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23 nov 14 Visita a las Bodegas El Gallo

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Hoy hemos hecho una visita a las Bodegas El Gallo. Una jornada encantadora.

Para mi sorpresa, las bodegas están ¡en las Siete Fincas!

Para los que no las conozcan, las bodegas El Gallo son famosas por su fino amargoso, aunque yo soy especialmente aficionado a su Pedro Ximénez.

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10 mar 13 Etapa ciclista: La Canchuela – Fangorn – Bejarano – Las Ermitas – Reventón (03/03/2013)

El domingo 3 de marzo realicé una nueva etapa en Córdoba, con mis colegas del Club Bartocalvos. Fue una etapa que empezó esquinada. A primera hora de la mañana recibía un mensaje de Mané, comentando que aún estaba de empalmada y que no iba a salir a rodar. Bueno, esa clasde cosas pasan de cuando en cuando. Pero el principal problema vino a la hora de empezar a rodar sobre la Fuji, que para la ocasión había llevado a Córdoba. La tarde anterior había reemplazado la cadena, que estaba más que trillada, por una nueva. La había estado probando, y sin problemas. Pero al rodar un poco, camino de casa de Ángel, el punto de partida, ésta empezó a saltar en todos los piñones. El diagnóstico estaba claro: me había cargado la corona de piñones por no reemplazar la cadena a tiempo. No me quedaba más remedio que volver a casa y coger la Ghost. Sólo que, al hacerlo, me cargué el soporte del velocímetro. La mañana, desde luego, estaba empezando de fábula.

Retorné al punto de partida. Allí habíamos quedado Ángel, Kike, Marcos, Jose y yo. Habíamos quedado a las 8:30h con la idea de encontrarnos con Antonio a las 9:15h en la entrada de Medina Azahara, y realizar la subida a La Canchuela. Pues con tanto percance, no pudimos salir hasta las 8:50h. Kike y Jose se habían adelantado, así Ángel y Marcos me llevaron a toda velocidad por el Canal hasta llegar al punto de encuento, si bien dimos un extraño rodeo por el Patriarca Bajo, por aquello de pisar poco asfalto.

Una vez en el punto de encuentro, sacamos por primera vez a la luz las equipaciones del club: nos deshicimos de chaquetillas (o en mi caso, me puse el maillot por encima de ésta), para realizar la primera salida oficial del club con todos los participantes equipado con la equipación. Había costado meses conseguirlo, pero al fin lo habíamos hecho.

Retomamos la marcha a las 9:15h, canal adelante, camino de la Vereda de La Canchuela. Era una incógnita el saber cómo nos íbamos a encontrar la Canchuela, después de las lluvias. Incógnita que quedó pronto resuelta. Los primeros tramos de la subida se encontraban perfectamente aposentados, por lo que pudimos hacer una subida bastante buena. Marcos y Ángel iban en cabeza, y yo no me quedaba haciendo un mal papel. Sin embargo, otro nuevo inconveniente hizo acto de presencia: se me soltaron las bridas del sensor ANT+, lo que me obligó a hacer una parada para remendarlo. El resto de la etapa me daría guerra, aflojándose y moviéndose de sitio cada dos por tres.

Una vez reanudada la marcha, llegamos hasta la primera cancela, y el desvío por el nuevo trazado de la vereda. A partir de ahí la subida se complicó un tanto por la abundante presencia de barro; por suerte barro no arcilloso, por lo que no se quedaba pegado a las ruedas. A partir de ese punto empezamos a encontrarnos con abudantes ciclistas, lo que hizo el rodar algo más entretenido.

Pasamos el Valdío de Pedrajas, y nos dirigimos hacia el Rosal de las Escuelas. Pasamos la segunda cancela, y tras un rodar bastante alegre, decidimos dirigirnos a Trassierra atravesando Bosque de Fangorn. Para ello, dejamos La Canchuela y tomamos la carretera hasta el cruce de Trassierra, en cuya gasolinera hicimos una breve parada de avituallamiento.Eran las 10:50h, y llevábamos ya 22 kms. de etapa.

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Tras la parada, entramos en Bosque de Fangorn. Contra lo que me esperaba, no se encontraba especialmente embarrado, por lo que las bajadas las pudimos hacer bastante bien. Una vez pasado el puentecillo, intentamos realizar la subida de la piedra; todos sin éxito, salvo Ángel, que lo consiguió al segundo intento, subiendo con la BigHit. Luego de pasar el mirador, iniciamos un divertido descenso hacia el Pinar de Torrehoria. Esta parte del Bosque estaba algo más embarrada, por lo que me tomé el descenso con calma y precaución.

Una vez en el Pinar, tomamos la pista que conduce al Lagar del Caño del Escarabita. Esta parte, como era de esperar, se encontraba plagada de inmensos charcos. Y aunque al principio hicimos por evitarlos, una vez que nos llenamos de barro, empezamos a ser más laxos en esta labor. O en mi caso, directamente pasaba de evitar los charcos y los cruzaba por en medio.

Tras llegar al Caño, tomamos la pista que enlaza con la entrada del Bejarano, esquivando la Fuente del Elefante. En esta parte estábamos ya con las bromas, saltando en charcos para salpicar a los demás, y haciendo pequeños piques. En uno de ellos, Antonio metió le metió el hombro más de la cuenta Ángel, con el resultado de que éste último dio con sus huesos en el suelo. Afortunadamente sin mayores consecuencias.

Pasamos el Bejarano, pletórico de agua, y nos dirigimos a su primer venero, el rebosadero del acueducto romano. Allí fue donde tomamos la foto conmemorativa de la etapa:

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Tras esto, continuamos en dirección al Jardinito. Esta parte de las Siete Fincas estaba bastante más embarrada, y además, observamos el efecto de los recientes temporales, que se traducían en árboles desarraigados y partidos, que en parte bloqueaban el camino. Realizamos la subida de El Jardinito, con incluso un pique entre Kike y Marcos, que les hizo subir a toda velocidad. Sumamente divertido :mrgreen:

Una vez en las Siete Fincas, optamos por realizar el enlace con las Ermitas a través Los Pajaritos. Dejamos la carretera, y tomamos una pista a mano derecha, que abandonamos, posteriormente, a la altura de un poste de la luz, para tomar un sendero que nos llevó directamente a la carretera de las Ermitas. Sendero que hicimos a toda velocidad, al ir yo en cabeza, Marcos no dejaba de echarme el aliento en la nuca. :mrgreen:

Cuando nos reagrupamos, realizamos el descenso de la vereda de las Ermitas (por mal nombre los chorizos) hasta la entrada de las Ermitas. A esas alturas Jose, que acumulaba un gran desgaste tras algunas semanas sin salir a rodar, empezó a manifestar graves problemas con su freno trasero, lo que hizo que en un momento determinado a punto estuviera de cascar un poste de la luz con la cabeza. Ante esto, por precaución, decidió evitar la bajada por Los Pobres, y realizar un descenso algo más convencional por el Reventón, ante lo que me decidí a acompañarle, por si tuviera algún tipo de problema.

Realizamos con calma la bajada del Reventón, que se encontraba tremendamente concurrida, y nos reagrupamos con nuestros compañeros al la entrada de Los Pobres. Bajamos sin más inconveniente hasta el final de la carretera de Las Ermitas, y allí, en vez de bajar pos asfalto, hicimos el descenso de La Milla. Bueno, al menos lo hicieron Marcos, Ángel, Kike y Antonio. Jose no estaba en condiciones técnicas de hacerlo, y yo tenía cosas mejores que hacer que partirme los dientes. Así que en la bajada me despisté y perdí a los cuatro fenómenos de vista. Jose y yo acabamos saliendo a una pista del Patriarca. Posteriormente, nos encaminamos a la cantera mozárabe, donde nos reencontamos con nuestros amigos, ya que La Milla baja por la cantera.

Por último, salimos del Patriarca bajando por el salto de la meseta, donde Antonio estuvo en un tris de dar con sus huesos en el suelo, y de perder el carnet de padre al rebotar en el sillín. Tras las risas de rigor, enlazamos con la carretera de la Albaida a la altura del chuletero El Rancho Grande, donde hicimos una parada de homenaje.

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Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 41’48 km.
  • Tiempo de etapa: 3h 28m 14s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4h 09m 20s
  • Velocidad media: 11’952 km/h
  • Velocidad máxima: 44’68 km/h
  • Pulsaciones medias: 145 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 184 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 3596 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 100B MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: La Canchuela – Fangorn – Bejarano – Las Ermitas – Reventón

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24 sep 12 Etapa ciclista: Los Morales – Bejarano – Minas Romanas – Siete Fincas (29/07/2012)

La segunda salida del último fin de semana de julio fue una salida sumamente especial. Aunque en un principio habíamos quedado tres amigos (Marcos, Mané y yo) para salir a rodar en una etapa exploratoria que tenía por objetivo principal alcanzar las minas romanas del arroyo Bejarano, finalmente acabamos saliendo tan sólo Marcos y yo. La hora escogida para salir, las 10:00h, tampoco fue especialmente acertada, pero había sido uno de los requisitos que Mané solicitó para poder acompañarnos, por lo que accedimos a salir más tarde de la cuenta. Irónicamente Mané finalmente no estuvo en condiciones de salir, por lo que Marcos y yo acabamos haciendo en solitario una etapa ciertamente exigente, a una hora avanzada, en uno de los días más calurosos del año.

Realizamos la subida de Los Morales, lo cual fue una auténtica tortura por el asfixiante calor que hacía en la zona a esa hora del día. Aun así, logramos llegar al Lagar de la Cruz apenas pasadas las 11:00h. Continuamos siguiendo el GR-48, atravesando las Siete Fincas, hasta el arroyo Bejarano, no sin antes detenernos unos momentos en casa de Carlos e Inma a estar un momento de palique. Reanudada la etapa, tomamos la ruta Bejarano-El Molino, bajando todo el rato en paralelo al arroyo Bejarano. No dejamos de advertir un hecho curioso: al principio de la senda había colocados múltiples bidones de agua, delimitados con cinta bicolor de advertencia. Nos pareció curioso, pero no volvimos a pensar en ello, hasta que unos días después leí en el periódico que los álamos de ribera de la zona se encuentran afectados por un hongo mortal, y la única manera de contener la infección es arrancando los árboles enfermos y sustituyéndolos por nuevos plantones, que son regados por voluntarios. Una gran iniciativa, que animo a apoyar a todo el que pueda.

Continuado nuestro camino nos fuimos internando más y más en la maleza, hasta casi perder el camino. Por suerte, nos encontramos con unos senderistas (uno de ellos, Yiyo, había sido compañero mío en La Salle), que nos indicaron el camino correcto: un sendero estrecho, con una fuerte pendiente lateral que descendía siempre pegado al arroyo. Un sendero genial, pero sumamente peligroso. Tan peligroso que Marcos sufrió una caída de las que hacen época: enganchó un pedal en un tronco de árbol, de tal manera que pivotó sobre él, saliendo despedido, con bici y todo, al cauce del arroyo Bejarano, para dar con sus huesos en un frondoso zarzal, del que tuve que ayudarle a salir.

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Paramos unos momentos a que Marcos se lavara en las aguas del Bejarano para quitarse el escozor y extraer pinchos, y hacer algunas reparaciones mecánicas.

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Hecho esto, seguimos hasta las minas romanas. Entramos en la primera, rectilínea, sin más novedad que la de encontrar un enorme murciélago en su interior. La segunda, más amplia e interesante, dio para más juego. Exploramos varios ramales, llegando hasta su máxima profundidad, que se encontraba con bastantes derrumbes…

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…y anegada de agua:

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De vuelta a la salida de la cueva, nos echamos unas fotos antes de continuar con la marcha.

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Seguimos descendiendo por el Bejarano hasta llegar al río Guadiato. Allí, giramos a la izquierda, aguas abajo, hasta llegar a la Mesa de la Aldea. Desde la Mesa, en fuerte subida, ascendimos por un angosto sendero (yo siempre lo había recorrido hacia abajo) hasta enlazar con la pista que lleva a Santa María de Trassierra. Desde allí tomamos el GR-48, para dirigirnos de nuevo al Bejarano. A esas alturas de la etapa empezaba a estar bastante machacado, por lo que me vi forzado a bajar el ritmo. No en balde, eran ya las 13:00h, y el calor empezaba a ser brutal.

Sin muchos más trámites seguimos por el GR-48, pasamos junto al Bejarano y volvimos a entrar en las Siete Fincas. Nos volvimos a detener en casa de Carlos e Inma, en principio a tomar unas refrescantes cervezas, pero ya puestos, aceptamos una invitación para comer, lo que tengo que admitir que me vino de perlas, ya que además me permitió ver el G.P. de Fórmula 1.

Retomamos la etapa a las 17:20h. Decidimos acabar con el recorrido por la vía rápida, bajando desde el Lagar de la Cruz por la carretera del Brillante. Sin embargo, aún quedaba un percance por suceder: al poco de salir de casa de Carlos, sufrí un pinchazo en las Dos Columnas… ¡con un trocito de grava del aglomerado asfáltico! No quedó más remedio que cambiar la llanta, antes de proseguir la etapa. El resto del recorrido no tuvo mayor inconveniente. Marcos y yo nos separamos al entrar en el Brillante, bajando yo por Sansueña para llegar a casa minutos antes de las 18:00h.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: N/D
  • Distancia (según el GPS): 33’569 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 35m 11s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 7h 51m 28s
  • Velocidad media: 12’98 km/h
  • Velocidad máxima: 52’34 km/h
  • Pulsaciones medias: N/D
  • Pulsaciones máximas: N/D
  • Consumo medio de calorías: N/D
  • Consumo máximo de calorías: N/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: N/D
  • Consumo total de calorías: 4695 kcal (estimado)
  • Índice IBP de dificultad: 94BA

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Los Morales – Bejarano – Minas Romanas – Siete Fincas

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15 mar 12 Etapa ciclista: Reventón – Siete Revueltas – Trassierra – Bejarano – Reventón (04/03/2012)

El domingo 4 de marzo realizamos una nueva etapa por la Sierra de Córdoba. Una etapa en la que parecía que nos íbamos a juntar un buen pelotón de gente: Javi Aljama, Javi Balaguer, Ángel, Mané, Enrique, Carlos y yo. Y eso que la fecha previa tan sólo Ángel y yo habíamos confirmado que saldríamos a dar pedales. Sin embargo, al final la peña se apuntó.

La mañana del 4 empezó con una baja, y dos dormidos: Enrique y Carlos finalmente se descolgaba de la etapa, y Mané y Javi Aljama se quedaban dormidos. El caso de Javi era poco preocupante, ya que íbamos a pasar -subida del Reventón- por la puerta de su casa, pero Mané, para no llegar tarde, decidió empezar la etapa sin desayunar (algo que yo, la verdad, no puedo ni plantearme). Así pues, empezamos a dar pedales a las 9:15, tras esperar de manera infructuosa a Carlos durante un rato. Empezamos a subir por Sansueña, para desviarnos a la izquierda por Platero Heredia. Allí, en vez de realizar la pared que engancha con el Brillante, tomamos la calle Álvaro Pizano que comunica, en subida más suave, con el final de la calle Mayoral. Posteriormente atravesamos el Brillante, y comenzamos la subida de la Carretera de las Ermitas, paso previo a la cuesta del Reventón. Habíamos quedado con Javi al final del tramo de asfalto. Allí fue donde nos reagrupamos, y tomamos la primera foto del día:

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Una vez descansados -porque hay que admitir que Ángel y yo íbamos marcando un ritmo algo elevado- afrontamos -no sin mucha más calma- la subida del Reventón. La verdad es que me encontraba bastante cómo rodando con la Fuji, equipada de nuevo atrás con una Larsen TT de 1.9”, bastante desgastada. Al cabo de un rato tendría que lamentar mi decisión, ya que en los tramos de grava más suelta la cubierta desgastada no daba, precisamente, lo mejor de sí. Al rato de ir subiendo empecé a tener sensaciones raras: la bici no iba como debía, y notaba demasiado las vibraciones por todos lados. Entre eso y la cubierta desgastada, no iba nada cómodo subiendo. Entre unas cosas y otras, acabamos llegando al final de la subida. Allí giramos a la izquierda, camino de la entrada de las Siete Revueltas. Y fue al entrar en el tramo de asfalto cuando pude saber el porqué de mi incomodidad: por un lado había llevado bloqueada la horquilla toda la subida -lo que en algunos tramos del Reventón no es lo más adecuado-, y por otro ¡había roto un radio en la subida! Desde luego, no era la mejor de las noticias, sobre todo teniendo en cuenta que la etapa -eran apenas las 10:30h- acababa de empezar.

Aun así, decidí continuar con la etapa.Recorrimos el kilómetro y medio de asfalto que nos separaba de la entrada de las Siete Revueltas, y abandonamos la carretera por una buena pista en ascenso. Entrábamos en terreno desconocido para mí.Terreno agradable, dicho sea de paso: arbolado, con buen firme y con buenos tramos de subidas y bajadas. Al poco de empezar la subida, llegamos a una verja que limitaba el acceso para vehículos a motor, pero que lo permite para caminantes y bicis. Nos internamos más en el bosque, en una buena bajada, paso previo a las famosas siete revueltas: una sucesión de siete -no podía ser menos- curvas al estilo Alpe d’Huez, pero en mitad de un bosque de pinos. En cualquier caso, la zona era un dédalo de caminos. No en balde Javi Aljama, en una exploración previa en solitario, había decidido volver grupas al encontrarse tal sucesión de cruces y contracruces. Y como no podía ser menos, nos acabamos despistando, aunque sin muchos problemas, gracias al GPS.

Una vez superada la subida de las Siete Revueltas, entramos en una zona de descenso en las inmediaciones del cortijo del Bañuelo -primero- y de la urbanización del Caño -después-. Esta última urbanización nos sorprendió bastante, pues la verdad es que ninguno de nosotros la conocía. Ya en la urbanización tomamos la pistas asfaltada que la cruza de norte a sur, aunque no tardaríamos mucho en abandonarla, por una calle que a mano izquierda terminaba en una cancela, que cruzamos. Al otro lado de la cancela se abría una pista que nos acabaría llevando hasta el Cortijo del Caño del Escarabita.

Eran las 11:30h, y el hambre -sobre todo a Mané- empezaba a apretarnos. Así que contra lo que teníamos previsto, decidimos hacer una pequeña parada para desayunar en Trassierra, en vez de continuar directamente hacia el Bejarano. Pasamos, pues, por la Fuente del Elefante y entramos en Trassierra siguiendo la pista que lleva a la entrada de la barriada. Allí paramos en en bar-supermercado de la entrada del pueblo, y nos desayunamos bien a gusto a base de dulces, bebidas isotónicas y patatas fritas. Para mi desgracia -era ya mediodía- no servían ya churros.

Reanudamos la etapa a las 12:20h. La idea era enlazar con el Bejarano a siguiendo -jeje- el GR-48, pero sufrí un pequeño despiste a la salida, que nos hizo desviarnos en dirección a los baños de Popea. Un desvío que habría sido intrascendente si no hubiéramos tenido los 500 metros de bajada -y posterior subida- que marcaron el punto más bajo de la etapa -desde la subida del Reventón-, a 336 m. de altitud. Solventado el error, nos encaminamos sin más dilación hacia el Bejarano. Javi Balaguer conocía que el tramo entre el Bejarano y las Siete Fincas había servido de trazado para parte de una etapa de la Andalucía Bike Race, y le apetecía recorrerlo. Y como era una buena manera de enlazar con la bajada de Los Morales, estuvimos de acuerdo en realizar ese tramo de enlace, aunque a esas alturas el propio Javi empezaba a notar en las piernas la dureza de la etapa.

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Llegamos a las fuentes del Bejarano a las 12:45h. Nos detuvimos de manera testimonial para echarnos unas fotos, y continuamos adelante. Poco después enlazamos con las Siete Fincas, y salimos sin demasiados trámites al tramo de asfalto. Sin embargo, tras encontrarnos con unos conocidos de Mané, se planteó realizar una modificación al recorrido previsto: en vez de seguir hasta el Lagar de la Cruz, nos propusieron enlazar por las Siete Fincas directamente con la carretera de las Ermitas, realizar la bajada de la Vereda (que tiene por mal nombre la bajada del Salchichón), y hacer la bajada del Reventón. Y en mi caso, aunque hubiera debido oponerme (la llanta trasera no tenía pinta de aguantar demasiado bien), el conocer ese enlace me hizo apoyar la variación. Variación que nos hizo subir hasta la cota más alta de la etapa (563 m.), y que hizo trizas al pobre Javi Balaguer.

Una vez en la carretera, cruzamos hasta el tramo habilitado por la pasada de la Andalucía Bike Race. Y es que la disputa de la carrera ha hecho que se haya abierto un sendero continuo bordeando la carretera, lo que hace que ya no sea necesario salir en un tramo a ella. Afrontamos muy fuertes la bajada, lo que, en mi caso, fue un grave error. Un sonoro “clang” me hizo saber que un segundo radio había dicho basta. No tuve más remedio que volver a la carretera, y bajar hasta las Ermitas por asfalto. Fue en este punto donde todo el grupo se disgregó: Mané, Ángel y Javi Balaguer hicieron la bajada clásica, Javi Aljama me acompañó un rato por asfalto, evitando el tramo en el que el camino más se separa de la carretera, y yo bajé todo el rato por asfalto, intentando conservar la llanta en las mejores condiciones. Un esfuerzo futil, ya que al llegar a la fuente de las Ermitas pude ver que llevaba la llanta bastante doblada. No me quedó otra que, en solitario, emprender la bajada a pie por la Cuesta de los Pobres. Ya me encontraría con los demás al pie de la bajada, ya que para que la rueda trasera pudiera girar un poco, me vi forzado a soltar el freno. A mitad de la bajada llamé a mi casa para que mi padre subiera a buscarme al final de la cuesta del Reventón con el coche.

Al final de la Cuesta de los Pobres, y dando la llanta por perdida, me decidí a intentar bajar con un solo freno, ya que si no la bajada se iba a hacer eterna. A esas alturas mis compañeros de etapa llegaron a mi altura. Y así, mal que bien, conseguí bajar sobre la bici, con sólo el freno delantero y con una llanta doblada, hasta el tramo de asfalto de la Cuesta del Reventón. Lo que no dejaba de tener su mérito. :mgreen: Al poco de llegar, mi padre aparecía con el Focus equipado con la baca y el portabicis. Una sincronización digna del Tour de Francia. En mi caso, di por finalizada la etapa a las 13:50h.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia (según el velocímetro): 29’820 km.
  • Distancia (según el GPS): 30’335 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 46m 50s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4h 31m 0s
  • Velocidad media: 10’7 km/h
  • Velocidad máxima: 38’8 km/h
  • Pulsaciones medias: 135
  • Pulsaciones máximas: 180
  • Consumo medio de calorías: 950 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1390 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 2h 55m 28s
  • Consumo total de calorías: 4271 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 103CA

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Reventón – Siete Revueltas – Trassierra – Bejarano – Reventón

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