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16 may 21 Etapa ciclista: Cangas – Faro de Punta Subrido (14/05/2021)

El viernes 14 de mayo realicé con mi cuñado Juan una estupenda etapa costera por la Península del Morrazo: recorrimos el sendero litoral que va desde Cangas hasta el faro de Punta Subrido, desde donde hay una espectacular vista de la maravilla que son las Islas Cíes. Salimos de Cangas un poco pasadas las 17:15h, aprovechando que ese día había una pausa entre todas las lluvias que habíamos tenido a lo largo de la semana, y las que habrían de venir posteriormente. Callejeamos un poco por el casco urbano de Cangas hasta dar con el carril bici que hay junto al puerto. Dejamos atrás el casco urbano para pasar por la zona de las conserveras, primero, y de las viejas factorías existentes en la zona, entre la que destacaba la vieja fábrica ballenera de los hermanos Massó.

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Desde allí continuamos hasta la cercana Laguna de Congorza, que es una laguna de agua dulce, justo al lado del mar, donde crece un peculiar alga en la superficie.

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Seguimos por la costa, y el siguiente punto de interés lo constituía el túnel de Areamilla, que permite salvar una zona rocosa, que de otra manera sería poco menos que impracticable.

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Seguimos por la costa por un sendero que subñia y bajaba, pero que dejaba a cada momento unas vistas estupendas de la ría. Lástima que el día estuviera algo cubierto, aunque es cierto que gracias a ello la tarde estaba bastante fresca.

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Tras un poco de sube y baja, llegamos a un punto interesante: las Furnas. Son un par de aberturas en la roca, algo tierra adentro, hasta las que llega el mar, que ha horadado túneles desde la línea de la costa, y por las que baten las olas cuando la marea está alta. Digno de ver.

Poco después se llega a las playas de Santa Marta y Liméns, al final de la cual hay un puente al que tildan de romano (si bien no lo parece) y una buena subida -también llamada romana- hasta unas ruinas de una fábrica de salazones cercana. La subida tiene su miga, pero es asequible. Desde allí se vuelve a bajar hasta las playas de Temperáns y Moscas, sobre las que se pasa por un sendero entre maleza, estrecho, pero realizable. Y que sigue regalando unas vistas estupendas. No se tarda mucho en llegar a un par de zonas bastante comidas de vegetación, entre las que hay una piscifactoría. Poco después se llega a la estupenda sucesión de playas Nerga, Viñó y Barra. Desde allí Juan tenía idea de ir por la línea de la bajamar, que asegura que es compacta y por la que se puede rodar, pero llegamos en plena marea alta, por lo que nuestro plan se vio frustrado.

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Ante la tesitura de dar la vuelta, o intentar llegar por otra manera al faro, que ya veíamos cercano, optamos por lo segundo. Nos adentramos en algunos senderos que pasan por la línea de dunas que bordea las playas, para seguir avanzando hacia nuestro objetivo. La arena era abundante, lo que -además de dificultar sobremanera el rodar- es casi lo peor que le puedes hacer a la mecánica de la bici. Pero ya metidos a esas alturas, no era fácil renunciar a nuestro objetivo. Llegamos hasta el final de la playa de Barra, en cuyas dunas me comentaba Juan que se cree que se encuentra el viejo pueblo de Barra, sepultado por la arena. Desde la playa, retomamos el sendero costero, que desde allí ascendía en plena roca viva hasta casi la punta del cabo, donde se encuentra el faro. Tras una dura subida hasta el aparcamiento del faro, salimos a una pista estupenda que lleva hasta el mismo, que corona Punta Subrido, y que regala una soberbia vista de las Islas Cíes.

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Entre unas cosas y otras, habíamos llegado al faro a las 19:25h, tras 40 minutos largos para atravesar las dunas. A ese ritmo, íbamos a estar de vuelta en Cangas cerca de las 22:00h. Y además, empezaba a lloviznar. Emprendimos la vuelta, en la que por suerte nos respetó finalmente la lluvia. Llegamos de nuevo a la playa de Barra, donde tomamos una mala decisión: como la marea ya había bajado un poco, teníamos una zona de tierra donde batían las olas que parecía firme. Y en efecto, al principio lo estaba, haciendo el rodas bastante más ágil que la penosa ida que habíamos sufrido por las dunas.

Pero no duró mucho. Pronto la arena se hizo blanda, y nos encontramos clavado en la rompiente de las olas. Si antes decía que la arena es casi lo peor que le puedes hacer a la mecánica de la bici, el agua salada es lo peor. Y ahí estábamos. Pronto los discos de freno empezaron a chirriar con un lastimero sonido, que no presagiaba nada bueno. Y eso era lo que podía oír. A ojos vistas veía el agua salada golpeando toda la delicada estructura de las suspensiones, cadena y cambios. Eso no era nada bueno.

Acabamos saliendo al final de la playa tras un penoso rodar por la arena, tan sólo para descubrir que los frenos habían perdido toda su eficacia. Las pastillas se habían contaminado. Fantabuloso. Seguimos avanzando sin encontrar un triste lugar donde lavar las bicis con algo de agua dulce, hasta llegar de vuelta a la playa de Liméns, donde encontré un grifo en el que pude hacer una primera lavada de la bici. Pude observar cómo el freno de disco delantero -el peor de los dos- se encontraba cubierto de una pasta oscura, que parecía ser de las pastillas desintegrándose. Ya no había remedio, así que se trataba de seguir en las mejores condiciones posibles. Pero no era sólo mi bici la que sufría los efectos del agua. La de Juan tampoco frenaba especialmente bien, pese a que sus frenos eran unos V-Brake convencionales. Eso luego le daría un susto en forma de pequeña caída en unos cañaverales en la playa de Santa Marta. Por suerte, sin mayores percances. El resto del camino fue bastante normal. A diferencia de la ida, tomamos un pequeño recorte para evitar la vuelta por la laguna de Congorza, y llegamos a Cangas a las 21:25h. Desde allí me quedaba una hora larga de coche para volver a Forcarey, en cuyo trayecto aproveché para lavar la bici a pistola en una estación de servicio. No es tampoco espacialmente bueno, pero comparado con la tortura de la playa, era lo mejor que podía hacer.

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Aun así, a la mañana siguiente, al hacer una revisión de la bici, pude comprobar que las pastillas estaban totalmente contaminadas y en las últimas, por lo que se imponía un cambio de las mismas. Aparte, en la cadena ya había empezado a aparecer el óxido, que tuve que tratar con aceite lubricante y con grasa de litio. Así que ya sabéis: recordad que las bicis de montaña son para la montaña, y no precisamente para la playa. :mrgreen:

Aun así, la etapa es totalmente recomendable, siempre que encuentres alguna manera de esquivar la playa y las dunas de Barra. :D

Datos de la etapa

  • Distancia: 27’919km
  • Distancia (según el GPS): 27’91km
  • Altitud ascendida: 412m
  • Tiempo de etapa: 2:49:19
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4:06:07
  • Pulsaciones medias: 141ppm
  • Pulsaciones máximas: 209ppm
  • Cadencia media: 57rpm
  • Cadencia máxima: 189rpm
  • Calorías consumidas: 3436kcal

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09 may 21 Etapa ciclista: Forcarey – Antena de Radio – Barciela – Cachofés (08/05/2021)

El sábado 8 de mayo de 2021 realicé una nueva salida por la zona de Forcarey. La idea principal era subir a la antena de radio que hay en las cercanías de Forcarey, y luego explorar algunas pistas en las cercanías de Barciela. Ambos objetivos se cumplieron, aunque el segundo costó bastante más sudor y sangre que el primero.

Forcarey - Antena de radio - Barciela - Santa María (08/05/2021)

Salí a las 9:00h de Forcarey, tras haber acoplado a la bicicleta un soporte para la GoPro que imprimí la semana pasada en Sevilla, y que permite colocar la cámara a la altura del portabidones, y ligeramente desplazada a la izquierda, para que la barra del cuadro no tape la visión de la cámara. En realidad, toda la etapa era una excusa para buscar alguna bajada interesante en la que probar el soporte, pero en fin. :mrgreen:

Salí de Forcarey camino de Cachafeiro, y desde allí al observatorio astronómico, para continuar por carretera camino de A Mámoa. Allí tomé el desvío señalizado como centro de tratamiento de residuos de Forcarey, que lleva a las cercanías de la antena. Cuando se acaba el asfalto y empieza la pista, tomé el camino de la izquierda (a diferencia de otra etapa anterior, donde tomé el de la derecha). La pista asciende suavemente hasta llegar a la antena, junto a la que paré para tomar algunas fotos.

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Tras dejar atrás la antena, continué ascendiendo un poco, antes de empezar el descenso hasta Murada. Un descenso sencillo, ya que casi todo es buena pista, o casi todo asfalto.

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Una vez en Murada, crucé el núcleo de población para salir a la carretera por un estupendo camino encerrado entre cercas de piedra. Crucé la carretera y empecé una breve subida hasta O Seixo, desde donde pude contemplar una estupenda vista de la antena y Murada:

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Desde lo alto de O Seixo hice un primer descenso por cortafuegos hasta encontrar una pista a mano derecha, que habría de llevarme hasta Barciela. Y ahí por fin obtuve el vídeo del descenso que andaba buscando. Tras revisarlo, después de acabada la etapa, pude comprobar que la perspectiva es interesante, pero tiene dos problemas principales que ya había observado sobre el terreno: la carcasa se cubre de gotas de agua a poco que el terreno esté algo mojado (lo que suele ser una constante en Galicia), y que la cámara vibra, por lo que la grabación es un poco temblorosa. Pero aún así, permite tener una visión estupenda del trabajo de la horquilla.

Acabé la bajada llegando a un prado en un recodo del río Lérez, que quedaba unos cuantos metros por debajo de mi ubicación. Imposibilitado de bajar hasta él, retomé el camino, un poco más arriba, que con unos continuos sube y bajas, llevaba primero a las cercanías de Lerce, y posteriormente, al cruce de un regato en el Coto da Roda, en el que se ubicaba un viejo molino abandonado.

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Tras pasar el regato, el camino picaba un poco hacia arriba, camino de Barciela. Al poco terminó la subida, y entré en un falso llano. Y se acabó el camino. Bueno, estaba ahí, pero completamente devorado por la maleza. Maleza además bastante fastidiosa: tojos, zarzas y ortigas. Al poco de entrar estaba atrapado por la maleza. Si malo era avanzar, retroceder era también una tortura. Estaba apenas a 500 metros de Barciela, con un camino bien cartografiado, y que se podía reconocer sobre el terreno, merced a los muros de piedra que lo delimitaban. Tarde o temprano tendría que mejorar, seguro que era solo un mal tramo…

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Tardé 45 minutos en recorrer esos 500 metros. Y para colmo, había elegido un mal día para no llevar culotte de invierno. Menos mal que lo llevo de tipo 3/4, pero aun así las pasé canutas. La única suerte es que en dos puntos pude salir a prados despejados de maleza, lo que facilitó un poco el poder avanzar. Pero aun así, fue una tortura como pocas.

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Salí a Barciela, y paré un momento para echar algunas fotos junto a la torre de alarma. Busqué en balde algo de agua en el cementerio para echarme sobre las heridas restregadas por las ortigas, pero no pude encontrar nada. Así que puestos a dejar atrás ese mal rato, salí a carretera para bajar hasta el cruce sobre el río Lérez.

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Descendí por carretera, y crucé el río junto a la mina de Santa María. Por desgracia estaba todo cerrado de vegetación, y no pude ver nada de interés. Subí por carretera hasta llegar al cruce con la N-541 a la altura de Cachofés. Desde allí tenía previsto ascender hasta algo después del cruce de Forcarey, y tomar una pista hasta Acivedo, para volver por Cachafeiro. Pero se me había hecho algo tarde, y estaba pelín hecho polvo de pelear con los zarzales, así que después de beber agua en una fuente adosada a una casa, decidí volver a casa por la vía rápida: carretera hasta Forcarey. Tan sólo realicé un pequeño desvío por un tramo abandonado de la carretera, a fin de ver un puente sobre uno de los regatos que vierten en el Lérez, pero no se veía tampoco nada especialmente interesante, así que acabé volviendo a casa, tras 29 kilómetros de etapa, y con bastantes escoceduras como para toda la semana. :mrgreen:

Datos de la etapa

  • Distancia: 29’095km
  • Distancia (según el GPS): 28’63km
  • Altitud ascendida: 563m
  • Tiempo de etapa: 2:11:32
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2:58:19
  • Pulsaciones medias: 143ppm
  • Pulsaciones máximas: 175ppm
  • Cadencia media: S/D rpm
  • Cadencia máxima: S/D rpm
  • Calorías consumidas: 2678kcal

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07 may 21 Una webcam con Arduino: el ESP32-Cam

No voy a descubrir nada nuevo si afirmo que los sistemas Arduino son pequeñas maravillas. Se pueden hacer con ellos cosas increíbles en el ámbito de la domótica, e incluso con sistemas IoT y transmisión de radiofrecuencia. El problema habitual que suelen tener es que tienen unos recursos ciertamente limitados, pero para su ámbito de actuación, son más que correctos. Sin embargo, existen placas específicas que tienen algo más de potencia y capacidades, y que permiten dar un paso más allá: es el caso de las placas basadas en el ESP32. Ya he hablado de ellas en otro ámbito, en concreto en lo que se refiere a capacidades LoRa y LoRaWAN, pero hay un desarrollo específico, basado en el ESP32, que da bastante juego: las cámaras web. Y pensando en esto fue para lo que nació la ESP32-Cam.

Placa ESP32-CAM

Placa ESP32-CAM

La placa fue originalmente desarrollada por Espressif, y se compone de un micro ESP32-S, una cámara VO2640, y varios GPIOs que permiten conectar periféricos. Dispone de capacidad Bluetooth, así como conector microSD para utilizar tarjetas de memoria. Y todo ello por un precio ridículo, inferior a los 8€ (menos aún en el caso de las placas clónicas que se pueden encontrar en Aliexpress). De lo que no dispone es de un conector microUSB ni miniUSB, lo que implica que para programarlo es preciso utilizar un programador FTDI, pero no es nada tampoco cosa del otro mundo.

Diagrama de conexionado ESP32-CAM-Programador FTDI

Diagrama de conexionado ESP32-CAM-Programador FTDI

Desde el punto de vista físico, hay que alimentar el dispositivo utilizando los pines de 5v y GND del programador, interconectar los puertos UOR-TX y OUT-RX, y para iniciar el dispositivo en formato de grabación, puentear el GPIO0 y el GND de la propia placa. Una vez conectado de esta manera, se puede conectar el programador al PC, e iniciar la subida del firmware.

Comentaba antes que la placa es un desarrollo de Espressif, y ellos mismos proporcionan el código para subir un servidor de video en streaming a la ESP32-Cam. Este código es interesante, pues -entre otras funcionalidades- incorpora una funcionalidad de detección de rostros y detección de intrusos basado en las caras registradas.

Reconocimiento facial con el ESP32-CAM

Reconocimiento facial con el ESP32-CAM

El código es interesante, pero tiene algunos defectos. Entre ellos, que no permite hacer uso del pequeño LED que trae incorporado para hacer las veces de flash. Tras buscar un poco, encontré otro desarrollo que incorpora una serie de mejoras sobre el código original.. Tras haber utilizado ambos, recomiendo de manera clara este último.

Y para cerrar, comentar que es posible hacer uso de este servidor web dentro de HomeAssistant. Basta con crear una entrada de tipo cámara genérica, apuntando a la URL de captura de imágenes estáticas:

camera
– platform: generic
name: ESP32-Cam
still_image_url: http://192.168.0.XXX/capture?_cb.png
verify_ssl: false

ESP32-CAM integrada con HomeAssistant. Vista de mi patio

ESP32-CAM integrada con HomeAssistant. Vista de mi patio

Las pegas principales de la cámara son dos: la primera es que el módulo de la cámara no es ninguna maravilla. Sin embargo, al ser de un tipo estandarizado, es bastante sencillo encontrar mejores módulos, con cable más largo, y lentes ojo de pez, entre otras flipadas. La segunda es que no dispone de ninguna carcasa. Tampoco es problema, es posible encontrar bastantes diseños en Thingiverse para imprimir una carcasa en 3D.

Referencias:

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26 abr 21 Etapa ciclista: Santiponce – Guillena – Castilblanco de los Arroyos – Burguillos – La Algaba (25/04/2021)

El domingo 25 de abril de 2021 realicé una de las etapas más largas que he hecho hasta ahora en Sevilla en particular, y prácticamente en general. Y todo eso en un día en el que no tenía previsto salir a rodar debido a la amenaza de lluvia. Tenía alguna idea malsana de salir a rodar con agua; de hecho, había preparado algunas cosas en la bici para salir a rodar con lluvia, pero siendo sinceros, no tenía en mente realmente salir lloviendo. Al menos, no mucho. Pero el caso es que la mañana, frente a lo previsto, se levantó sin agua, aunque cubierta, y no me pude resistir. Empecé a rodar unos minutos después de las 8 de la mañana, con una mochila equipada con un impermeable, y los teléfonos protegidos con bolsas herméticas, además de haber cogido unas botas de trabajo cerradas hasta el tobillo. La mañana no estaba muy fría, unos 14ºC, así que pude salir en manga corta.

Me encaminé con la bici de carbono hacia la pista del Camino de Santiago hasta Guillena, que realicé completamente en solitario. Al llegar a la altura de la perrera, giré a la derecha por el trazado antiguo del Camino de Santiago, en vez de hacerlo a la izquierda como realizamos de un tiempo a esta parte. Mi idea era comprobar si se podía vadear adecuadamente el arroyo de la Carrascosa, cercano a Guillena. Resultado negativo: no solamente el arroyo está aún más pestilente que nunca, con las aguas prácticamente de color negro, sino que éste se ha comido la ribera, de tal manera que hay una buena caída hasta el cauce. Es más, tanto se ha comido los márgenes que amenaza con tragarse los eucaliptos centenarios que hay junto al arroyo, y que ya muestran amenazadoramente sus raíces. Al menos no tuve que volver sobre mis pasos, ya que hay una senda que bordea el arroyo hasta llegar a la gasolinera a la entrada de Guillena.

Una vez en Guillena, seguí las marcas del Camino de Santiago, en vez de cruzar el pueblo por su calle principal. Las marcas me llevaron junto a la iglesia, y posteriormente junto al polideportivo, para vadear el Ribera de Huelva, en vez de pasarlo sobre el puente. Por suerte, llevaba poca agua y no fue mayor problema. Ya en la margen izquierda, pude llegar hasta el polígono industrial siguiendo un camino junto a parcelas, en vez de ir por la habitual carretera. Una interesante variación. Llegado al polígono, empecé la subida por la trialera del Camino de Santiago. Fue muy llamativo ver cómo había cambiado la subida, después de algunos años sin circular por allí. Supongo que en parte por la pandemia, el camino se notaba muy poco transitado, de tal manera que la vegetación cerraba mucho más de lo habitual hace unos años el camino, llegando a ser verdaderamente estrecho en algunos puntos.

Más arriba me encontré con otro cambio a peor. Una vez que entras en la zona de olivares, y antes de alcanzar el primer paso canadiense, existía una plantación de frutales a mano derecha, que ha desaparecido completamente. Todos los árboles han sido desarraigados, quedando ahora un campo de rastrojos. Por lo que posteriormente pude ver en Google Earth, el arboricidio sucedió en algún momento entre junio y julio de 2019. Estamos hablando de más de 10 hectáreas de frutales completamente arrasados. Triste, muy triste. Pero con todo, no era eso lo peor. Una vez pasada el primer paso canadiense, se entra en el tramo de dehesa, que sigue siendo espectacularmente hermoso. Poco a poco se empieza a subir, para llegar al primer tramo técnico, el paso de las pizarras. Divertido, pero cada vez más sencillo, debido al paso de múltiples personas. Tras pasar ese tramo, y antes de llegar a El Barracón, existían unos tramos técnicos tremendamente divertidos: cárcavas, zonas pedregosas, trampas de arena… que hacían las delicias de los que nos gustan los terrenos complicados. Ya no existen. Alguien ha pasado con una niveladora, rellenando zanjas, arrancando piedra viva, y vertiendo zahorra para aplanar el camino. Admito que es más sencillo de recorrer, pero donde antes el paso era para personas y para bicis de montaña, ahora puede hacerlo -y doy fe de que lo hacen, por las marcas de rodadas- todoterrenos sin dificultad alguna. Y camino arriba la cosa sigue en el mismo plan. Pasado El Barracón había una zona muy técnica que ha desaparecido completamente.

Tras salir de la ex-trialera, llegué a la pista que comunica con la carretera de Castilblanco, que ha sido también muy mejorada. Solo le falta estar asfaltada. Y no lo digo como algo bueno. Sin mucho trámite, salí a la carretera, y subí hasta Castilblanco, con algo de viento de cara, y amenazando lluvia. Sí me pude fijar que existe una senda en paralelo a la carretera, que no tengo dudas de que tomaré la próxima vez. Por lo menos, proporcionará algo de diversión. Entré en Castilblanco -30 kilómetros de etapa a esas alturas- a las 9:50h, y sin detenerme mucho, salí del pueblo por el camino que lleva a Burguillos, alcanzando la cota máxima de la etapa, 368msnm. Aunque ya lo había recorrido varias veces de Burguillos a Castilblanco, era la primera vez que iba a hacerlo en sentido inverso. Y tal hito merecía ser inmortalizado en vídeo, para lo que aproveché un acople de GoPro ubicado en el sillín, y mirando hacia atrás. Una toma interesante.

Este tramo de la etapa fue bastante divertido, pese a que noté una holgura bastante molesta en la horquilla de la bici, lo que me hizo ir con algo más de cuidado de lo habitual. Sobre todo porque este tramo era bastante pedregoso e irregular. Todo lo que había echado en falta en la trialera del Camino de Santiago.

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Las vistas, pese a todo, compensaban el esfuerzo y la paliza.

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En un momento dado, y en uno de los múltiples cruces, me equivoqué de camino. No tardé mucho en notarlo, pero valió la pena, ya que llegué a una casa en ruinas bastante interesante.

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Recuperado el rumbo, no tardé en salir a la pista que baja hasta un área recreativa cercana a Burguillos, y desde allí, en rápido descenso, a la propia Burguillos. Apagué la cámara, y seguí con mi camino. Salí de Burguillos por la carretera de Guillena, que no tardé en abandonar, para tomar la pista de mantenimiento del canal de riego de El Viar. Esta pista me llevó, ya sin dificultad alguna, hasta La Algaba, pasando previamente por San Ignacio del Viar y las cercanías de Torre de la Reina. Llegado a La Algaba, la vuelta a Santiponce fue por carretera, dando por finalizada la etapa a las 11:40h, tras 68 kilómetros de una etapa tan estupenda como tan improvisada.

Datos de la etapa

  • Distancia: 69’012km
  • Distancia (según el GPS): 68’10km
  • Altitud ascendida: 627m
  • Tiempo de etapa: 3:14:44
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3:30:09
  • Pulsaciones medias: 143ppm
  • Pulsaciones máximas: 178ppm
  • Cadencia media: 67rpm
  • Cadencia máxima: 160rpm
  • Calorías consumidas: 3074kcal

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24 abr 21 Trazabilidad de activos en exterior con LoRaWAN, Chirpstack, Node-Red y una arquitectura de microservicios

Bonito combo el del título de este artículo, ¿verdad? A resultas de algunas actividades que estoy realizando en el trabajo relacionadas con redes IoT industriales, en mi tiempo libre le he dado una vuelta de tuerca al proyecto, para realizar un piloto de trazabilidad de activos en exterior. Cómo no, basado en el uso de LoRaWAN y Chirpstack, como contaba en un artículo anterior.

Arquitectura LoRaWAN

Arquitectura LoRaWAN

La cosa es que aprovechando que contaba con una pequeña infraestructura local de Chirpstack desplegada mediante microservicios, me hice con un dispositivo de Dragino bastante interesante, el LBT1:

Dragino LBT1

Dragino LBT1

Este dispositivo es bastante interesante: integra un módulo GPS que permite obtener su ubicación precisa, que es trasmitida mediante LoRaWAN para ser posteriormente explotada. Pero cuenta con capacidad Bluetooth, para realizar ubicación en interiores mediante iBeacons; dispone de un acelerómetro, de tal manera que el dispositivo tiene capacidad de enviar la señal LoRaWAN cuando detecta movimiento y no de manera indiscriminada, con el consiguiente ahorro de batería; tiene una batería recargable de 1000 mAh (que he podido probar que da para más de una semana de actividad sin necesidad de recarga); y cuenta con un botón que -en su configuración por defecto- permite pasar al dispositivo a un modo de emergencia, de tal manera que pasa a emitir la señal de manera periódica (y no activada por el acelerómetro, como en el modo normal), y con una codificación del paquete de datos específica, de tal manera que es posible distinguirlo de una transmisión normal, y actuar en consecuencia.

Estas capacidades, junto con la característica de integración HTTP proporcionada por Chirpstack, permiten algo bastante interesante, y es realizar un sistema de monitorización de activos en exterior, si lo combinamos con un procesamiento en segundo plano. Para ello, en mi caso, he utilizado Node-Red.

Flujo Node-Red para trazabilidad de activos

Flujo Node-Red para trazabilidad de activos

La idea general es la siguiente: se establece un punto de entrada desde donde recibir los POST HTTP provenientes de Chirpstack, que nos harán llegar cada uno de los eventos provenientes de los dispositivos. Aquí realizamos un primer procesado para obtener información relevante de la señal transmitida (básicamente, latitud, longitud, identificador del dispositivo, cantidad de carga de la batería, y si se trata o no de una señal de emergencia). Con esta información realizamos dos acciones: representar cada objeto definido en la aplicación Chirpstack y que esté enviando señal en el mapa, bien con un icono verde si todo va bien, o con un icono rojo si se ha pulsado el botón de emergencia. Además de esto, se mantiene trazabilidad de los movimiento realizados creando una línea con las distintas ubicaciones GPS enviadas por el dispositivo. Todo ello se representa sobre un mapa, que permite definir zonas de calor, y filtrar por cada uno de los objetos que estén enviando señal. El resultado es algo como esto:

Mapa de ubicaciones resultante

Mapa de ubicaciones resultante

El sistema, además, tiene capacidad para integrarse con sistemas de monitorización de terceros, así como con sistemas de alerta específicos. En mi caso he realizado un procesamiento adicional, que consiste en realizar persistencia de datos para su análisis posterior, en este caso, mediante una hoja de Google Spreadsheet, lo que es interesante de por sí, y puede dar para otro artículo.

Este ejemplo de aplicación tiene bastantes aplicaciones prácticas: realizar seguimiento de activos en una zona exterior de una empresa, seguimiento de personas mayores en zonas urbanas sin coste de transmisión de datos, y con la capacidad de que emitar una señal de emergencia en caso de necesidad, o el seguimiento de visitantes en parques naturales y zonas boscosas, ya que como demostré hace algún tiempo, es posible cubrir zonas muy amplias en entorno forestal con un despliegue de infraestructuras mínimo. E incluso, que es lo que tenía en mente, un sistema para seguimiento de ciclistas o senderistas de montaña en zonas de montaña.

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