Hace unos días recibía en casa un pedido realizado a DealExtreme, una página de Hong Kong afamada por enviar chorradas tecnológicas varias a domicilio sin cargar gastos de envío. El pedido consistía en una cámara deportiva de 2 megapixels pensada para grabar desde una bici o algo similar:
Y claro, no podía dejar pasar mucho tiempo antes de probarla. Así que esta mañana salí a rodar tempranito, con la idea de probar el artilugio. La mini-etapa consistió en ir a Puente de Hierro, de ahí ascender hasta el Cortijo de Los Velascos, para bajar por el camino de la Cantera hasta el arroyo Pedroches, y descender por él hasta el Puente Romano del arroyo. 12’9 kilómetros de etapa que realicé en 55:29.
¿Qué cuál fue el desempeño de la cámara? Pues hay que decirlo, no es ninguna maravilla. Era algo de esperar, dado el precio, y la calidad de los plasticos de la propia cámara. Al ser en sensor de tipo CMOS (y sospecho que no de muy buena calidad), si mueves demasiado rápido la cámara tiende a deformar la imagen. Y esto, en una cámara que ha de grabar imagen en movimiento acoplada a un manillar de bici, es un claro problema. El audio es bastante malo, y en cuanto al vídeo grabado, apenas tiene compresión, por lo que se come a una velocidad disparatada la memoria (de tipo MicroSD). Para muestra, una grabación de 22 minutos ocupa algo más de un giga.
Aun así, creo que ha valido la pena, pues permite realizar tomas como la que sigue. Espero que os guste:
En cuanto a mi rendimiento en la etapa, fue el siguiente: 12’9 km en 55:29, 157 pulsaciones/minuto de media, 182 de máxima, un consumo energético medio de 1200 kcal/h, y máximo de 1450. No está mal para una pequeña etapa de prueba.
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Esta tarde, tras mucho tiempo sin hacerlo, he salido a rodar por la sierra de Córdoba. No ha sido una salida larga, ya que apenas he recorrido 13 kilómetros en 55 minutos, pero ha sido muy agradable, ya que he vuelto a dar pedales por lugares conocidos, y muy entrañables.
La salida ha comenzado en el parque de la Asomadilla, que he atravesado para llegar al Naranjo, y desde ahí llegar hasta el castillo del Maimón. Si bien tenía previsto bajar hasta el puente de Hierro, y desde ahí subir por la vereda de Santo Domingo, he tenido que variar el recorrido merced a la aparición de un rebaño de ovejas que me cortaba el camino. En vez de eso, he decidido cruzar el puente y llegar hasta la Carrera del Caballo. La primera sorpresa de la jornada la ha constituido el encontrarme el puente cortado por un guardarraíles:
No hace falta que me digan que las caídas son a distinto nivel. Ya lo creo que sí.
Tras cruzar el puente, he llegado a la Carrera del Caballo, desde donde se subido por la antigua N-432 hasta el camino de la cantera de Santo Domingo. Una vez allí, he descendido el arroyo Pedroche, pasando por las fuentes de la Palomera, el propio puente de Hierro, la cinta de áridos de la cantera, hasta llegar al puente romano sobre el arroyo.
En este recorrido he tenido dos pequeños incidentes: el primero, cerca de los presuntos restos de uno de los acueductos romanos de Córdoba, donde una rama en el camino ha estado a punto de hacerme caer (por suerte, he podido apoyarme en un talud, y evitar irme al suelo. El segundo ha sido al cruzar una de las veces el arroyo, donde me he quedado clavado en la grava, y he tenido que meter la pata hasta más allá del tobillo.
La vuelta hasta casa no ha tenido novedades dignas de interés. Joroba de Asland, Vial Norte, y Cuesta Negra.
A continuación se puede ver el mapa de la mini-etapa:
Ver 2010/06/28 – Puente de Hierro – Arroyo Pedroche en un mapa más grande
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Hoy he vuelto a coger la bici. La etapa de hoy ha sido una etapa tranquila, con la idea de hacer kilómetros e ir recuperando la forma. He cogido la vereda de la Alcaidía hasta el cruce con la vereda de Alcolea. Desde allí he descendido hasta la urbanización que hay junto al psiquiátrico. Un descenso divertido, técnico en las zonas de pizarra, y como colofón, el cruce de un pequeño riachuelo:
Lástima que me hayan faltado dos escasos metros para cruzarlo del todo. Y claro, he metido la pierna hasta casi la rodilla.
Bueno, ha sido divertido:
La vuelta ha sido tranquila. En vez de volver, como lo hacemos habitualmente, subiendo hasta el psiquiátrico para luego volver a enlazar por la vereda, he preferido rodar más rato, tomando el camino de mantenimiento del canal hasta el campus de Rabanales. Desde allí, posteriormente, he vuelto a tomar la vereda de la Alcaidía. La entrada en Córdoba la he hecho por el puente romano del arroyo Pedroche:
Un par de horas de etapa. La pena es que el cuentakilómetros se me ha quedado sin pilas, y no dispongo de una medida de distancia.
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