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10 mar 13 Etapa ciclista: Los Morales – GR48 – Pasada del Pino – Avionetas Express (17/02/2013)

El sábado 17 de febrero, tras un periplo de algunas semanas sin ir por Córdoba, volví a salir a rodar con mis compañeros bartocalvos. Aunque en esta ocasión fue una salida multitudinaria, pues además de algunos integrantes del club (Kike, Mané, Javi Balaguer y yo mismo), salieron también con nosotros algunos conocidos (Chicote, Carbonell, Luis y otros), hasta alcanzar la impresionante cifra de diez personas en la salida. Incluso nos acompañó Birra, la perra de Carbonell.

Empezamos la etapa poco después de las 9:00h. Aunque la idea era no efectuar una etapa excesivamente exigente, empezamos con una buena manera de abrir boca: los Morales. Y como suele pasarme cuando vuelvo de Sevilla, empecé cebándome demasiado en la subida. Abrí fuego con algunas de las primeras rampas, lo que no estaba mal, pero tenieno en cuenta que me había abrigado más de la cuenta (tres capas de ropa térmica de invierno, guantes de neopreno, etc…) pronto empecé a sudar la gota gorda. Y en la primera de las paredes exigentes de Los Morales estaba ya con un calentón digno de mejores circunstancias. Lo malo es que había empezado a marearme. Así que opté por bajar un poco el pistón, recuperar el estado de ánimo, y descolgarme un poco para hacer de enlace con los rezagados, para no reventar a las primeras de cambio.

Por otro lado, teníamos una primera hora límite para subir Los Morales: Marcos y Ángel, en su entrenamiento para la Guzmán, llevaban desde las 8:00h dando pedales, y habíamos establecido un punto de encuentro en el Lagar de la Cruz a las 10:00h. Íbamos con algo de retraso. Así que tras superar la primera de las rampas duras de Los Morales, realizamos el resto de la subida a un ritmo razonablemente ágil. Aun así, no llegamos al Lagar hasta el filo de las 10:30h. A esas alturas, Ángel y Marcos ya habían estado allí, nos habían esperado, y se habían ido para no enfriarse.

Nosotros, por nuestra parte, hicimos una parada para comer algo, y a las 10:45h reanudamos la marcha. Tomamos el GR-48 para bajar a Las Jaras. Pero, a diferencia de lo que solíamos realizar, no abandonamos el GR-48 para entrar en Las Jaras pegando al embalse, sino que lo seguimos estrictamente, cruzando por encima de un puente medio derruido, y bajando por un sendero bastante estrecho por la margen derecha de la carretera. Pasamos junto al enlace con la vereda de Linares, y bajamos hasta la entrada de Las Jaras. Allí tomamos la vereda de la Pasada del Pino. Empezamos a ascender en dirección hacia el club de golf. Aunque la presencia del agua se dejaba notar, no se encontraba tan enfangado como cuando pasamos, en dirección contraria, a finales de diciembre. Así pues, llegamos a las inmediaciones del club de golf. Tuvimos que hacer una pequeña parada, pues Birra se había quedado atrapada entre dos cancelas, y no pudo seguirnos.

Una vez resuelto el incidente, terminamos de realizar el ascenso al club. Coronamos la subida al filo del mediodía, y una vez allí, tomamos la decisión de por donde volver. Aunque a priori se había hablado de realizar un descenso por Los Morales, a la hora de la verdad se decidió hacer una bajada por Avionetas Express. Dicho y hecho, hacia allá que nos encaminamos. Sin embargo, realizar esa bajada no era plato de buen gusto para todo el mundo, por lo que el grupo se partió en dos. La parte mayoritaria bajamos por Avionetas Express, y los más prudentes lo hicieros por Avionetas Normal, con la idea de reintegrarnos en la casa derruida que se encuentra a las espaldas de Santo Domingo.

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Avionetas Express es una bajada por un cortafuegos brutal y peligrosa, con abundante piedra suelta y bastante traicionera. Y pese a todo, es sumamente divertida, aunque suele propiciar que la gente se pegue unos leñazos fenomenales. Y esta partida no fue una excepción. Carbonell sufrió abundantes percances, lo que, yendo con una rígida no cabe menos que calificar como una proeza, y Chicote sufrió también alguna caída que pudo ser bastante grave. Pero la piña de la jornada, más por aparatosa que por grave, la sufrió Javi Balaguer, que se salió del cortafuegos para acabar deteniéndose contra un pino. Todo ello, por suerte, sin consecuencias relevantes. Por mi parte, y ya habiendo rodado por Avionetas Express con una rígida, me lo tomé con calma con la doble equipada con la Sektor, por lo que no tuve incidentes, aunque realicé a pie más tramos de lo que sería de desear.

Llegamos a la casa derruida a las 12:45h. Nuestros compañeros se reincorporaron, tras haber sufrido también algún leñazo, pocos minutos después, y afrontamos la última parte de nuestra etapa. Vadeamos el arroyo Barrionuevo, y bajamos por la trialera, a toda velocidad, hasta llegar al arroyo Pedroche, primero, y hasta Puente de Hierro, después. Una bajada sin más inconvenientes, salvo el hecho de que al llegar a la fuente de la Palomera varios de los integrantes del grupo quedaron regazados, así que no quedó otra que reencontrarnos en el final de etapa, en el bar Chin, donde nos encontramos con lo más granado del ciclismo de montaña cordobés. Una excelente etapa, con un éxito de asistentes, y un gran final.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia: S/D
  • Distancia (según el GPS): 26’332 km.
  • Tiempo de etapa: 3h 17m 41s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4h 17m 03s
  • Velocidad media: 7’99 km/h
  • Velocidad máxima: 38’24 km/h
  • Pulsaciones medias: 144 pulsaciones/min
  • Pulsaciones máximas: 185 pulsaciones/min
  • Consumo medio de calorías: S/D
  • Consumo máximo de calorías: S/D
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: S/D
  • Consumo total de calorías: 3662 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 83B MTB

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Los Morales – GR48 – Pasada del Pino – Avionetas Express

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20 may 12 Etapa ciclista: Alcaidía – Tubo – Linares – Puente de Hierro (13/05/2012)

El pasado 13 de mayo realicé una nueva etapa ciclista en Córdoba, con Javi Balaguer y su amigo Pedro, del club A las 9 en Aqua. Aunque habíamos quedado a las 8:30h en la Cruz de Juárez para empezar a rodar, salimos con algo de retraso. La razón de una salida tan tempranera -para lo que son nuestras costumbres- es que el día estaba anunciado como uno de los más calurosos en lo que llevábamos de año. Y, pardiez, las predicciones acertaron de pleno.

Salimos de Cruz de Juárez camino de la vereda de la Alcaidía. Ganamos el Vial Norte, y desde allí cruzamos Fátima para dar al puente romano del arroyo Pedroche. Avanzamos hasta la Campiñuela Baja, y tomamos la vereda de Alcolea, camino de la dura subida que teníamos por delante. Rodamos a buen ritmo hasta llegar al cruce de veredas, al filo de las 9:25h. A pesar de lo temprano de la mañana, el calor ya se iba dejando notar. Atacamos la subida de la Alcaidía, y sus rampas del 18% con buen empeño y osadía, pero como tampoco era plan de echar los pulmones por la boca, marcamos un ritmo, sobre todo en la parte de anterior a la cancela, lo suficientemente relajado como para no morir de deshidratación en la subida. Realizamos los casi 3 kms. de subida en unos 40 minutos.

Cortijo de la Alcaidía - Tubo - Vereda de Linares - Trialera (13/05/2012)

Tras el pequeño descanso de rigor, reanudamos la etapa, camino de una zona de la Sierra que aún no conocía: el descenso hacia El Tubo. El Tubo es una sección del suministro de aguas a Córdoba desde el pantano del Guadalmellato. Yendo hacia el este desde la Alcaidía se puede alcanzar El Tubo, en las cercanías de la urbanización El Sol. Hay que cruzarlo para poder seguir descendiendo y poder enlazar con la Vereda de Alcolea, a la altura de las pizarras. Así pues, giramos al este, y emprendimos una interesante bajada, hasta llegar a una verja que impide el paso de vehículos motorizados, pero que tiene un pequeño (muy pequeño) paso para peatones y ciclistas. En este punto nos confundimos de camino, y avanzamos un centenar de metros por la pista principal, y que nos alejaba del tubo. Visto el error, desandamos el camino, y afrontamos el primer tramo de bajada; un primer tramo de descenso bastante interesante:

En este punto nos unimos a un trío de ciclistas que ya nos habíamos cruzado por la Alcaidía, ya que ellos conocían bien el camino. Así pues, iniciamos el segundo tramo de descenso, con mucha más piedra y más complicado que el tramo anterior, pero sumamente divertido (dejo a continuación un vídeo del resto de la bajada):

Durante la bajada Pedro sufrió un reventón en la rueda trasera, lo que le obligó a detenerse con Javi para repararlo. Yo, enfrascado en el descenso, me había unido al otro grupo, y no me había percatado de ello. Una vez llegamos a la zanja, al ver que Javi y Pedro no aparecían, me volví para buscarlos, separándome del otro grupo. Una vez reunido con mis compañeros, seguimos el descenso hasta el valle que antecede al tubo. Alcanzamos al otro grupo en la pequeña subida que hay antes del propio tubo, donde nos estaban dejando unas marcas para que no nos desorientáramos.

Así pues, llegamos al tubo sin más incidentes. Cruzamos sobre el arroyo Guadalbarbo, y continuamos la bajada hasta llegar a la vereda de Alcolea. Eran las 11:00h, y llevábamos ya casi 20 kilómetros de etapa. Además de tener 30ºC. Era hora de emprender la vuelta. Nos encaminamos hacia el cruce de veredas, donde teníamos previsto volver a Córdoba sin más. Pero la verdad, era bastante temprano, y había ganas de más. No tardamos en decidirnos tomar la vereda de Linares, a pesar de que íbamos a tener que subir su espantosa pared de 300 metros al 18% con más de 30ºC. Una vez en el sitio, sin vegetación y sin terreno de pizarra, los grados exactos fueron 33ºC. Con el suelo reverberando calor, y sin una sola sombra donde guarecerse… hasta el final de la subida. Y aun así, lo hicimos. Una vez arriba, nos quedaba el divertido descenso hasta la ermita. Descenso que por lo menos iba a ser a la sombra. :mrgreen:

Desde Linares nos dirigimos hacia Torreblanca por el trazado del Camino Mozárabe. De nuevo sin ninguna complicación digna de mención. Una vez en Torreblanca, paramos un momento en un supermercado para reabastecernos de líquido. A esas alturas de etapa ya había acabado con los dos litros de agua que llevaba encima, por lo que la parada me vino de perlas. Una vez salimos de Torreblanca, bajamos hasta el arroyo Pedroche por el camino de la cantera de Santo Domingo. Allí nos separamos de Pedro, que se había quedado con ganas de más, y decidió subir hasta el Cortijo de Los Velascos. Javi y yo, por nuestra parte, bajamos por la trialera hasta el Puente de Hierro, y desde allí volvimos a la Asomadilla atravesando el barrio Naranjo y el parque, donde nos encontramos a Ángel. Dimos por finalizada la etapa al filo de las 13:00h.

  • Distancia: 35’31 km.
  • Distancia (según el GPS): 34’133 km.
  • Tiempo de etapa: 2h 52m 34s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4h 12m 17s
  • Velocidad media: 12’27 km/h
  • Velocidad máxima: 34’14 km/h
  • Pulsaciones medias: 142
  • Pulsaciones máximas: 186
  • Consumo medio de calorías: 1020 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1440 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 3h 12m 02s
  • Consumo total de calorías: 4301 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 71BA

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Alcaidía – Tubo – Vereda de Linares – Arroyo Pedroche

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04 feb 12 Etapa ciclista: Los Morales – Las Jaras – Vereda de la Pasada del Pino – Los Postes (28/01/2012)

El sábado 28 de enero volví a salir a rodar con mis amigos de Córdoba. Fue una etapa extraña. Los días previos habíamos estado preparando una etapa brutal, ya que Ángel había expresado su voluntad de hacer una etapa dura y larga. Para ello había sugerido hacer una repetición de la etapa de Almodóvar y el GR-48, pero realizando la subida al castañar de Valdejetas, que en aquella ocasión no hicimos. Pero como ese fin de semana Ángel finalmente tenía que trabajar, optamos por reservar esa etapa para mejor ocasión. Así que empezamos a planificar otra etapa. El caso es que Mané tenía ganas de bajar de nuevo Los Postes, que hacía ya un año desde la última (y en mi caso primera) vez que los bajamos. A esa intención le sumamos un recorrido que había visto en Wikiloc (Morales-Ermitas-7 Revueltas-Bejarano-Assuan-Las Jaras-Gr 48-Morales-Pedroches), y al final acabó saliendo una propuesta de etapa que era considerablemente brutal: subida por Los Morales, bajada a Las Ermitas, para realizar la subida de las 7 Revueltas, enlazar con el Bejarano, volver al Lagar de la Cruz, descender a las Jaras por el GR-48, y allí realizar el ascenso de la Vereda de la Pasada del Pino, para acabar bajando por Los Postes (Propuesta Brutal1), una monstruosidad de 50 kilómetros con subidas y bajadas de espanto. Y como nos apuntamos a un bombardeo, Javi Aljama, Mané y yo rápidamente nos apuntamos, además de suscitar la envidia de Marcos y Ángel, que por diversos motivos no podían acudir. Y encima, para mi consternación, quedamos a una hora bastante avanzada: las 10:00h en la rotonda de Sansueña con la calle Mayoral. No pude menos que dar mentalmente las gracias por no tener en Córdoba más que la Fuji, equipada con cubiertas muy rodadoras.

A las 9:00h tuve noticias de que Carlos también se apuntaba a la etapa. O alguien lo había engañado, o no se le podía calificar más que de héroe. Empezamos la etapa a las 9:50, saliendo de la Asomadilla Carlos, Mané y yo. Pronto pude notar que me encontraba un tanto acelerado (además de encontrarme más ligero rodando que con la doble, merced a las etapas de la semana anterior), teniendo en cuenta la dura etapa que teníamos por delante, así que hice todo lo posible para contenerme un tanto. Llegamos un poco pasadas las 10:00h a la rotonda, a donde no tardó mucho en llegar Javi. Ya con el grupo completo, iniciamos el ascenso de Los Morales. Fue una subida razonablemente buena. Empleamos 58 minutos en subir desde la rotonda, y en mi caso, creo que fue la primera vez que conseguí hacer la subida completa hasta antes de la fuente de los piconeros sin poner el pie en el suelo, salvo en el tramo en que la subida se encuentra completamente destrozada. Una buena marca, hecha con la Fuji.

Realizamos una pequeña parada en el Lagar de la Cruz, donde repusimos fuerzas a base de plátanos y acuarius. Y allí se desveló el misterio de la etapa: para convencer a Carlos de venir, Mané había optado por decirle que no íbamos a hacer la parte de las Ermitas, las Siete Revueltas y el Bejarano. Eso suponía un recorte de unos 18 kilómetros del recorrido, con una subida bastante dura. Y dado que en realidad tampoco me apetecía volver a casa a las tantas de la tarde, no me pareció mal.

Dicho lo cual, realizamos el descenso hasta Las Jaras por el GR-48, primero, y el sendero secreto, después. Así pues, acabamos llegando a la urbanización a la altura de la calle del Lago. Allí nos llevamos una sorpresa: cuando nos disponíamos a tomar el camino de gravilla suelta que baja hasta el lago, nos encontramos con que la obra de una casa lo había cortado. Pero decididos a bordear el lago, pronto encontramos un nuevo sendero, abierto en fechas recientes, que permitía bajar. Sendero que fue bastante más de mi agrado que el antiguo, pues no tenía esa gravilla suelta con tan mala sombra que tenía el anterior. Rodamos un poco junto al lago, y antes de afrontar la pared de subida a la urbanización, nos detuvimos a hacernos una bonita foto:

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Y bueno, después del momento de asueto, llegó la hora de los valientes: la subida del embalse, una pared muy corta, pero con una pendiente brutal, superior al 20% de desnivel. Pero como una imagen vale más que mil pabaras, dejo que un vídeo hable por mí:

Tras realizar la subida, atravesamos la urbanización, y nos encaminamos al siguiente reto de la jornada: la vereda de la Pasada del Pino. Esta vereda enlaza la zona de Las Jaras con Los Villares, bordeando el club de golf, y tiene una zona trialera digna de Jordi Tarrés. Una auténtica virguería, pero con unas primeras rampas con arena granítica muy fastidiosas. Teníamos por delante 4 kilómetros largos de subida, que no quedaba otra que disfrutar.

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Pasamos la parte trialera, y entramos en la zona cercana al club de golf, donde la vereda se hace más asequible. Rondábamos la una de la tarde, y aún a esa hora el frío se dejaba notar en la zona, sobre todo en forma de viento, pese a que el sol empezaba ya a calentar. Llegamos al club de golf, y siguiendo los letreros de indicación, conseguimos hallar el camino correcto de la vereda: se inicia el descenso junto a la verja, hacia la derecha, y tras una breve bajada, se llega a una cancela que tiene un letrero indicando que se por favor, se cierre tras pasar. Así que lo que había que hacer era entrar por la verja, y desandar el camino. A partir de ahí, no tenía pérdida: se trataba tan sólo de seguir esa pista, al filo de la verja, y bordeando los campos de golf. Pérdida no tenía, pero subidas y bajadas, tela marinera.

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Un poco antes de llegar al aparcamiento del club de golf paramos a tomar una foto con Torreárboles, donde Javi había subido la semana anterior. Continuamos hasta llegar al aparcamiento, con una subida final durísima, y que marcó nuestra llegada a la cota más alta de la etapa: 644 m. de altitud. Eran la 13:15h, habíamos recorrido ¡tan sólo 17 kilómetros de etapa! y teníamos por delante la bajada más escalofriante del día: Los Postes. Qué bien lo iba a pasar con la rígida.

Salimos del club de golf, y nos encaminamos hacia la pista de mantenimiento del gasoducto: es decir, Los Postes. La vista del valle del Guadalquivir era, como de costumbre, espectacular. Y lo que teníamos por delante era sencillamente brutal: un descenso de 3 kilómetros por cortafuegos, con pendientes que llegaban hasta el 33%, con piedra suelta y mucha mala idea. Y con todo, era una delicia comparado con Avionetas Express… Aun así, las caras de Javi y Carlos al ver la bajada que teníamos por delante eran todo un poema.

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Mané estaba encantado. Bajó los Postes entera como si no costara. En cuanto a los demás… bueno, hay que decir que le echamos bastante menos valor. Y es que como dijo Javi en mitad de una de las bajadas, ya habíamos cubierto el cupo de buena suerte en lo que llevábamos de día, y no era plan de seguir tentando al destino.

Tras la primera pared de bajada, el descenso se hacía bastante más asequible, pero la cosa no iba a ser, ni mucho menos, coser y cantar. Bueno, para Mané casi que lo parecía, porque el tío bajaba como un diablo. Era impresionante.

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Tardamos 42 minutos en realizar Los Postes, hasta el desvío por el sendero, a mano derecha, que lleva hasta la Meseta Blanca. Dejamos la pista que tantos sudores (los más de ellos, sudores fríos) nos había causado, y que con tan bonitas vistas nos había deleitado.

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Una vez dejamos el cortafuegos y tomamos el sendero, el terreno se hizo más asequible, pero con algunos tramos bastante traicioneros: no puedo olvidar un trozo, al filo de un buen barranco, en el que el sendero apenas es una senda de un palmo de ancho, con un desnivel lateral que prácticamente impide pedalear, ya que la biela toca en la tierra, con el consiguiente riesgo de hacerte pivotar y salir rodando montaña abajo, al más puro estilo de La Princesa Prometida.

Así pues, tras recorrer el sendero durante 1’8 kilómetros, llegamos a la Meseta Blanca. Eran ya a esas alturas las 14:30h. Disfrutamos un poco de las vistas, hicimos algunas coñas por el WhatsApp, y reanudamos la marcha.

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Como no podía ser menos, con una brutal bajada: el descenso del Alimonao. Corto, brutal, y lleno de polvo fino. Casi salgo por encima del manillar en un punto, pero pude hacer la bajada con bastante dignidad, en especial el último tramo hasta el arroyo Pedroche.

Desde allí, el recorrido era coser y cantar. Bajamos el arroyo Pedroche por la Trialera, y llegamos hasta Puente de Hierro. Desde allí subimos hasta el Castillo del Maimón que, contra la costumbre, rodeamos por la derecha, por el camino marcado con marcas blancas y rojas. Existe desde finales de año una dura polémica con los propietarios de los terrenos: están levantando muros nuevos, que impiden el paso por senderos ciclistas tradicionales, pero que al parecer transcurren por terrenos privados. Sin embargo, ese camino en especial está claramente reconocido como vía pública, por lo que el nivel de protesta es bastante más elevado. Veremos qué pasa con eso.

Finalmente nos encaminamos hacia Sansueña, donde nos despedimos de Javi, y Carlos, Mané y yo volvimos a la Asomadilla. Llegamos a las 15:15h, tras más de cinco horas de durísima etapa. ¡Y con apenas 30 kilómetros de recorrido! Y el pulsómetro lo confirmaba: más de 5000 kcal, algo inusitado en una etapa tan corta. Una gran etapa, dicho sea de paso.

Los datos de la etapa son los siguientes:

  • Distancia (según el velocímetro): 28’916 km.
  • Distancia (según el GPS): 30’255 km.
  • Tiempo de etapa: 3h 05m 08s
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 5h 21m 51s
  • Velocidad media: 9’4 km/h
  • Velocidad máxima: 39’4 km/h
  • Pulsaciones medias: 137 pulsaciones/m
  • Pulsaciones máximas: 184
  • Consumo medio de calorías: 970 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1420 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 3h 53m 07s
  • Consumo total de calorías: 5235 kcal
  • Índice IBP de dificultad: 100BA

Y aquí está el enlace al recorrido de la etapa: Los Morales – Las Jaras – Vereda de la Pasada del Pino – Los Postes

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23 jun 11 Etapa ciclista: Vereda de Linares (12/06/2011)

Como se ve que con la etapa del 11 de junio no nos habíamos quedado satisfechos, continuamos con la sesión doble del fin de semana haciendo una etapa el domingo 12. En esta ocasión salimos a rodar Javi, Mané y yo. Y el recorrido escogido fue una etapa que ya había efectuado en solitario el pasado 15 de mayo: la vereda de Linares, ya que Mané y Javi tenían interés en recorrerla.

Empezamos la etapa a las 9:15h, lo que fue una interesante diferencia con la etapa del día anterior, que iniciamos a las 7:00h. Tomamos el Vial Norte y pasamos por debajo de la joroba de Asland, y desde allí fuimos por carretera hasta la Campiñuela Baja. Como Javi tenía ganas de ver el Lago Azul (una antigua cantera abandonada), decidimos ir hasta la vereda de Alcolea por el Canal. Tras una pequeña visita al lago, seguimos avanzando por la vereda hasta llegar al cruce con la vereda de Linares.

El recorrido hasta el arroyo Rabanales fue sumamente rápido, y la bajada hasta éste hizo las delicias de Mané y Javi, aunque me emocioné en un par de puntos, y la bici me hizo algunos extraños, que por suerte pude controlar sin mayor problema.

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Hicimos una pequeña pausa una vez pasamos el arroyo, aunque no demasiado larga, ya que el calor empezaba a apretar, y aún teníamos por delante la terrorífica doble subida de la vereda, con unas rampas máximas del 18’8%. En esta ocasión hice la subida sin detenerme, al igual que Javi y Mané, pero hay que admitir que fue terrorífica. Eso sí, constituyó un magnífico aperitivo para la bajada que nos esperaba justo a continuación:

Hice la bajada a un mejor ritmo que la vez precedente, aunque acabé metido dentro de un matorral que me provocó un hematoma en la frente, visible durante el resto de la semana. Pero valió la pena. :mrgreen:

Hicimos una nueva pausa en la Virgen de Linares, donde estuvimos un rato de palique, tomando un refrigerio. Un merecido descanso después de una intensa bajada. De nuevo en marcha, bajamos hasta la Carrera del Caballo por el Camino Mozárabe. Desde allí enlazamos por carretera con la cantera abandonada de Pedroche, bajamos hasta el arroyo por el camino que bordea la cantera. En la bajada Javi sufrió una caída que, en condiciones normales no habría tenido consecuencias, pero al quedársele trabado el pedal automático en la cala, le provocó algunos rasguños y una erupción debida a haber caído sobre unas plantas espinosas:

Desde allí finalizamos la etapa volviendo al Naranjo por el Castillo del Maimón. Nos separamos de Javi en la rotonda del Calasancio, y dimos por finalizada la etapa a las 11:50h, tras 21’7 kms. de etapa.

El recorrido en Google Maps es el siguiente:


Ver 2011/06/12: Vereda de Linares en un mapa más grande

Y los datos de la etapa son estos:

  • Distancia (según el GPS): 21,7 km.
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2h 1m 8s
  • Pulsaciones medias: 132 pulsaciones/m
  • Pulsaciones máximas: 183
  • Consumo medio de calorías: 920 kcal/h
  • Consumo máximo de calorías: 1420 kcal/h
  • Tiempo en zonas de pulsaciones: 1h 15m 32s
  • Consumo total de calorías: 1804 kcal
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19 may 11 Etapa ciclista: Vereda de Linares (15/05/2011)

El pasado domingo salí de nuevo a rodar por Córdoba. Aunque quería haber salido con mis amigos de allí, por circunstancias varias acabé dando pedales yo solo a las 8:30h. Y aunque había previsto una etapa larga, con la subida al cortijo de la Alcaidía, una bajada por la zona de los tubos del canal, y por último recorrer la vereda de Linares hasta la ermita, me decidí a recortar la etapa y dejarla sólo en este último tramo, que era el que de verdad tenía ganas de hacer.

Como decía, salí de casa a las 8:30h, y me dirigí hacia el vial norte. Crucé por debajo de la joroba de Asland, y pasé el arroyo Pedroche por el puente romano. Me dirigí posteriormente a la Campiñuela Baja, donde, por variar, tomé la pista de mantenimiento del canal del Guadalmellato. Generalmente tomo el trazado de la vereda de Alcolea, pero hacía tiempo que no pasaba por allí, y quería ver su estado. Pasé cerca del sospechoso lago azul formado por una antigua cantera inundada, antes de cruzarme con la vereda, y tomarla en dirección noreste, en dirección al cruce de las tres veredas: Alcaidía, Alcolea y Linares. Llegué al cruce a las 9:07h, y tomé, como tenía previsto, la vereda de Linares, girando en dirección oeste. La vereda empieza bordeando las estribaciones de Sierra Morena, y transcurre con una pequeña subida, primero, y una bajada, después en sus primeros kilómetros. Pasa cerca de las canteras de Asland, y poco a poco se va internando en el valle que forma el arroyo Rabanales. Justo antes de llegar al arroyo se toma una fuerte, aunque breve, bajada, que sirve de aperitivo a lo que viene después.

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El arroyo de Rabanales es ancho y poco profundo en esta época del año, pero tiene excavado un cauce con casi un metro de altura, lo que da una idea de la cantidad de agua que puede llevar en invierno. En esta época del año, sin embargo, no presentaba ningún problema cruzarlo, si bien merecía la pena pararse a disfrutar de la vista, como no dejé de hacer:

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El arroyo marcó el punto de inflexión de este tramo de la etapa. De la misma manera que había disfrutado con la bajada anterior, no me quedaba más remedio que afrontar una dura, aunque breve, pared de apenas 300 metros, pero con rampas del 11%. Pared a la que seguía una breve bajada, y la verdadera subida del día. 400 metros de subida con un brutal desnivel del 18.5%. Y con unas vistas excelentes:

Alcancé a dos ciclistas que también estaban realizando el ascenso. Los sobrepasé y continué con mi subida. Una vez superada la tortura, (cuyo fin lo marcan unos postes de gasoducto) empezaba la parte divertida: la bajada hasta la Virgen de Linares. La vez que había tomado la vereda no había realizado este ascenso, sino que había seguido a la izquierda de la casa que se encontraba en el fondo del valle, en vez de hacerlo por la derecha. Por ello, esta bajada iba a ser inédita para mí:

Tras una bajada sumamente divertida, llegué a la Virgen de Linares a las 9:38h. No me detuve demasiado antes de emprender la vuelta por el tramo de la Vía Augusta que confirma el Camino Mozárabe. Entré en la aberración urbanística de Torreblanca poco después, con idea de bajar por el arroyo Pedroche hasta Puente de Hierro. Sin embargo, me confundí al atravesar la urbanización, y acabé saliendo al tramo antiguo de la N-432 por debajo de la rotonda que antecede a la bajada al arroyo. Subí hasta la rotonda, y allí decidí cambiar el plan previsto: en vez de bajar por el arroyo, tomé el tramo abandonado del ferrocarril de Almorchón en dirección Córdoba, que no abandoné hasta llegar a la gasolinera de Repsol de la Carrera del Caballo. La vía, pese a encontrarse con abundante balasto y algunas traviesas de madera, es transitable, pero no es demasiado cómodo rodar por ella.

Finalmente, crucé por debajo de la variante de la N-432, y llegué a la parte superior de la cantera abandonada de áridos. Estuve un poco subiendo y bajando por la cantera, antes de tomar una pista que desciende por una abrupta pendiente -muy divertida- hasta el arroyo, y que llega justamente hasta el viejo acueducto romano que transcurre por la margen izquierda del arroyo.

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(Imagen correspondiente a otra etapa)

Una vez en el arroyo, subí hasta Puente de Hierro, donde crucé al otro lado del cauce. En esta ocasión no subí hasta el castillo del Maimón por la pista que asciende junto a la vía del tren, sino que seguí subiendo hasta alcanzar la fuente de la Palomera, y desde allí tomé el camino que asciende hasta el castillo. Al llegar al comienzo de la bajada, para mi sorpresa, encontré una puerta metálica puesta recientemente, pero que no presenta ningún problema saltar, aparte del evidente fastidio. Y como el día estaba siendo prolífico en variaciones, decidía añadir una más. En vez de dirigirme hacia el barrio Naranjo, giré a la derecha para aparecer en la zona de chalets de Sansueña, desde donde -esta vez sí- volví a casa, dando por finalizada la etapa a las 10:25h. Una etapa corta, pero bastante interesante.

El mapa de la etapa es el siguiente:


Ver 2011/05/15: Vereda de Linares – Puente de Hierro en un mapa más grande

En esta ocasión no hay muchos datos de la etapa, ya que el pulsómetro no me funcionó bien:

  • Destancia recorrida (según el GPS): 23’2 kms.
  • Tiempo total de la etapa: 1:52:42
VN:F [1.9.20_1166]
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