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Hail, brothers. Coranon Silaria, Ozoo Mahoke!
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09 mar 13 Etapa ciclista: Guillenazo Express (10/02/2013)

El domingo 10 de febrero, para complementar la interesante etapa de la jornada anterior, salí a rodar con mi amigo Sergio, con el objeto de que hiciera su primer Guillenazo. Y es que Sergio, pese a la experiencia que acumula en etapas, aún no había realizado una de las etapas emblemáticas de los alrededores de Sevilla. Así que nos dispusimos a solucionar esta mancha en su expediente.

Salimos de Guillena a las 9:15h, con abundante acompañamiento ciclista. Y es que resulta increíble ver cómo se ha popularizado esta zona de un tiempo a esta parte. Por tanto, no nos quedó más remedio que empezar fuertes, e irnos abriendo hueco en el pelotón de gente que había decidido empezar a la misma hora que nosotros. Muchedumbre que duró poco tiempo, pues al llegar a la entrada del tramo restringido ya nos habíamos quedado solos. Y es que casi todo el mundo sube a La Cantina por ahí, siendo pocos los que afrontamos la subida al Cordel de la Cruz de la Mujer, y la divertidísima bajada de la Cuesta de La Lenteja.

Subimos a un ritmo más tranquilo, decididos a no reventar, ya que la feria era aún muy larga. Aun así, hicimos un buen tiempo, y para las 10:00h ya habíamos llegado a La Cantina, donde aún no había muestra de aglomeración. Iba a ser un buen día. Paramos poco tiempo, decididos a hacer una pausa después de salvar la Cuesta del Toro. Así que bajamos al embalse, cruzamos al otro lado del río, y con paciencia, afrontamos la subida del Toro. Quizás psicológicamente menos dura que la de la Lenteja, por aquello de que no ves sus horrorosas curvas estilo Alpe d’Huez, pero que también te destroza a conciencia con rampas sostenidas del 19%. Una buena manera de entrar en calor, sin lugar a dudas.

Coronamos la subida de la Cuesta del Toro a las 10:30h, e hicimos una breve parada, donde dimos cuenta de barritas de cereales, y comentamos lo que aún quedaba: un tramo de subida más sostenida y de bajada hasta el pantano, la brutal subida de éste a Castilblanco, con rampas cercanas al 25%, Castilblanco, y el descenso por la Trialera. Unos 30 kilómetros de etapa.

Reanudamos la marcha, y pasamos junto a la finca de toros bravos que da nombre al lugar. Allí salimos a la pista que comunica Castilblanco con los Lagos del Serrano, y giramos a la derecha. Y seguimos avanzando, coronamos la segunda subida de la jornada, y tras pasar el punto de no retorno (“a partir de aquí es más fácil seguir de frente que darse la vuelta”), y bajamos a toda velocidad hasta el embalse de Castilblanco.

Bajar a toda velocidad a un embalse suele implicar que te has metido en el fondo de un valle, y que te toca salir de él. Y salir del embalse de Castilblanco es arduo, lo mires por donde lo mires. Pero hacerlo en dirección a Castilblanco es psicológicamente duro, pues mientras desciendes no dejas de ver al otro lado la pista horrorosa por donde tienes que ascender, y que te recibe con una patada en el pecho en forma de rampas de hasta el 25% de pendiente. Por lo que no te queda otra que tomarlo con calma, poner un ritmo cómodo, y procurar no echar los pulmones. La subida, eso sí, tiene un par de pequeños respiraderos, que te permiten recuperar el resuello en los 7 kilómetros que dura la subida.

Llegamos a la cota máxima de la jornada (316 m.) a las 11:15h. Ahí nos empezamos a encontrar con algo más de gente. Realizamos una breve parada, pues íbamos a volver a Guillena por la vía rápida, y íbamos a evitar entrar en Castilblanco, rodeando el pueblo por el suroeste, y saliendo directamente a la carretera de Burguillos. Reemprendimos la marcha 5 minutos después, y como habíamos previsto, esquivamos Castilblanco, y pronto iniciamos un rápido descenso por carretera camino de la trialera. Ésta se encontraba bastante más seca que en etapas precedentes, y la arena empezaba a hacer acto de presencia. Realizamos un rápido descenso que pronto nos llevó al polígono industrial de El Cerro, y entrábamos en Castilblanco al filo de las 12:30h, dando la etapa por finalizada.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 45’79 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 55m 20s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3h 17m 38s
  • Velocidad media: 15’67 km/h
  • Velocidad máxima: 52,56 km/h
  • Pulsaciones medias: 142 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 180 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 2763 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 66B MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Guillenazo Express

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24 feb 13 Etapa ciclista: Guillena – Castilblanco de los Arroyos (13/01/2013)

El 13 de enero realicé la primera etapa del año en Sevilla. Se trató de una pequeña etapa exploratoria, que, pese a todo, dio mucho de sí, aunque por lo general para mal. Para empezar, la etapa la empecé cruzado: al ir a coger la bicicleta de la cochera, no fui capaz de encontrar la llave del candado, hasta que caí en la cuenta de que estaba en la guantera del Alfa, que se encontraba aparcado en mi plaza de garaje en el trabajo. Así pues, no me quedó más remedio que tirar de la vieja Conor que utilizo para hacer rodillo. Una bici descrita en alguna ocasión como carne de perro: completamente rígida, con unos 18 años a sus espaldas, plato grande de 44 dientes, una corona de 7 piñones, y frenos cantilever. Una auténtica delicia.

Empezamos la etapa algo tarde, al filo de las 9:30h. Salimos en esta ocasión a rodar Miguel, Sergio, Ricardo y yo. Y si yo había empezado mal la etapa, Miguel no tardó en añadirse a la lista de infortunios: apenas salir, en plena subida por un olivar, clavó la rueda, por culpa del barro, en una rodera, lo que lo hizo salir despedido por encima del manillar y dar de cara en el suelo. Por fortuna el incidente apenas se saldó con la nariz hinchada y el labio roto por el interior de la boca lo que, para lo que podía haber sido, fue bastante poco. Aun así, Miguel decidió continuar. Yo, por el camino, había descubierto algo sumamente interesante, y era que a la lista de problemas de mi bici había que añadirle otro: las pastillas de freno estaban cristalizadas, por lo que su capacidad de frenado era puramente testimonial. Y eso, con un descenso por trialera por efectuar, era algo sumamente tranquilizador.

Dejamos atrás infortunios y trepamos por la trialera del Camino de Santiago. Gracias a unas recientes lluvias, las mismas que habían hecho que hubiera barro en el olivar, el tramo de la trialera se encontraba en un estado de firme excelente: la tierra se encontraba compactada, pero sin llegar a estar pegajosa. Magnífica para rodar. Terminamos de ascender la trialera y llegamos a la pista que lleva a la carretera de Castilblanco. Desde allí, en vez de girar a la derecha, lo hicimos a la izquierda, siguiendo las marcas blancas y verdes que, según declaraba el ayuntamiento de Castilblanco en su web, habrían de conducirnos hasta un mirador sorbre el embalse de Gérgal y, probablemente, a una pista que llevara de vuelta a Guillena. Sin embargo, a donde nos llevó fue a una enorme cancela plantada en mitad del camino. Eso sí, ya en descenso, y con una prometedora visión del embalse, que apenas podíamos tocar con los dedos. Una gran decepción.

Volvimos sobre nuestros pasos, y decidimos subir hasta Castilblanco. Llegamos por carretera sin novedad, y disfrutamos de un pequeño tentempié antes de afronar el tramo final de la etapa: una bajada por carretera hasta la Trialera, y por último el descenso por ésta. Fue una bajada interesante con la Conor: un poco más y se me aflojan los empastes al descender con la rígida sin apenas capacidad de frenado. Como elemento pintoresco, nos encontramos con el camino casi bloqueado por unas vacas, así que aprovechamos la ocasión para echarnos unas fotos.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 34’123 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 14m 43s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3h 19m 46s
  • Velocidad media: 15’2 km/h
  • Velocidad máxima: 41’2 km/h
  • Pulsaciones medias: 133 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 180 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 2510 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 41A MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Guillena – Castilblanco de los Arroyos

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03 dic 12 Etapa ciclista: Cordel de la Cruz de la Mujer – Ferrocarril del Cala – Cuesta de la Media Fanega (25/11/2012)

El domingo 25 de noviembre realicé una nueva etapa por Sevilla, en compañía de mis habituales, Miguel y Sergio, y en la que nos acompañó Enrique, uno conocido nuestro. Se trató de una etapa que tenía por objetivo principal era recorrer en dirección norte el viejo trazado del ferrocarril del Cala, más allá de La Central.

Así pues, salimos de Las Pajanosas a las 9:15h, con algo de retraso sobre el horario previsto. Teníamos unos 19ºC, una temperatura bastante inhabitual dadas las fechas del año, pero que agradecí enormemente, porque esa mañana me había olvidado los guantes de la bici en casa. Si algún día tenía que salir sin guantes, desde luego que más me valía que fuera ese. Dejamos atrás Las Pajanosas, como de costumbre, en dirección al Zoo de Guillena, tomando a continuación la Ruta del Agua, hasta llegar a la entrada del tramo restringido. Desde allí optamos por variar la rutina de salidas anteriores, y optamos por subir hasta La Cantina por el Cordel de la Cruz de la Mujer. En la subida Enrique, algo fuera de forma tras no haber cogido recientemente la bici, se empezó a quedar un poco, y Miguel le ofreció una rueda durante un rato. Sergio y yo, por nuestra parte, fuimos haciendo la subida en compañía, hasta llegar al punto álgido de la subida, donde estiré un poco, coronando la cumbre en solitario.

Una vez reagrupados, iniciamos un rápido descenso hasta La Cantina, descenso en el que hice mis dos recortes habituales. Esa mañana iba estrenando una cubierta Hutchinson Toro de 2.1” en la rueda trasera, y esa era su prueba de fuego. Tengo que decir que mi primera impresión con esa cubierta fue sumamente buena: pese a tener un taco grande y separado, pensado para barro, no se enganchaba excesivamente a la hora de rodar, y respondía con aplomo y decisión en las bajadas. Estaba quedando sumamente satisfecho.

Llegamos a La Cantina a las 10:20h, y prácticamente sin detenernos, bajamos hasta la presa de Guillena, que cruzamos, para tomar a continuación el viejo trazado del ferrocarril. Las fuertes lluvias caidas recientemente se dejaban notar por doquier: el campo se encontraba muy reverdecido, el barro hacía acto de presencia, y el pantano de Guillena arrastraba una cantidad increíble de fango y maleza.

Llegamos al comienzo de la cuesta del Toro, que abandonamos a mano izquierda, para tomar el comienzo del ferrocarril, cerrado por una portela constituida con una valla de obra. Una vez en el trazado del ferrocarril, tuvimos que salvar varias portelas, sin más inconveniente que abrir y cerrar, y pronto llegamos al túnel que se encuentra frente a la central de bombeo de Guillena. A esas alturas ya habíamos empezado a rodar por un trazado que abundaba en derrumbes, pero que, pese a todo, permitía rodar con algo de soltura. Una vez pasamos el túnel, no podimos menos que datenernos a realizar las primeras fotos de la jornada:

IMAG0300.jpg

Seguimos ascendiendo, río arriba, hasta alcanzar la altura de La Central, a donde llegamos a las 11:20h. A diferencia de nuestra última visita, las aguas del Ribera de Huelva se encontraban a un nivel muy bajo, lo que nos hubiera permitido, caso de haber llegado a La Central por carretera, cruzar el cauce del río y volver aguas abajo por el ferrocarril. Pero esta vez nuestro objetivo se encontraba aguas arriba.

IMAG0301.jpg

Aquello era, para nosotros, terra incognita, pues siempre habíamos recorrido el ferrocarril en sentido inverso. Y aunque sobre el papel la vía era transitable hasta el comienzo de la cuesta de la Media Fanega, el estado real del camino era, simplemente, desconocido para nosotros. Tras una breve pausa de 5 minutos, reanudamos la marcha. A esas alturas los derrumbes eran cosa del pasado, y el firme de la vieja vía era poco menos que excelente. Así, fuimos ascendiendo, hasta llegar a la altura de la vieja estación de la Rigüela, donde nos encontramos un grupo de vacas que, asustadas por nuestra presencia, al sur, y de un gran grupo de ciclistas, al norte, no sabían a dónde dirigirse. Finalmente nos apartamos del camino en un pradillo, y los otros ciclistas las hicieron huir dando gritos vaqueros.

la-riguela

(Imagen cortesía de amg1973)

Una vez pasamos la estación, llegamos a la primera valla de todo el recorrido que nos encontrábamos cerrada. Teníamos la certeza de que los ciclistas habían pasado por ahí, pero no teníamos claro el punto exacto. Finalmente saltamos la valla, y tras hacer un poco de labor de rastreador, di con el camino, que se encontraba bordeando la cerca que habíamos saltado, y cruzando una zanja, tras la cual se encontraba otra cancela azul -abierta, en este caso- tras la que se recuperaba el trazado de la antigua vía.

Salvadas estas dificultades, reanudamos una vez más la marcha. El río cambió su dirección hacia el oeste, por lo que dejamos de avanzar en dirección norte, ya que el trazado de la vía siempre iba paralelo al del río. Notamos cómo poco a poco el trazado de la vía iba mejorando en su mantenimiento, ya que aguas arriba, a la altura el embalse de La Minilla, la antigua vía se halla reconvertida en vía verde. Y aunque aguas abajo parecía haberse abandonado más este mantenimiento -quién sabe si por algún problema de lindes a la altura de La Rigüela-, seguía notándose una clara mejora con respecto a los tramos más asalvajados por los que habíamos rodado hasta entonces.

Seguimos avanzando, y pronto llegamos a la intersección con la antigua N-630, y con la autovía A-66. Cruzamos ambas por debajo, haciendo uso de un nuevo túnel bajo la autovía, que era una prolongación del viejo túnel del ferrocarril. Era muy llamativo pasar del nuevo túnel, prefabricado y rectangular, al viejo, excavado en la roca y abovedado.

IMAG0304.jpg

Una vez pasamos los túneles, pudimos divisar una increíble vista de los tres ascensos de la Media Fanega. La autovía A-66, a la derecha, la N-630, a la izquierda, y en medio un tramo antiguo de la N-630. Era impresionante.

IMAG0306.jpg

Retomamos la marcha a las 12:10h. En vez de seguir por la vía hasta llegar a la N-630, a la altura de Villa Rosario, junto a La Minilla, optamos por atrochar campo a través, y cruzar el Rivera de Huelva por un vado al pie de la autovía. Y como no podía ser menos, pronto nos encontramos saltando cercas y haciendo el ganso. Pero aun así, cruzamos el río sin más inconveniente. El inconveniente, eso sí, se llamaba Cuesta de la Media Fanega, que nos iba a tocar ascender. Una ascensión de casi 5 kilómetros hasta la Venta del Alto, por el viejo tramo de la N-630, con pendientes máximas del 13’5%. Al menos, todo por asfalto y con un tráfico prácticamente nulo, ya que el tráfico convencional circulaba por la autovía, y los moteros lo hacían por la N-630 nueva.

Así pues, iniciamos el ascenso. Enrique se encontraba algo tocado a esas alturas, por lo que opté por rodar con calma, ofreciéndole una rueda, aunque no tardó en descolgarse, subiendo tranquilo, sin prisa pero sin pausa. Sergio y Miguel, por su parte, optaron también por ascender a su ritmo. Sergio coronó en primer lugar, seguido por Miguel. Yo, por mi parte, terminé la subida a las 12:53h. Al poco llegó Enrique, y emprendimos el regreso. Aunque la idea era haber vuelto por El Garrobo y la trialera hasta Las Pajanosas, optamos, dado que llevábamos ya casi 35 kms. de etapa, por volver por carretera a Las Pajanosas. El resto de la etapa no tuvo más historia que un tranquilo descenso hasta la pedanía de Guillena, a donde llegamos al filo de las 13:30h. Y como no podía ser menos, nos ventilamos unas deliciosas tostadas, en mi caso con ajo untado, aceite y sal.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: 44’410 km.
  • Distancia (según el GPS): 45’207 km.
  • Tiempo de etapa: 3h 0m 36s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4h 12m 10s
  • Velocidad media: 14’8 km/h
  • Velocidad máxima: 55’4 km/h
  • Pulsaciones medias: 134 pulsaciones/m
  • Pulsaciones máximas: 180 pulsaciones/m
  • Consumo medio de calorías: 940 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1390 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 3h 0m 33s
  • Consumo total de calorías: 3968 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 58AB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Cordel de la Cruz de la Mujer – Ferrocarril del Cala – Cuesta de la Media Fanega

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27 oct 12 Etapa ciclista: Ruta del Agua – Estación de Gérgal (21/10/2012)

El domingo 21 de octubre, después de una larga lesión que me ha tenido más de un mes en el dique seco, volví a rodar por Sevilla. Para esta ocasión escogimos para rodar una etapa bastante manida, pero que me permitiría probar qué tal estaba tras cinco semanas sin dar pedales -salvo algo de rodillo-, y que tenía buenos alicientes: un kilometraje aceptable (en torno a los 40 kms), un perfil bueno, y un firme en buenas condiciones, perfecto para que mi maltrecha espalda no se resintiera demasiado.

Así pues, salimos de Las Pajanosas Sergio, Miguel, José Antonio y yo al filo de las 9:15h. La mañana se presentaba fría, rondando los 11ºC, pero clara y despejada. Salimos, como de costumbre, de Las Pajanosas en bajada. Así que para entrar un poco en calor, y recuperar sensaciones ya casi olvidadas, me puse a tirar un poco, para estirar músculos. Pero todos nos tomamos ese arreón inicial por la tremenda, y a partir de ahí se desató la locura: empezamos todos a tirar como si el mañana no existiera. Además, una vez entramos en el tramo restringido nos encontramos con diversos grupos ciclistas -esa manaña el tramo restringido se encontraba sumamente transitado-, por lo que seguimos con la dinámica de seguir tirando y tirando. No en balde, en los 20 kilómetros hasta La Cantina mantuvimos una media de casi 19 km/h, y eso contando una pequeña parada intermedia para atender la llamada de la naturaleza.

Decía que la ruta del agua se encontraba muy transitada esa mañana, y no exagero. Por segunda vez nos encontramos con el Trail Turdetania de ultrafondo, una competición de carrera campo a través que realiza el recorrido de El Guillenazo entre Guillena, la Cantina, Castilblanco y la trialera del Camino de Santiago. Unos auténticos héroes.

Nosotros, por nuestra parte, llegamos a La Cantina a las 10:15h. Hicimos una pequeña pausa para recuperar fuerzas y cambiar impresiones, y nos pusimos de nuevo en marcha a las 10:35h. A esa hora de la mañana el tiempo había mejorado bastante: el sol calentaba y casi empezaba a sobrarme alguna de las dos capas de ropa que llevaba esa mañana. Pero pronto nos volvió a hacer falta: por variar un poco, decidimos no emprender la vuelta directa por el tramo restringido, que era lo previsto, sino bajar hasta el ferrocarril minero y descender hasta la estación de Gérgal. Al bajar hasta el nivel del pantano el frío volvió a hacer acto de presencia, ya que nos encontrábamos en la umbría y cerca del agua. Agua escasa, pues el pantano estaba casi seco a esa altura, pero aún así dejaba notar su influencia.

Descendimos por la trinchera del ferrocarril, donde el efecto de las recientes lluvias se dejaba notar. el firme estaba algo embarrado y había un leve verdor que denotaba el crecimiento de vegetación y musgo. Una auténtica delicia, pero algo resbaladizo al llegar a los tramos con derrumbes. Fue precisamente en uno de ellos donde Miguel sufrió una caída, que físicamente no tuvo consecuencia alguna, pero en la que partió una de sus manetas de freno.

Aun así decidimos continuar. Pasamos el túnel, y encaramos el segundo tramo del ferrocarril, allí donde tuvimos problemas con lo cerrado del follaje a principios de verano. Sin embargo, a estas alturas del año la vegetación era menos abundante, por lo que pudimos pasar de manera mucho más cómoda. Avanzamos hasta la Estación de Gérgal, donde paramos a tomar algunas fotografías.

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Allí decidimos, debido al daño en el freno de Miguel, volver a la ruta del agua, pese a que el cuerpo me pedía seguir descendiendo por el viejo ferrocarril: el agua había descendido al menos un par de metros desde el comienzo de verano, y tenía curiosidad por saber hasta dónde podríamos llegar en esa ocasión. Pero, por una vez, la cordura se impuso, y volvimos sobre nuestros pasos.

A diferencia de la vez anterior, esta vez teníamos identificado a la perfección por dónde enlazar con la ruta del agua. Retrocedimos unos 300 metros, hasta dar con una pista que ascendía, en fuerte subida, hasta el tramo restringido. Y aunque la subida era corta, apenas unos 600 metros, las rampas iniciales eran sencillamente brutales. Por suerte, pronto se atemperaban, para llevar a la ruta del agua con apenas un suave desnivel.

Eran las 11:25h cuando retomamos la marcha, definitivamente ya de vuelta a Las Pajanosas. A esas alturas llevábamos entre pecho y espalda 25 kms. de etapa. Y para no variar, marcamos un ritmo brutal, con una media de 20 km/h. Pero la mañana se había ido poniendo peor en lo climatológico. El cielo, poco a poco, se había ido cubriendo y amenazaba lluvia, además de correr un viento frío que nos helaba. Y para colmo, la espalda había empezado a molestarme. Salimos del tramo restringido al filo del mediodía, y nos preparamos para afrontar la última dificultad de la etapa: la subida de 3 kms. hasta Las Pajanosas. En esta subida, como no podía ser menos, Miguel lanzó un ataque final, al que no pude evitar responder, aunque al límite de mis fuerzas. Así, nos fuimos del grupo, para entrar en Las Pajanosas a la par. Sin embargo, Miguel no lo había dicho todo, y lanzó un demarraje final al que ya o respondí. Entramos en Las Pajanosas a las 12:15h, con Miguel en cabeza y yo a continuación; Sergio y José Antonio llegaron poco despues, con lo que dimos por concluida la etapa. Pero esta etapa se merecía un buen epílogo, en forma de unas impresionantes tostadas en un bar cercano. Una excelente manera de rematar la jornada.

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Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: 40’983 km.
  • Distancia (según el GPS): 41’145 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 16m 09s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2h 58m 0s
  • Velocidad media: 18’1 km/h
  • Velocidad máxima: 52’0 km/h
  • Pulsaciones medias: 147 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 182 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: 1060 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1400 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 2h 02m 46s
  • Consumo total de calorías: 3077 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 40BC

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Ruta del Agua – Estación de Gérgal

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27 sep 12 Etapa ciclista: Guillena – Burguillos – Castilblanco de los Arroyos (02/09/2012)

El domingo 2 de septiembre, y después de una larga temporada sin hacerlo, volví a rodar con mis amigos de Sevilla. Ya se acababan mis vacaciones veraniegas, y una manera como otra cualquiera de ir cogiendo el ritmo de trabajo era salir con compañeros de la oficina, por lo que no dudé en proponer una salida ciclista: finalmente de la oficina sólo acabó viniendo Sergio, aunque Pedro, después de mucho tiempo sin salir a dar pedales, se animó a salir a última hora. No era la etapa que yo hubiera escogido para volver a tomar contacto con la bici, pero ya era demasiado tarde -sábado a última hora de la noche- como para hacer un cambio de planes.

Así pues, quedamos en el polígono El Cerro de Guillena para hacer una etapa entre Burguillos, Castilblanco de los Arroyos y la propia Guillena. Aunque teníamos previsto empezar a rodar a las 9:00h, entre diversos avatares acabamos comenzando a rodar a las 9:35h, por la carretera que va en dirección a Burguillos. Pronto empezó a notarse que Pedro iba a sufrir considerablemente en esta etapa, por lo que procuramos adoptar un ritmo razonablemente relajado. Pero lo tardío de la hora tampoco nos dejaba rodar con toda la tranquilidad que hubiera sido de desear: era un día caluroso, y corríamos el riesgo de achicharrarnos por el sol.

Llegamos a Burguillos pasadas las 10:00h, y prácticamente sin pausa salimos en dirección norte por el camino que lleva a la zona de barbacoas de Burguillos. Allí empezamos la verdadera subida a Castilblanco. Poco a poco el camino se fue haciendo más empinado y el perfil más abrupto. Nos encontramos con un guarda forestal, que nos confirmó que, en efecto, el camino era público y no tenía problemas de paso hasta Castilblanco.

Una vez pasamos una cancela de palos que recordaba bien, empezamos la subida más dura de la jornada. O al menos, la que hubiera sido la más dura. La anterior vez que transitamos por allí era una subida trialera, con un perfil muy quebrado y técnico. Sin embargo, en esta ocasión no presentaba más dificultad que el desnivel, debido a que en fechas recientes alguien había pasado con una niveladora por la zona. Le habían quitado toda la diversión a ese tramo de la pista.

Una vez reagrupados en la cima, afrontamos una subida más suave, preludio de un falso llano que nos acabó llevando a un muro de piedra. Allí giramos a la izquierda, en paralelo al muro. Primero en bajada y luego en una subida exigente, que volvió a hacer que Pedro las pasara canutas. No en balde habíamos ascendido desde los 33 m. de altura hasta los 365 m. en apenas 18 kms.

Por último, acometimos la última subida de la jornada. Realizamos una bajada por piedra, justo antes de llegar a una zona de casa, antesala de la llegada a Castilblanco. Esa bajada -cómo no- dio paso a una fuerte subida, que marcó el punto más alto de la etapa: el Cerro de la Sierra.

Desde allí, bajamos a Castilblanco, y vista la hora, cruzamos el pueblo y tomamos la carretera de descenso hasta Burguillos, hasta alcanzar el desvío de la trialera del Camino de Santiago. Allí, cómo no, me preparé para dar lo mejor de mí mismo, aunque como era la primera vez que mis compañeros de pedaladas circulaban por la zona, afronté el descenso más relajado de que de costumbre. Fue una bajada divertida, como es usual, aunque Pedro, en la parte final, sufrió calambres en ambas piernas, que le obligaron a adoptar un ritmo más tranquilo. Finalmente acabamos bajando por la pista entre olivos para llegar al polígono de El Cerro. Dimos por finalizada la etapa a las 13:15h, aunque disfrutamos de unas revigorizantes cervezas en un bar cercano, antes de dirigirnos a nuestras respectivas casas para disfrutar del G.P. de Fórmula 1.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: 37’145 km
  • Distancia (según el GPS): 36’498 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 33m 50s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3h 30m 53s
  • Velocidad media: 14’5 km/h
  • Velocidad máxima: 50’2 km/h
  • Pulsaciones medias: 118 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 171 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: 780 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1300 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 1h 33m 29s
  • Consumo total de calorías: 2734 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 41BB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Guillena – Burguillos – Castilblanco de los Arroyos

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