{"id":187,"date":"2005-09-12T19:56:20","date_gmt":"2005-09-12T17:56:20","guid":{"rendered":"http:\/\/bitacora.eniac2000.com\/?page_id=187"},"modified":"2005-09-12T19:56:20","modified_gmt":"2005-09-12T17:56:20","slug":"cronica-de-la-i-maraton-mtb-sierra-de-cordoba","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/?page_id=187","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de la I Marat\u00f3n MTB Sierra Morena"},"content":{"rendered":"<p>Sigo vivo. Pese a todo, lo consegu\u00ed. Y aqu\u00ed estoy para contarlo. Pero empecemos por el principio.<\/p>\n<p>La v\u00edspera a la marat\u00f3n el cielo se mostraba inclemente con la ciudad de C\u00f3rdoba. Una pesada lluvia ca\u00eda por la tarde sobre nuestra ciudad, haciendo que la impresionante cola de gente que esperaba, paciente, su turno en las instalaciones del Fontanar para recoger su dorsal y resto de efectos identificativos de la marat\u00f3n tuviera que guarecerse bajo paraguas o parapetos de fortuna. Fue ah\u00ed donde pude comprobar de primera mano la incre\u00edble acogida que ha tenido esta I Marat\u00f3n. M\u00e1s de 700 personas se hab\u00edan inscrito para participar. Todo un \u00e9xito.<br \/>\nTras esperar algo m\u00e1s de una hora, pude al fin recoger mi dorsal, con el n\u00famero 148 serigrafiado en \u00e9l, as\u00ed como la numeraci\u00f3n para la bicicleta y un chip identificador.<\/p>\n<p>La ma\u00f1ana de la marat\u00f3n el cielo parec\u00eda haber concedido una tregua. A diferencia de las jornadas anteriores, la niebla no hab\u00eda hecho acto de presencia, pero eso pod\u00eda anunciar algo peor: lluvia. As\u00ed fue. Mientras acud\u00eda a la concentraci\u00f3n en El Fontanar, a las 8:00h, un chaparr\u00f3n, por suerte breve, cay\u00f3 sobre la ciudad.<br \/>\nEntre las 8:00h y las 9:30h los participantes fueron acudiendo al punto de salida neutralizado, hasta formar un grupo algo superior a los 700 ciclistas. La nota divertida de la salida la puso uno de los participantes, que cabalgaba sobre un patinete equipado con ruedas neum\u00e1ticas y manillar extensible. Para completar el cuadro, el amigo llevaba pesas de plomo en los tobillos. Alguien apunt\u00f3: \u00abY lo peor es que nos dar\u00e1 una paliza.\u00bb No sab\u00eda a\u00fan cu\u00e1n prof\u00e9ticas ser\u00edan aquellas palabras.<\/p>\n<p>La serpiente multicolor empez\u00f3 su marcha en direcci\u00f3n a Conde Vallellano, avenida que se alcanz\u00f3 tras pasar frente a la central de bomberos y ser vitoreados por \u00e9stos. A continuaci\u00f3n se cruz\u00f3 el puente de San Rafael, para dirigirse acto seguido hacia el Parque de Miraflores. Una nueva parada en el puente de Miraflores estuvo motivada por el corte de tr\u00e1fico de la Ribera, tras el que se continu\u00f3 en direcci\u00f3n a la Mezquita.<br \/>\nEn la Mezquita se produjo un hecho sumamente divertido: al ir el grupo sumamente estirado, y el recorrido rodear la Mezquita, la cabeza del pelot\u00f3n se encontr\u00f3 con la parte media de \u00e9ste, hecho que provoc\u00f3 las risas de los asistentes e hizo aprovechar a algunos para \u00abescalar\u00bb posiciones en el grupo, lo que fue seguido de un abucheo (y cachondeo) generalizado. Tras el rodeo a la Mezquita, se volvi\u00f3 a enfilar Vallellano arriba, la Victoria, Ronda de los Tejares, y finalmente el Pretorio, donde se dio la salida oficial.<\/p>\n<p>Tras la salida oficial todo transcurri\u00f3 poco m\u00e1s o menos igual, siguiendo Brillante arriba hasta llegar a los jardines de Escultor Fern\u00e1ndez M\u00e1rquez, en los que se gir\u00f3 para enfilar el primer repecho de la jornada: la Avda. Escultor Ram\u00f3n Barba, m\u00e1s conocida como \u00abLa Cuesta Negra\u00bb. Fue aqu\u00ed donde se puede considerar que fue la salida real de la prueba, y donde empezaron a hacerse las primeras selecciones, y en la que, aunque tom\u00e1ndomelo con calma, empec\u00e9 a escalar unos pocos puestos en el pelot\u00f3n. Al pasar frente a mi casa tuve la agradable sorpresa de ser vitoreado por mis padres, mi hermana y Anita. No hay mejor manera de empezar el d\u00eda. Sin embargo, negros nubarrones asomaban al llegar a lo alto de la Cuesta Negra: el d\u00eda se presentaba sumamente fr\u00edo, apenas se pod\u00eda ver la Sierra por la niebla, y el eje del pedalier empezaba a chirriar de una manera bastante siniestra.<\/p>\n<p>Al final de la Cuesta Negra se tom\u00f3 la Avenida de San Jos\u00e9 de Calasanz en direcci\u00f3n al Tablero, para posteriormente girar a la derecha y subir por la Avenida de la Arruzafa, que aprovech\u00e9 para seguir escalando algunas posiciones. Al pasar el Parador nos introdujimos en el Patriarca, bajando por la calle Espino Negro, para penetrar posteriormente en la Finca del Patriarca. Desde all\u00ed se volvi\u00f3 a enlazar con la carretera de las Ermitas por la pista principal que cruza la finca desde abajo hasta arriba (quiz\u00e1s recordada por algunos debido a los mal\u00e9ficos acontecimientos all\u00ed vividos durante una noche, tras los ex\u00e1menes de Selectividad). El grupo se segu\u00eda estirando, y yo subiendo puestos en el grupo. El fr\u00edo continu\u00f3 apretando, y la niebla no permit\u00eda ver la cima de las Ermitas. Pero ya desde tan abajo se ve\u00eda que la cabeza del grupo hab\u00eda alcanzado ya el comienzo de la Cuesta del Revent\u00f3n, donde se termina el tramo asfaltado.<\/p>\n<p>La subida a las Ermitas fue mucho m\u00e1s dura de lo esperado. A la habitual dureza del recorrido, se sum\u00f3 el barro y el agua, lo que hac\u00eda que fuera sumamente dif\u00edcil no echar pie a tierra de cuando en cuando. Pero lo peor de todo fue que se produjo una aglomeraci\u00f3n tal de gente, que hubo que subir casi la mitad de la Cuesta arrastrando la bicicleta. Adem\u00e1s, la niebla daba un aspecto fantasmag\u00f3rico al recorrido, que se ve\u00eda adem\u00e1s potenciado por los rugidos de los caballos de vapor que disputaban la subida a Santa Mar\u00eda de Trassierra a unos pocos kil\u00f3metros de all\u00ed.<br \/>\nAl llegar a la cima de las Ermitas llevaba recorrido algo m\u00e1s de 14 kil\u00f3metros. Un momento perfecto para parar a recobrar fuerzas y comer algo. Saqu\u00e9 ciruelas pasas y un par de j\u00edcaras de chocolate, y me tom\u00e9 en breve descanso. El recorrido iba a ser largo y duro, as\u00ed que m\u00e1s val\u00eda ser precavido. Disfrut\u00e9 un momento del paisaje, y pude contemplar el banco de niebla que hab\u00edamos atravesado desde arriba: est\u00e1bamos por encima de las nubes. Como los \u00e1ngeles.<\/p>\n<p>Tras este peque\u00f1o receso, continu\u00e9 con la marcha. Lo siguiente era subir en direcci\u00f3n al Lagar de la Cruz, hasta pillar una pista de una urbanizaci\u00f3n, a la izquierda, m\u00e1s o menos a medio camino entre las Ermitas y el Lagar de la Cruz. En este tramo empezaron a confirmarse las sospechas que albergaba desde el comienzo de la etapa. Era tremendamente pesado mover el desarrollo: el eje del pedalier no iba nada fino, hac\u00eda un ruido bastante malo y ofrec\u00eda much\u00edsima resistencia. Sin embargo, algo as\u00ed no iba a poder detenerme. O eso al menos esperaba yo. Una vez tomada la pista, la marcha transcurri\u00f3 entre urbanizaciones de la sierra. Merece la pena destacar el magn\u00edfico se\u00f1alizado del recorrido por parte de la organizaci\u00f3n, tanto con se\u00f1ales, carteles, cintas, as\u00ed como por voluntarios y soldados de la Brigada Mecanizada. Imposible perderse. As\u00ed que s\u00f3lo quedaba fajarse un poco, dar pedales, disfrutar del paisaje y mantener una cadencia de pedalada decente. Esto \u00faltimo era lo malo. Mover el plato mediano con un pi\u00f1\u00f3n intermedio era como intentar ir con el plato grande arrastrando un ancla. No quedaba m\u00e1s remedio que recurrir a los pi\u00f1ones altos, y cuando el camino picaba un poco hacia arriba, meter r\u00e1pido el plato peque\u00f1o. Estaba teniendo que hacer un desgaste mucho mayor del esperado. Las cosas no iban nada bien. Y pese a todo, me manten\u00eda en los tiempos que m\u00e1s o menos hab\u00eda calculado. Cuando llev\u00e1bamos cerca de una hora y media rodando, uno de los miembros de la organizaci\u00f3n nos inform\u00f3 que el primero en pasar por ese punto, Trujillo (que a la postre ser\u00eda el vencedor de la prueba) hab\u00eda pasado hac\u00eda 40 minutos. Estremecedor.<\/p>\n<p>Un rato despu\u00e9s llagamos a parajes conocidos: el Lagar del Ca\u00f1o del Escarabita y la Fuente del Elefante. De nuevo ten\u00edamos p\u00fablico vitore\u00e1ndonos. Algo muy de agradecer. Entonces fue cuando llegaron los problemas. En una zona de baches muy pronunciados el eje del pedalier hizo acto de presencia en toda su magnitud. Algo chirri\u00f3 fuertemente, y pareci\u00f3 que los rodamientos se hubieran salido de su sitio. El giro se hizo de repente muy desacompasado y molesto. Estaba apenas a unos pocos kil\u00f3metros de Trassierra y ni siquiera sab\u00eda si iba a poder llegar hasta all\u00e1. Continu\u00e9 como pude, tomando la rueda de un ciclista que llevaba un maillot de un grupo ciclista del Pa\u00eds Vasco, y tras incluso pasarle, consegu\u00ed llegar al punto de avituallamiento s\u00f3lido de Trassierra. Llevaba recorridos unos 30 kil\u00f3metros, y pasaba ya de las 12:00h del mediod\u00eda. Llevaba algo m\u00e1s de dos horas dando pedales.<\/p>\n<p>Acud\u00ed al punto de asistencia mec\u00e1nico, pero all\u00ed poco pudieron hacer por m\u00ed, m\u00e1s que limpiar un poco el eje del pedalier del barro que me salpicaba hasta los ojos, e inyectar grasa en el eje. El giro se hizo algo mejor y casi desapareci\u00f3 el chirrido, pero el girar de \u00e9ste segu\u00eda siendo terriblemente duro. Las cosas se estaban poniendo feas de verdad. Estuve descansando un poco en la zona de avituallamiento, com\u00ed m\u00e1s ciruelas y algo de chocolate. A estas alturas ya no exist\u00eda un grupo propiamente dicho, sino una procesi\u00f3n en estaci\u00f3n de penitencia de ciclistas desperdigados por la Sierra de C\u00f3rdoba. De Trassierra se segu\u00eda en direcci\u00f3n al Cortijo del Bejarano y las Fuentes del citado arroyo con su famosa cascada, que, como no todo el mundo sabe, no son es m\u00e1s que la cabecera del acueducto romano \u00abAqua Augusta\u00bb, uno de los que abastec\u00eda a la Corduba romana y que, pasado el tiempo, tambi\u00e9n llevar\u00eda sus aguas a Medina Azahara. A\u00fan hoy en d\u00eda parte de su trazado sirve para alimentar las fuentes del Patio de los Naranjos de la Mezquita de C\u00f3rdoba.<\/p>\n<p>El girar de los pedales segu\u00eda siendo sumamente pesado, pero consegu\u00eda avanzar a buen ritmo, aunque estaba empezando a desfallecer. Segu\u00edamos en direcci\u00f3n al Lagar de la Cruz, por los caminos de Las Dos Columnas. A estas alturas del camino ya reconoc\u00eda a algunos compa\u00f1eros de marcha, gente que iba rodando en mis cercan\u00edas, unas veces por delante y otras por detr\u00e1s. Compa\u00f1eros de fatigas.<\/p>\n<p>Pese a todo, llegu\u00e9 al Lagar de la Cruz, nuevo punto de avituallamiento, esta vez l\u00edquido. La sombra del abandono segu\u00eda pesando sobre m\u00ed. La resistencia del pedalear segu\u00eda siendo muy molesta, pero tem\u00eda sobre todo que los rodamientos no aguantaran el castigo y terminaran por saltar. Empezaba a considerar seriamente optar, desde el Club de Golf, por tomar el recorrido B, m\u00e1s corto, de unos 55 kil\u00f3metros, y al menos asegurar el poder terminar la prueba, y no arriesgarme a romper m\u00e1s adelante, por el Naranjo o el Club Asland, y tener que irremediablemente retirarme. Eran aproximadamente las 13:00h. Llevaba ya en el cuerpo unos 37 kil\u00f3metros, y acumulaba una media hora de retraso sobre mi horario previsto. El tiempo comenzaba a cambiar. La tregua concedida desde la ma\u00f1ana parec\u00eda expirar, y una suave llovizna comenz\u00f3 a caer sobre aquellos que nos encontr\u00e1bamos en el Lagar de la Cruz. El fr\u00edo se hac\u00eda m\u00e1s intenso, y hac\u00eda desagradable el estar parado, pese a estar perfectamente abrigado por mi equipaci\u00f3n de invierno. Pese a todo, me forc\u00e9 a descansar un rato, y trat\u00e9 de reponer fuerzas dando buena cuenta de las ciruelas, m\u00e1s chocolate, y una bolsa de frutos secos que me dio uno de los soldados, as\u00ed como un bote de Acuarius.<br \/>\nUn poco antes de reanudar la marcha, un quad de la organizaci\u00f3n trajo a un herido, junto con su bicicleta. Lo introdujeron en una ambulancia militar y lo evacuaron. L\u00e1stima por \u00e9l.<\/p>\n<p>Una vez decidido a continuar, segu\u00ed el recorrido marcado, que tomaba la pista que, desde el Lagar de la Cruz, pasa por detr\u00e1s de los repetidores, en direcci\u00f3n al cruce del 14%. Casi al final se gir\u00f3 a mano izquierda, por lo que llaman \u00abLa Calzada\u00bb, bajando en trepidante descenso hacia el Arroyo Don Lucas, rodeando el Cerro de la Miniya, para llegar a las cercan\u00edas del Embalse de la Encantada. Los problemas mec\u00e1nicos en el grupo, que no hab\u00edan dejado de aparecer desde el comienzo de la prueba, se ve\u00edan ya bien acompa\u00f1ados de problemas musculares. La falta de az\u00facares en los organismos ya se dejaba sentir, y menudeaban tirones musculares y desfallecimientos. Yo, por mi parte, sent\u00eda terriblemente cargados ambos gemelos, por el sobreesfuerzo al que me obligaba el exceso de dureza del eje del pedalier, y a esas alturas ya acumulaba tres amagos de tirones, que afortunadamente hab\u00eda logrado controlar.<\/p>\n<p>El descenso hab\u00eda acabado, y de nuevo tocaba ascender. El paisaje que nos rodeaba era sencillamente espectacular, y val\u00eda la pena demorarse un poco para deleitarse con \u00e9l. Lamentablemente, el camino a seguir no era tan id\u00edlico, y fue necesario en amplios tramos echarse la bici al hombro para superar algunos tramos totalmente trialeros. Pero val\u00eda muy mucho la pena. A unos tres kil\u00f3metros del avituallamiento s\u00f3lido del Club de Golf, hice un nuevo alto para comer. Devor\u00e9 ciruelas y chocolate. Y en esto vi como me pasaba el participante del patinete, que me daba \u00e1nimos para seguir. Tuve que descubrirme ante su pundonor. Eso era un hombre de hierro, y lo dem\u00e1s son tonter\u00edas. Sencillamente impresionante.<\/p>\n<p>Continu\u00e9, y un poco antes de entrar en los terrenos del Club de Golf me un\u00ed a un grupo de ciclistas de un club de \u00c9cija. Continuamos rodando juntos, de ch\u00e1chara, y aprovecharon para preguntarme por lo que quedaba del recorrido, desde el Club de Golf. Fui sincero: una bajada emocionante, pero muy peligrosa, por el sendero del 14%, Santo Domingo y el Naranjo, luego el Canal un rato para tomar la Vereda de Linares, y desde ah\u00ed la terror\u00edfica subida de la Vereda de la Alcaid\u00eda (en especial el tramo junto a la Casa de la V\u00edbora, y sobre todo con lo que llev\u00e1bamos a esas alturas del baile en las piernas), y luego el Camino de Decalamano hasta el Muriano, duro en sus rampas finales. Se decidieron por el recorrido B. Y as\u00ed, finalmente, llegamos al Club de Golf y su punto de avituallamiento s\u00f3lido. Eran aproximadamente las 14:15h, y acumulaba un retraso que rondaba los tres cuartos de hora sobre mi horario previsto. Un tiempo nada despreciable si tenemos en cuenta mis problemas mec\u00e1nicos. Sopesando estos factores, a\u00f1adidos a mi cansancio por el sobreesfuerzo al que me ve\u00eda sometido, el riesgo de romper y tener que abandonar, y que, al fin y al cabo, me lo hab\u00eda pasado bomba y hab\u00eda disfrutado como un enano, que era de lo que se trataba, tom\u00e9 mi decisi\u00f3n. Recorrido B.<\/p>\n<p>Una vez hubimos comido un poco, un bocadillo, fruta y chocolate, tomamos la carretera del 14% en direcci\u00f3n al Muriano. En el descenso hasta la base militar dej\u00e9 atr\u00e1s a mis compa\u00f1eros ecijanos, y entr\u00e9 en la base. Me hicieron tomar una pista asfaltada que, a mano derecha desde la entrada, sigue la verja de la base y pasa junto a unos campos de entrenamiento, para entrar a contramano, finalmente, en la explanada de meta, junto a unos barracones y los aparcamientos. Tras entrar por la parte posterior en la meta, y tras una breve confusi\u00f3n, nos hicieron entrar en meta por la parte delantera para contabilizar el tiempo de llegada, justo cuando me llamaban de mi casa para enterarse de c\u00f3mo iba. As\u00ed que entr\u00e9 en meta hablando como el m\u00f3vil, como si en vez de estar haciendo una prueba de ciclismo de monta\u00f1a estuviera de paseo por el Vial Norte. Con un par. Eran las tres menos veinticinco de la tarde, y llevaba en el cuerpo algo m\u00e1s de 56 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p><strong>C\u00f3rdoba, noviembre de 2004.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sigo vivo. Pese a todo, lo consegu\u00ed. Y aqu\u00ed estoy<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","template":"","meta":{"advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"footnotes":""},"class_list":["post-187","page","type-page","status-publish","hentry"],"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=187"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/pages\/187\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/bitacora.eniac2000.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}