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12 ene 20 Platos gravel para la Super BH L6000

Escribía hace algún tiempo sobre la restauración de una Super BH L6000 que había pertenecido a uno de mis tíos, y que había igualmente adaptado para su uso como gravel, ya que no soy especialmente aficionado al ciclismo de carretera. La restauración quedó estupenda, pero pronto pude comprobar que el uso de los platos de carretera originales (52-42) no era lo más adecuado para su uso en campo. Cuando la pista tiraba algo más de la cuenta para arriba, la cosa se complicaba bastante. Así que decidí comprar unos platos específicos para gravel, de la nueva gama Shimano GRX. El desmontar los platos antiguos dio algo de guerra, ya que se encontraban tremendamente agarrados al eje del pedalier, pero finalmente pude sacarlos y reemplazarlos por los nuevos, junto con el eje del pedalier. El resultado es bastante bueno, aunque con unos platos en plata hubiera quedado mejor:

Super BH L6000 Gravel en la Cañada Real de las Islas

Super BH L6000 Gravel en la Cañada Real de las Islas

Y no pude menos que salir a rodar con ella esta mañana. Fría (en torno a 3ºC cuando salí), pero despejada y excelente para rodar. A lo tonto, a lo tonto, hice una etapa de 50 kms. rodando entre Las Pajanosas, Gerena y Valencina, combinando recorrido por vía verde, cañadas, senderos, asfalto y la ruta del agua. Precisamente la idea para la que están concebidas las gravel.

Super BH L6000 Gravel en Gerena

Super BH L6000 Gravel en Gerena

Un resultado excelente. Para llevar 6-7 semanas sin rodar, he batido algunas marcas personales en diversos tramos. Y eso con una bici de los años 80 reconvertida. :mrgreen:

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27 abr 13 Etapa ciclista: Ruta del Agua – Ferrocarril del Cala – La Cantina (28/03/2013)

El pasado Jueves Santo, aprovechando las vacaciones, el buen tiempo y la visita de Mari, Fernando y Helena, Fernando y yo nos fuimos a rodar un poco por la Sierra Norte de Sevilla. Una ocasión largamente esperada, ya que, hasta el momento, sólo había tenido la oportunidad de rodar con Fernando en Pontevedra, y tenía ganas de que saliéramos a rodar juntos por las tierras de la Andalucía. Y aunque hubiera preferido -la verdad sea dicha- haber tenido la oportunidad de salir por Córdoba, la opción de Guillena no estaba nada mal.

Así pues, cargamos las bicis en el coche -fue una suerte que tuviera las dos bicis buenas, la Fuji y la Ghost, en Sevilla- y nos fuimos hasta el comienzo restringido de la Ruta del Agua. Empezamos a dar pedales a las 17:30h, un tanto tarde, ya que corríamos el riesgo de que se nos echara la noche encima, pero a cambio teníamos una temperatura perfecta. La Ruta estaba sencillamente esplendorosa. Todas las lluvias caídas hacían que el pantano se encontrara lleno hasta los topes (de hecho, la presa de Gérgal estuvo desaguando esos días), y toda la zona resplandecía en todos los tonos posibles de verde. Lo cual hizo que Fernando, con suave sorna, me preguntara por qué siempre decía que en Galicia había mucha agua, cuando aquí brotaba del suelo allá donde miraras:

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Y es que en efecto, había torrenteras y cauces de agua allá donde no los había visto en casi 4 años, desde que empecé a rodar por la zona. Era alucinante. Avanzamos por el Tramo Restringido, hasta que me dió por ponerme creativo. Como veía a Fernando en una forma excelente, pensé que podía ser interesante meter alguna variación, como bajar a rodar por el tramo abandonado del Ferrocarril del Cala, e intentar llegar a la estación de Gérgal. Pero como teníamos poco tiempo, ya que la puesta de sol se aproximaba, opté por bajar directamente por la pista que lleva a la vía, en vez de subir a La Cantina, bajar por la vía, y volver a subir.

Sin embargo, me salté la pista, por lo que, de nuevo echándole creatividad al asunto, no tuvimos otra que bajar por una pistas que lleva a unas colmenas, y posteriormente, bordear un pequeño lago formado por la plataforma del ferrocarril, hasta llegar a éste.

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En realidad, parece que fue una suerte que me pasara la pista normal. El nivel del pantano era tan alto, que no estoy seguro de que el agua no llegar hasta cubrir la vía en la zona de la estación abandonada. Visto lo visto, recorrimos la vía en dirección hacia La Cantina. Pasamos el túnel, donde no pudimos menos que parar a echar unas fotos:

DSC_0061.JPG

…así como alguna que otra dentro del túnel. Túnel que no había tenido en cuenta que podía estar inundado, como así era:

DSC_0062.JPG

El que se encontrara inundado fue algo que me hizo bastante gracia. Sobre todo porque ese era la primera salida en todo el invierno que hacía con zapatillas, en vez de con botas. Y hubo un momento en que no me quedó otra que echar pie a tierra, con el consiguiente disastro de zapatillas caladas y calcetines húmedos. En apenas un instante había pillado más agua en los pies que en cuatro días de Camino Mozárabe con lluvias continuas. Ironías de la vida.

Salimos del túnel y seguimos avanzando hacia La Cantina. En ese tramo de la vía los derrumbes eran abundantes. Entre eso y el andar rodando por la trinchera del ferrocarril, los tramos anegados eran muchos, lo que contribuía a incrementar la hilaridad de Fernando por el tema del agua. :mrgreen:

Así pues, acabamos llegando hasta el pie del contraembalse de Guillena. Desde allí subimos a La Cantina, no sin antes tomar unas espectaculares fotos del desembalse que en ese momento se estaba realizando:

IMAG0645.jpg

Subimos a La Cantina, donde hicimos un breve descanso antes de volver, al filo de las 19:00h. A esas alturas de la tarde, y dado que nos encontrábamos en la umbría de la montaña, el frío se dejaba sentir, además de la humedad, así que tuvimos que tirar de chaquetilla para no helarnos.

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La vuelta no tuvo más incidentes que el que la noche se nos echara encima. Llegamos al coche a las 20:15h, tras haber disfrutado de una bonita tarde de bici.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 29’863 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 12m 56s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2h 44m 14s
  • Velocidad media: 13’48 km/h
  • Velocidad máxima: 37’75 km/h
  • Pulsaciones medias: S/D
  • Pulsaciones máximas: S/D
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 2279 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 58B MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Ruta del Agua – Ferrocarril del Cala – La Cantina

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09 mar 13 Etapa ciclista: Las Pajanosas – Mirador del Tramo Restringido (02/02/2013)

El sábado 2 de febrero de 2013 salí a rodar un poco con mis compañeros de trabajo Fran y Sergio. Realizamos una etapa de entrenamiento para que Fran, que llevaba un tiempo sin salir a rodar con nosotros, fuera cogiendo el ritmo. Escogimos para ello una etapa por el Tramo Restringido de la Ruta del Agua. Y dado que habíamos quedado en un horario un tanto anómalo, las 16:00h, contábamos con un plan de etapa flexible: la idea era intentar llegar a La Cantina, pero dado que a sobre las 17:30h tendríamos que estar de vuelta, que no tendríamos luz más allá de las 19:00h, en realidad íbamos a lo que saliera.

Empezamos la etapa con un poco de retraso, a las 16:20h. Dejamos atrás Las Pajanosas por carretera, y pronto entramos en la Ruta del Agua. Avanzamos sin mucha dificultad, si bien acomodando el ritmo para no hacer polvo a Fran, y pronto entramos en el Tramo Restringido. La tarde era agradable, si bien algo ventosa, pero al ir encerrados en el valle del Gérgal no había muchos momentos en lo que sufriéramos. Pese a todo, estaba algo fría, lo que se veía incrementado al rodar gran parte del rato en umbría, y con mucha humedad procedente del pantano.

Pronto observamos cómo las aguas del pantano habían subido bastante de nivel, llegando a ocultar incluso tramos del viejo ferrocarril minero que no hacía mucho tiempo estaban al descubierto:

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(Imagen de mediados de 2012)

Seguimos avanzando por el tramo restringido. A las 17:25h alcanzamos la entrada al mirador de Solana Recio. Viendo que estábamos al límite de tiempo para volver, y estando claro que no íbamos a llegar a La Cantina, propuse acercarnos al mirador, que nunca había contemplado. Y la verdad, hay que decir que quedamos gratamente impresionados:

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Pero tocaba regresar, así que tras un breve descanso y las fotos de rigor, retomamos la marcha. A esas alturas Fran empezaba a notar el desgaste, por lo que empezó a quedarse rezagado, ante lo que fuimos rebajando el ritmo. Salimos del tramo restringido a las 18:35h, al filo de la puesta de sol. Aún nos quedaba la vuelta por carretera, y en subida, a Las Pajanosas, que a Fran se le atragantó bastante, siendo necesario parar en varias ocasiones para que recuperara sensaciones. Finalizamos la etapa a las 19:15h.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 29’329 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 21m 45s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2h 56m 15s
  • Velocidad media: 12’4 km/h
  • Velocidad máxima: 49 km/h
  • Pulsaciones medias: 105 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 167 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 1471 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 39A MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Las Pajanosas – Mirador del Tramo Restringido

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27 oct 12 Etapa ciclista: Ruta del Agua – Estación de Gérgal (21/10/2012)

El domingo 21 de octubre, después de una larga lesión que me ha tenido más de un mes en el dique seco, volví a rodar por Sevilla. Para esta ocasión escogimos para rodar una etapa bastante manida, pero que me permitiría probar qué tal estaba tras cinco semanas sin dar pedales -salvo algo de rodillo-, y que tenía buenos alicientes: un kilometraje aceptable (en torno a los 40 kms), un perfil bueno, y un firme en buenas condiciones, perfecto para que mi maltrecha espalda no se resintiera demasiado.

Así pues, salimos de Las Pajanosas Sergio, Miguel, José Antonio y yo al filo de las 9:15h. La mañana se presentaba fría, rondando los 11ºC, pero clara y despejada. Salimos, como de costumbre, de Las Pajanosas en bajada. Así que para entrar un poco en calor, y recuperar sensaciones ya casi olvidadas, me puse a tirar un poco, para estirar músculos. Pero todos nos tomamos ese arreón inicial por la tremenda, y a partir de ahí se desató la locura: empezamos todos a tirar como si el mañana no existiera. Además, una vez entramos en el tramo restringido nos encontramos con diversos grupos ciclistas -esa manaña el tramo restringido se encontraba sumamente transitado-, por lo que seguimos con la dinámica de seguir tirando y tirando. No en balde, en los 20 kilómetros hasta La Cantina mantuvimos una media de casi 19 km/h, y eso contando una pequeña parada intermedia para atender la llamada de la naturaleza.

Decía que la ruta del agua se encontraba muy transitada esa mañana, y no exagero. Por segunda vez nos encontramos con el Trail Turdetania de ultrafondo, una competición de carrera campo a través que realiza el recorrido de El Guillenazo entre Guillena, la Cantina, Castilblanco y la trialera del Camino de Santiago. Unos auténticos héroes.

Nosotros, por nuestra parte, llegamos a La Cantina a las 10:15h. Hicimos una pequeña pausa para recuperar fuerzas y cambiar impresiones, y nos pusimos de nuevo en marcha a las 10:35h. A esa hora de la mañana el tiempo había mejorado bastante: el sol calentaba y casi empezaba a sobrarme alguna de las dos capas de ropa que llevaba esa mañana. Pero pronto nos volvió a hacer falta: por variar un poco, decidimos no emprender la vuelta directa por el tramo restringido, que era lo previsto, sino bajar hasta el ferrocarril minero y descender hasta la estación de Gérgal. Al bajar hasta el nivel del pantano el frío volvió a hacer acto de presencia, ya que nos encontrábamos en la umbría y cerca del agua. Agua escasa, pues el pantano estaba casi seco a esa altura, pero aún así dejaba notar su influencia.

Descendimos por la trinchera del ferrocarril, donde el efecto de las recientes lluvias se dejaba notar. el firme estaba algo embarrado y había un leve verdor que denotaba el crecimiento de vegetación y musgo. Una auténtica delicia, pero algo resbaladizo al llegar a los tramos con derrumbes. Fue precisamente en uno de ellos donde Miguel sufrió una caída, que físicamente no tuvo consecuencia alguna, pero en la que partió una de sus manetas de freno.

Aun así decidimos continuar. Pasamos el túnel, y encaramos el segundo tramo del ferrocarril, allí donde tuvimos problemas con lo cerrado del follaje a principios de verano. Sin embargo, a estas alturas del año la vegetación era menos abundante, por lo que pudimos pasar de manera mucho más cómoda. Avanzamos hasta la Estación de Gérgal, donde paramos a tomar algunas fotografías.

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Allí decidimos, debido al daño en el freno de Miguel, volver a la ruta del agua, pese a que el cuerpo me pedía seguir descendiendo por el viejo ferrocarril: el agua había descendido al menos un par de metros desde el comienzo de verano, y tenía curiosidad por saber hasta dónde podríamos llegar en esa ocasión. Pero, por una vez, la cordura se impuso, y volvimos sobre nuestros pasos.

A diferencia de la vez anterior, esta vez teníamos identificado a la perfección por dónde enlazar con la ruta del agua. Retrocedimos unos 300 metros, hasta dar con una pista que ascendía, en fuerte subida, hasta el tramo restringido. Y aunque la subida era corta, apenas unos 600 metros, las rampas iniciales eran sencillamente brutales. Por suerte, pronto se atemperaban, para llevar a la ruta del agua con apenas un suave desnivel.

Eran las 11:25h cuando retomamos la marcha, definitivamente ya de vuelta a Las Pajanosas. A esas alturas llevábamos entre pecho y espalda 25 kms. de etapa. Y para no variar, marcamos un ritmo brutal, con una media de 20 km/h. Pero la mañana se había ido poniendo peor en lo climatológico. El cielo, poco a poco, se había ido cubriendo y amenazaba lluvia, además de correr un viento frío que nos helaba. Y para colmo, la espalda había empezado a molestarme. Salimos del tramo restringido al filo del mediodía, y nos preparamos para afrontar la última dificultad de la etapa: la subida de 3 kms. hasta Las Pajanosas. En esta subida, como no podía ser menos, Miguel lanzó un ataque final, al que no pude evitar responder, aunque al límite de mis fuerzas. Así, nos fuimos del grupo, para entrar en Las Pajanosas a la par. Sin embargo, Miguel no lo había dicho todo, y lanzó un demarraje final al que ya o respondí. Entramos en Las Pajanosas a las 12:15h, con Miguel en cabeza y yo a continuación; Sergio y José Antonio llegaron poco despues, con lo que dimos por concluida la etapa. Pero esta etapa se merecía un buen epílogo, en forma de unas impresionantes tostadas en un bar cercano. Una excelente manera de rematar la jornada.

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Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: 40’983 km.
  • Distancia (según el GPS): 41’145 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 16m 09s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2h 58m 0s
  • Velocidad media: 18’1 km/h
  • Velocidad máxima: 52’0 km/h
  • Pulsaciones medias: 147 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 182 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: 1060 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1400 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 2h 02m 46s
  • Consumo total de calorías: 3077 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 40BC

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Ruta del Agua – Estación de Gérgal

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25 jul 12 Etapa ciclista: Arroyo de Pico de Palo – Ruta del Agua – Vía Verde de Itálica (22/07/2012)

El domingo 22 de julio, a la una de la tarde, estaba tranquilamente sentado en la playa de Samil (Vigo), disfrutando de una Estrella Galicia en compañía de Ana y mis cuñados, viendo volar sendos F-16. Sé que como comienzo de una etapa ciclista es un tanto anómalo, pero todo tiene su explicación. No digo que sea una buena explicación, pero al menos es una explicación. Como decía, disfrutaba de una exhibición aérea, como paso previo a mi propio periplo aéreo, que debía llevarme de vuelta a Sevilla, y a una nueva semana de trabajo.

Cuarenta y cinco minutos después, gracias al GPS y a un fenomenal atasco, subía despendolado la carretera que conduce a la Universidad de Vigo, intentando llegar al aeropuerto de Peinador antes de que mi avión me dejara en tierra. Por qué subía dicha carretera en vez de circular tranquilamente por la autovía lo dejo a los insondables designios del susodicho GPS y su nefanda opción de “recorrido alternativo”. Aunque tengo que decir que, finalmente, llegué al aeropuerto, si bien con el tiempo justo para embarcar. Un rato más tarde, volando ya sobre Sevilla y no muy lejano a tomar tierra, podía disfrutar del siguiente paisaje por la ventanilla del avión:

Entorno del pantano de Gérgal

Entorno del pantano de Gérgal

Es decir, los pantanos de Gérgal y Guillena, además del Cordel de la Cruz de la Mujer y el tramo restringido de la Ruta del Agua. No necesitaba mucho más que eso para que se me despertaran las ganas de salir a rodar esa misma tarde.

A las cinco y media, sin embargo, las ganas se me habían atenuado un tanto. No en balde me encontraba andando entre campos de girasoles, después de haberme bajado en la estación de cercanías de Santiponce, y tener una media hora de caminar bajo el sol implacable de la tarde, camino de casa. Hay que admitir que el día estaba resultando variado. Y lo que quedaba. Pero, pese a todo, decidí salir a rodar, si bien no lo hice hasta las nueve de la noche, cuando el calor había remitido en gran medida. Había abandonado la intención de subir hasta la zona de Guillena, conformándome con un objetivo algo más modesto: recorrer el tramo de la Ruta del Agua entre el cruce con la vía verde de Itálica y Valencina que dejé de recorrer en la etapa del día 15, al haberme quedado sin agua.

Así pue, salí de casa en dirección norte, pero en vez de tomar el camino que asciende hasta la vía verde, opté por tomar el camino que bordea el arroyo Pico de Palo, y que conduce, pasando cerca del Cortijo Villa Diego, hasta el puente sobre el arroyo del Judío. Allí tomé la Cañada Real de las Islas, hasta enlazar con la Ruta del Agua en las cercanías de Valencina. A partir de ese momento ya no abandoné la Ruta del Agua. Pasé junto a la urbanización La Alondra, cercana al depósito de aguas del Aljarafe, punto hasta el que anteriormente había llegado en este recorrido. Y seguí avanzando. La Ruta del Agua seguía con una dinámica similar: subidas y bajadas pegadas a las estribaciones de los cerros del Aljarafe, que no habrían de cesar hasta internarse de manera decidida en la campiña sevillana, ya cerca de Gerena. A esas alturas de la etapa ya había caído la noche, por lo que la presencia de animales de vida nocturna se había hecho muy patente. Eso, y la intrepidez de los conejos, que no cesaban de cruzarse en mi camino, a cual mas audaz, llegando uno de ellos a pasar entre las ruedas de mi bici.

Llegué al cruce apenas pasadas las 22:00h, tras una hora de recorrido y 19 kilómetros de etapa. A partir de ahí, todo era vuelta. Y qué vuelta más diferente a la que había tenido que hacer una semana antes. Con el frescor de la noche y con agua en abundancia (no era un error que pensara repetir en tan breve espacio de tiempo), pude rodar de manera más alegre, con una media de 22 km/h, pese a que la oscuridad, tan sólo mitigada por la Lupichin, obligaba a ser más prudente en el rodar. Llegué a casa a las 22:40h, habiendo conseguido sacarme la pequeña espinita que se me había clavado en la etapa anterior. Una etapa breve, pero bien aprovechada. Tanto como el día que estaba a punto de dejar atrás.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: 33’350 km.
  • Distancia (según el GPS): 32’953 km.
  • Tiempo de etapa: 1h 38m 28s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 1h 39m 21s
  • Velocidad media: 20’4 km/h
  • Velocidad máxima: 39’1 km/h
  • Pulsaciones medias: 145
  • Pulsaciones máximas: 172
  • Consumo medio de calorías: 1050 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1310 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 1h 33m 59s
  • Consumo total de calorías: 1661 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 25DC

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Arroyo de Pico de Palo – Ruta del Agua – Vía Verde de Itálica

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