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26 sep 12 Etapa ciclista: Alto de San Jerónimo – Lagar de la Cruz – 14% (21/08/2012)

El martes 21 de agosto, por tercera vez en tres días, salí a rodar un poco por Córdoba. Estábamos en racha y no era plan desaprovecharla. Esta vez se trató de una etapa íntegra por carretera con Ángel, en uno de los días más calurosos del verano cordobés. Por ello, salimos del Cámping a las 19:30h. Tomamos el canal hasta llegar a la carretera de Medina Azahara. El calor era brutal, y no ayudaba precisamente a lo que teníamos por delante: la subida al Alto de San Jerónimo. Por primera vez en muchos años iba a hacer la subida por carretera, ya que las últimas veces que había realizado dicha subida lo había hecho por campo, pasando junto al monasterio de San Jerónimo de Valparaíso.

Rápidamente Ángel empezó a marcar un ritmo intenso, que hizo que poco a poco fuera cediendo espacio. Las tres etapas consecutivas se estaban dejando notar, y que Ángel hubiera cogido su Ghost en vez de la Big Hit de descenso también aportaba lo suyo a que poco a poco me fuera haciendo polvo. Por suerte, en mitad de las curvas enlazadas de Los Nogales, Ángel se encontró con un viejo amigo suyo, lo que me permitió recuperar algo de resuello.

Seguimos ascendiendo hasta el Cruce de Trassierra, y yo perdiendo comba con Ángel. Hacía tiempo que no me caían goterones de sudor tan grandes en una subida, pero es que lo estaba pasando realmente mal. Y mientras nosotros ascendíamos, grupos de ciclistas de carretera bajaban a toda velocidad en sentido contrario. Esa era una de las ocasiones en las que te preguntas qué puñetas haces sufriendo como un condenado sobre una máquina de tortura infernal que, para colmo, te ha salido carísima. En fin.

Alcanzamos el cruce de Trassierra al filo de las 20:30h, y prácticamente sin pausa emprendimos la marcha hacia las Ermitas. Ese tramo de subeybaja me permitió conservar un poco más la dignidad hasta llegar al cruce de las Ermitas, pero en cuanto empezamos la subida al Lagar de la Cruz volví a perder comba de nuevo. La ventaja es que a esa altura y a esas alturas de la tarde la temperatura en la sierra era bastante agradable, a diferencia del horno infernal en que se hallaba convertida Córdoba.

Llegamos al Lagar de la Cruz a las 21:00h. El sol empezaba a declinar claramente, por lo que iba siendo hora de emprender el regreso a casa. Pero por introducir una nueva variación, decidimos bajar por la carretera del 14%. Así pues, tomamos la carretera de las antenas, lo que nos hizo alcanzar la cota máxima del día, con 593 m. de altitud. A partir de ahí, fue todo bajada. Desde el cruce del 14%, a donde llegamos a las 21:11h, pudimos contemplar una maravillosa vista de Córdoba, y de su espantosa boina de calor reconcentrado. Descendimos a toda velocidad a Córdoba, imbuyéndonos poco a poco en ese espantoso bochorno, pasando de tener una agradable temperatura en la Sierra a un espanto de calor cerca de Santo Domingo. Y era peor a medida que descendíamos.

Finalmente entramos en la ciudad por el Calasancio, y bajamos por la Cuesta Negra. Llegué a casa, dando por finalizada la etapa, a las 21:22h.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: 31’10 km
  • Distancia (según el GPS): 30’373 km.
  • Tiempo de etapa: 1h 48m 47s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 1h 52m 42s
  • Velocidad media: 17’15 km/h
  • Velocidad máxima: 61’38 km/h
  • Pulsaciones medias: 149 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 170 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: 1080 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1290 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 1h 36m 59s
  • Consumo total de calorías: 2000 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 68AC

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Alto de San Jerónimo – Lagar de la Cruz – 14%

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05 jul 11 Etapa ciclista: nocturna de San Jerónimo – Bosque de Fangorn – Bejarano – Los Morales (25/06/2011)

El pasado 25 de junio Mané y yo por fin conseguimos realizar una etapa nocturna. Llevábamos tiempo preparándola, con ganas de salir a rodar, y con el material preparado, pero entre unas cosas y otras no habíamos podido organizar el recorrido. Pero ese fin de semana iba a ser la definitiva. Y aunque en principio íbamos a ser cuatro los que acometeríamos la etapa nocturna, finalmente nos quedamos en dos. Pero ni eso iba a detenernos.

Empezamos la etapa a las 20:30h, con un calor sofocante, y con algo de aire en contra. Bajamos al Cámping, para coger desde allí el camino del canal del Guadalmellato. Nos encontramos a Ángel y Juan. Ángel no había podido venir a rodar con nosotros, y el pobre se veía que se moría de ganas por venir. Pero no sería en esa ocasión. Una vez entrados en el canal, nos dirigimos hacia Medina Azahara, nuestra primera parada. Fueron casi 8 kms. de llaneo por el canal, antes de empezar la primera de las subidas. La subida hasta Medina Azahara es engañosa. Se hace por carretera, que se dirige en línea recta a la sierra, perpendicularmente a las curvas de nivel. Esto produce la sensación de que apenas vas subiendo, cuando en realidad en algo menos de 2 kms. subes desde 130 m. de altitud hasta los 226 de la entrada del yacimiento, con una rampa máxima del 19.6% al alcanzar una curva a izquierdas, antes de la cuesta de San Jerónimo. Con razón íbamos con la lengua fuera, pese a que habíamos llegado a la zona justo en el momento en el que el sol se ocultaba tras la mole del Alto de San Jerónimo.

Nos detuvimos a la entrada del yacimiento unos minutos, lo justo para recuperar algo el resuello, y que Mané pudiera usar su inhalador para el asma. Teníamos una interesante subida por delante, que no queríamos hacer a oscuras. Y sí, lo de interesante es un eufemismo. Hacía muchos años que no realizaba esa subida, pero la recordaba escalofriante: primero hasta la entrada del Monasterio de San Jerónimo de Valparaíso, donde cada rampa brutal era sucedida por otra aún peor. Y desde el monasterio, justo cuando creías que no podía ser más horrible, veías aparecer el camino a tu izquierda, con una pendiente que no cabe más que calificar de absurda.

El primer tramo, hasta la entrada del monasterio, fue apenas un kilómetro de pista que me hizo recordar por qué a veces odio este deporte. No en balde subimos 133 metros, lo que da una bonita pendiente media del 12’5%, con rampas del 21’3%. Pero lo hicimos. Llegamos hasta la entrada del monasterio, que no cabía menos que inmortalizar:

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Sin detenernos demasiado, afrontamos el espanto que teníamos por delante: la subida al Alto de San Jerónimo. 1300 metros de pista con una pendiente media del 13%, y una máxima del 29’8%. Al menos la pista se encontraba en excelentes condiciones. Pero eso no quitaba que en las rampas más duras teníamos que inclinarnos hacia delante porque la rueda delantera perdía contacto con el suelo. Mané incluso tuvo que reducir el recorrido de su horquilla hasta los 120 mm., cosa que hacía mucho tiempo que no se veía forzado a hacer. Pero lo hicimos. Realizamos todo el ascenso del tirón, salvo un segundo que aprovechamos en un descanso de la cuesta para observar la torre de la iglesia del monasterio desde arriba. Llamaba bastante la atención, sobre todo teniendo en cuenta que apenas 400 metros antes la habíamos visto desde abajo.

Una vez terminamos el ascenso, abandonamos la pista, tomando un sendero que conducía a mano derecha. Ese sendero conduce directamente al vértice geodésico que indica la posición exacta del Alto, y se encuentra cortado desde hace años por una infame trinchera reforzada con barras de hierro, en un vano intento de impedir el paso. Nos limitamos a bordearla, y nos detuvimos para tomar unas fotos.

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Ya había caído la noche, y era hora de sacar las luces: Mané su lupichin, y yo mi lupichin casera, realizada con un LED de 1000 lumens y una batería de 10.000 mA. :mrgreen: Y aunque el LED que llevábamos era el mismo, en luminosidad tengo que admitir que no había color. la configuración de sus baterías, que proporcionan 7.4 V, y el uso de una buena lente obraban maravillas. La mía, por el contrario, con sus 3.7 V se portaba bien, aunque dispersaba demasiado la luz; pero en esas condiciones necesitabas algo más que “bien“.

Bajamos desde el Alto hasta el cruce de Trassierra, y desde allí nos internamos en el segundo sitio llamativo de la etapa: el bosque de Fangorn. Entramos a las 22:15h, y allí no sólo era noche cerrada, sino que parecía que la luz nunca hubiera alcanzado el lugar… salvo por las luces de club de carretera que llevábamos con nosotros. De hecho, eran demasiado potentes: la luz de Mané empezó a recalentarse, por lo que se vio forzado a bajar el voltaje a los 3.7 V, lo que hacía que nuestras luces estuvieran más parejas. Seguimos con el ascenso, hasta que alcanzamos un pequeño claro en lo más alto del bosque, lugar donde nos detuvimos a cenar a base de bocata.

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El lugar era espectacular, y parecía que en cualquier momento un aparecido pudiera hacer acto de presencia…

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…aunque seguro que al vernos con esas pintas salía corriendo despavorido.

Tras saciar nuestra hambre, volvimos a la carga, realizando un descenso por el bosque hasta llegar a la entrada de la urbanización de la Virgen de la Cabeza. En el tramo de llaneo junto a la carretera Mané sufrió un pequeño impacto con un árbol, que lo tuvo un rato fastidiado. Sin muchas más ceremonias tomamos la pista que conduce hasta el lagar del Caño del Escarabita, donde giramos a mano izquierda para dirigirnos hasta la fuente del Elefante. Y desde allí, en la oscuridad más absoluta, iniciamos la subida que, a mano derecha, lleva hasta las fuentes del Bejarano. Pasaban ya de las 23:00h, y era la primera vez que Mané realizaba ese recorrido. Y yo, por mi parte, hacía ya muchos años que no lo hacía. Por suerte llevaba mi buen tomtom, dispuesto a indicarnos el camino si la pifiábamos en la oscuridad.

Por suerte, no fue así, y pudimos seguir los carteles indicadores sin mayor inconveniente. A esa hora la temperatura era enormemente agradable. La verdad, costaba comprender cómo no habíamos realizado una etapa nocturna con anterioridad. Terminamos el ascenso, y emprendimos una ligera bajada hasta llegar al arroyo Bejarano. Estábamos a punto de llegar al lugar crucial de toda la etapa: el primer venero del Bejarano.

El primer venero del Bejarano no es más (ni menos) que el rebosadero del acueducto romano Aqua Augusta, o de Valdepuentes, del siglo I d.C. Llegamos hasta él después de cruzar el cauce del arroyo, girando a mano derecha. Y ahí estaba, en toda su belleza. Belleza que tuve la suerte de poder plasmar en una imagen:

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Tan sólo por obtener esta imagen ya habría valido la pena realizar todo este recorrido. Era una deliciosa guinda para el pastel. Pero por desgracia no podíamos detenernos demasiado. Pasaban ya de las 23:30h, y aún teníamos que volver a Córdoba. A esas alturas llevábamos 18’6 kms. de etapa, y teníamos al menos otros 12 por delante.

La vuelta, al menos, estaba bastante clara: remontaríamos el Bejarano para dirigirnos a las Siete Fincas, y salir por las Dos Columnas. Y desde allí, bajada a Córdoba por Los Morales. Un buen trayecto, pero que suponía que teníamos que realizar 5 kms. de ascenso casi continuo hasta el Lagar de la Cruz, trufado con unas bonitas rampas del 11%. Pero a esas alturas de la etapa, después de haber sido pasados por la piedra en la subida del Alto de San Jerónimo, eso no nos iba a detener.

En realidad se nos hizo bastante fácil hasta que salimos a asfalto. Subimos a un ritmo excelente, incluso demasiado salvaje por un par de paredes que antecedían al tramo de asfalto. Pero ese esfuerzo lo pagamos posteriormente, justo en las rampas finales antes de llegar al Lagar. Aunque es comprensible: llevábamos ya entre pecho y espalda 25 kms. de dura etapa. Pero aun así, lo hicimos. Llegamos al Lagar justo antes de la medianoche, y emprendimos rápidamente el descenso de Los Morales… deteniéndonos tan sólo a activar la cámara:

Fue una bajada tremendamente divertida, en la que Mané -que se la conoce al dedillo- dejó muestras de gran calidad en el descenso. Yo por mi parte, me contenté con no dejar impresa mi cara en un alcornoque o en una piedra. La bajada nos regaló una preciosa estampa de la ciudad de Córdoba, con todas sus luces extendiéndose por las faldas de la Sierra hasta alcanzar el valle. Una vista inolvidable… que no pude tomar con la cámara de fotos, ya que se quedó sin baterías. Pero es algo inolvidable, y que no veía desde hacía años, cuando a Pablo y a mí nos sorprendió la noche realizando ese mismo descenso.

De Los Morales bajamos hasta la Huerta de Hierro por la pista de los eucaliptos, sin mayor novedad. Y desde allí finalizamos la etapa bajando por Sansueña hasta casa, donde llegamos a las 00:30h, justo a la hora en la que había dicho que volveríamos. Era increíble: por acertar, hasta había acertado con la hora de llegada. Y por supuesto, habíamos acertado de lleno con la etapa.

La etapa en Google Maps es la siguiente:


Ver 2011/06/25: Alto de San Jerónimo – Fangorn – Bejarano – Los Morales (Nocturna) en un mapa más grande

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia (según el GPS): 30,8 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 51m 9s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3h 52m 48s
  • Pulsaciones medias: 139 pulsaciones/m
  • Pulsaciones máximas: 183
  • Consumo medio de calorías: 990 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1420 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 2h 31m 50s
  • Consumo total de calorías: 3851 kcal
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