romano que lo cruza, donde tuvimos que sortear la primera valla del día (que no sería, ni mucho menos, la última), dado que la zona se encuentra en obras. Alcanzamos la parte asfaltada de la vereda, que recorrimos a un ritmo razonable, hasta alcanzar la zona de pista, donde tomamos una de las dos fotos del día:
Recorrimos la vereda hasta el punto en el que se acerca enormemente al canal de aguas, donde nos desviamos para pasar por encima de este último, no sin antes sortear dos nuevas vallas, una de ellas con advertencia de explosivos incluida. A partir de ahí el rodar se hizo más desagradable, ya que los caminos que antaño existían en esta zona han sido prácticamente arrasados con maquinaria pesada, y el terreno está bastante suelto. Aun así, conseguimos llegar hasta el camino de las canteras -no sin antes tener que saltar de nuevo otra valla-, y continuar por el camino forestal que comunica esta zona con la parte baja de Torreblanca. Desde este punto tomamos una foto de la laguna artificial que se ha formado en una cantera abandonada:
El agua de la laguna, dicho sea de paso, muestra un color sospechosamente azulado. Demasiado azulado…
Una vez más, nos vimos obligados a cruzar una verja para poder continuar nuestro camino. Aunque en este caso era más sangrante aún, ya que es un camino que los propietarios del terreno -Asland, en su día- se vieron obligados a abrir, ya que esta zona es de libre tránsito. Pues bien: el paso no puede ser más angosto, de tal manera que es complicado que pase una persona, y no digamos una bici. Tanto fue así que tuvimos que pasarnos las bicis por encima de la cerca. Y de nuevo, dentro del terreno la situación no era precisamente mejor: de nuevo la tierra se encontraba removida con maquinaria pesada, e incluso la salida, ya en Torreblanca, se encontraba dificultada merced a una profunda zanja que se había excavado junto delante del paso en la cerca.
Superadas estas dificultades, llegamos hasta la urbanización perpetrada por Sandokán en la zona de la Virgen de Linares. La atravesamos hasta llegar al viejo tramo de la N-432, donde decidimos volver realizando el descenso del arroyo Pedroches. Pero cuando nos dirigíamos hacia allí, Taran sufrió una caída en un tramo de asfalto, merced al cansancio acumulado. Visto lo visto, consideramos razonable dar por finalizada la etapa, y volver a Córdoba. Ya habría tiempo de realizar descensos. Dimos por concluida la etapa de nuevo en el Vial Norte, en el paso sobre las vías donde antaño se encontraba el Cuartel de Automovilismo.
Por mi parte, las sensaciones de la etapa fueron buenas. No tuve molestias en los gemelos, y me permitió rodar un poco por la Sierra antes de emprender mi marcha al Norte.
En esta ocasión la geolocalización de la etapa corrió a cargo de Taran y su Google Nexus One, equipado con el software de Endomondo:
Editado: Por cierto, me he olvidado de incluir los datos de la etapa. La etapa tuvo una longitud de 15’8 km, que recorrimos en 1h 34m 55s (según el velocímetro). Los datos del pulsómetro fueron los siguientes: 1h 47m 25s de medición, con unas pulsaciones medias de 107/min, 159 pulsaciones/min de máxima, un consumo medio de 700 kcal/h, máximo de 1220, y 25m 0s en el rango de pulsaciones.
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Esta vez -aunque por poco- no se nos fue de las manos. Fran, Manolo y yo realizamos ayer un fragmento de la Vía de la Plata entre Guillena y Castilblanco de los Arroyos. Teníamos previsto, en realidad, realizar el recorrido completo hasta Castilblanco, pero dado que empezamos la etapa a las 20:20h, con 50 minutos de retraso sobre el horario previsto, nos vimos obligados a hacer recortes en la distancia.
En efecto, la distancia entre Guillena y Castilblanco es de unos 19 km, de reocrrido en continuo ascenso, a través de las últimas estribaciones de la campiña sevillana y, sobre todo, por las primeras rampas de la Sierra Norte de Sevilla. Salimos de Guillena por la carretera que se dirige a Burguillos, siguiendo todo el rato las flechas amarillas de la Vía de la Plata. Llegamos hasta la rotonda de entrada de un polígono industrial, donde abandonamos la carretera, y tomamos la pista que nos tendría que haber llevado hasta Castilblanco.
En esta etapa iba estrenando un nuevo juego de cubiertas, unas Maxxis Larsen TT de 1.9”, que me habían recomendado para el firme que espero encontrar en el Camino: asfalto y camino de tierra en buenas condiciones. Y la verdad, las cubiertas, muy estrechas en su banda de rodadura, dejaban rodar de una manera sumamente cómoda.
El camino describía un ascenso continuo a través de sembrados y olivares, con ocasionales respiros y pequeña bajadas. El camino continuaba con esta tónica hasta llegar a un campo de naranjos, donde empezamos un descenso que nos habría de llevar hasta una zona boscosa eminentemente mediterránea: alcornoques, encinas y fincas de ganado, con sus correspondientes pasos canadienses. A esas alturas de la etapa empezaron las complicaciones para mí desde el punto de vista físico. Pese a que iba en un estado de forma sumamente bueno, empecé a tener sensaciones desagradables en los gemelos, cual si fuera a darme un tirón. Parecía que la etapa de la semana pasada me estaba pasando factura en forma de algún tipo de lesión muscular. Esto me obligó a utilizar unos desarrollos más cortos, que me descargaran de esfuerzo, pero que me obligaban a mantener una cadencia mayor.
El terreno, poco a poco, se fue haciendo más abrupto: abundante grava, zona en las que afloraban piedras pizarrosas, y camino estrecho y revirado: algo que me resultaba sumamente familiar, a lo que estoy acostumbrado después de tanto tiempo saliendo en Córdoba. Y que, a decir verdad, echaba en falta en Sevilla. Por fin lo había encontrado. Y si bien este terreno hacía mis delicias, no puedo decir lo mismo de Fran y de Manolo. Al menos, al inicio. Después me consta que lo disfrutaron como enanos.
Tras un rato de ascenso trialero, llegamos a un primer punto significativo: el paso por una zona de dos portelas consecutivas, donde aproveché para tirar una bonita foto:
Tras el paso de las portelas, continuamos por un camino con condiciones algo mejores en lo referente al afloramiento de piedras, pero igualmente abrupto y estrecho. Un bonito y excitante tramo en el que, por vez primera tras el primer amago de tirón del gemelo derecho, tuve que echar pie a tierra para salvar un desnivel. Las cubiertas, pese a ser estrechas, me estaban proporcionando un magnífico agarre.
Y así, continuamos avanzando hasta cruzar una segunda portela, junto a la que había un manso de enorme cornamente, y poco después desembocamos en un camino de mejor firme (que después averiguaría que desembocaba al poco en la carretera comarcal que nos tendría que haber conducido a Castilblanco). Continuamos avanzando hasta que dieron las 21:15h, hora que nos habíamos marcado como límite antes de emprender el regreso, cosa que hicimos tras un breve refrigerio.
La vuelta fue sumamente emocionante, por el mismo trazado revirado, traicionero y trialero que habíamos tenido a la ida, y que disfruté enormemente y que realicé abriendo camino, hasta llegar de nuevo al campo de naranjos. Eché enormemente en falta mi cámara deportiva, que no había podido llevar a la etapa por haberme olvidado el soporte en Córdoba. Una vez abandonado la zona de dehesa, tomaron el relevo en el encabezado del descenso Fran y Manolo.
Y fue en esta parte final del descenso, camino del polígono, donde sufrí la incidencia de mayor importancia de la jornada. Cuando descendíamos a bastante velocidad, me metí por entero en una rodera bastante profunda y estrecha, que estuvo a punto de hacerme salir despedido de la bici. Conseguí controlarla forzando una fuerte pedalada para salir de la trampa, pero a costa de dañarme el gemelo izquierdo -que ya notaba tocado-, en el que volví a sufrir un tirón, bastante más fuerte que el anterior en el gemelo derecho. A diferencia de éste, con cada pedalada notaba cómo volvía a montárseme el músculo. Así que me vi obligado a sacar el pie izquierdo de la cala, y pedalear con apenas el talón apoyado en el pedal. De esta manera, no me acometían nuevos tirones.
Una vez llegados al polígono, la noche casi nos había caído encima, así que aproveché para estrenar el otro pedido que realicé hace semanas a DealExtreme: una linterna de LED para la bici:
Recorrimos a un ritmo tranquilo el escaso trayecto que nos separaba de Guillena, donde tomamos un magnífico refrigerio en una venta de la entrada del pueblo. El recorrido total de la etapa fue de 24’917 km, que recorrimos en 1:34:35. La velocidad máxima alcanzada fue de 35’9 km/h.
En cuanto mi rendimiento, mi media de pulsaciones fue de 152 pulsaciones/min de media, con un máximo de 186. El consumo energético medio fue de 1150 kcal/h, con una máxima de 1490 kcal, y un consumo total de 1974 kcal.
El recorrido de la etapa, trazado en Google Maps, es el siguiente:
Ver 2010/07/21 – Guillena – Castilblanco de los Arroyos en un mapa más grande
El balance de la etapa es el siguiente: es un recorrido magnífico, el que más he disfrutado desde que llevo cogiendo la bici en Sevilla. Se le puede sacar un partido enorme, especialmente combinado con otras rutas que llevan hacia los Lagos del Serrano y la Ruta del Agua. Sin embargo, estoy preocupado por lo que puede ser una molesta lesión a una semana vista de empezar el Camino. Por lo pronto, estoy con vendajes compresivos en los gemelos, y con unos días de reposo por delante. Espero que el problema no vaya a mayores.
Etiquetas: castilblanco de los arroyos, ciclismo, guillena, sevilla