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19 may 11 Etapa ciclista: Vereda de Linares (15/05/2011)

El pasado domingo salí de nuevo a rodar por Córdoba. Aunque quería haber salido con mis amigos de allí, por circunstancias varias acabé dando pedales yo solo a las 8:30h. Y aunque había previsto una etapa larga, con la subida al cortijo de la Alcaidía, una bajada por la zona de los tubos del canal, y por último recorrer la vereda de Linares hasta la ermita, me decidí a recortar la etapa y dejarla sólo en este último tramo, que era el que de verdad tenía ganas de hacer.

Como decía, salí de casa a las 8:30h, y me dirigí hacia el vial norte. Crucé por debajo de la joroba de Asland, y pasé el arroyo Pedroche por el puente romano. Me dirigí posteriormente a la Campiñuela Baja, donde, por variar, tomé la pista de mantenimiento del canal del Guadalmellato. Generalmente tomo el trazado de la vereda de Alcolea, pero hacía tiempo que no pasaba por allí, y quería ver su estado. Pasé cerca del sospechoso lago azul formado por una antigua cantera inundada, antes de cruzarme con la vereda, y tomarla en dirección noreste, en dirección al cruce de las tres veredas: Alcaidía, Alcolea y Linares. Llegué al cruce a las 9:07h, y tomé, como tenía previsto, la vereda de Linares, girando en dirección oeste. La vereda empieza bordeando las estribaciones de Sierra Morena, y transcurre con una pequeña subida, primero, y una bajada, después en sus primeros kilómetros. Pasa cerca de las canteras de Asland, y poco a poco se va internando en el valle que forma el arroyo Rabanales. Justo antes de llegar al arroyo se toma una fuerte, aunque breve, bajada, que sirve de aperitivo a lo que viene después.

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El arroyo de Rabanales es ancho y poco profundo en esta época del año, pero tiene excavado un cauce con casi un metro de altura, lo que da una idea de la cantidad de agua que puede llevar en invierno. En esta época del año, sin embargo, no presentaba ningún problema cruzarlo, si bien merecía la pena pararse a disfrutar de la vista, como no dejé de hacer:

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El arroyo marcó el punto de inflexión de este tramo de la etapa. De la misma manera que había disfrutado con la bajada anterior, no me quedaba más remedio que afrontar una dura, aunque breve, pared de apenas 300 metros, pero con rampas del 11%. Pared a la que seguía una breve bajada, y la verdadera subida del día. 400 metros de subida con un brutal desnivel del 18.5%. Y con unas vistas excelentes:

Alcancé a dos ciclistas que también estaban realizando el ascenso. Los sobrepasé y continué con mi subida. Una vez superada la tortura, (cuyo fin lo marcan unos postes de gasoducto) empezaba la parte divertida: la bajada hasta la Virgen de Linares. La vez que había tomado la vereda no había realizado este ascenso, sino que había seguido a la izquierda de la casa que se encontraba en el fondo del valle, en vez de hacerlo por la derecha. Por ello, esta bajada iba a ser inédita para mí:

Tras una bajada sumamente divertida, llegué a la Virgen de Linares a las 9:38h. No me detuve demasiado antes de emprender la vuelta por el tramo de la Vía Augusta que confirma el Camino Mozárabe. Entré en la aberración urbanística de Torreblanca poco después, con idea de bajar por el arroyo Pedroche hasta Puente de Hierro. Sin embargo, me confundí al atravesar la urbanización, y acabé saliendo al tramo antiguo de la N-432 por debajo de la rotonda que antecede a la bajada al arroyo. Subí hasta la rotonda, y allí decidí cambiar el plan previsto: en vez de bajar por el arroyo, tomé el tramo abandonado del ferrocarril de Almorchón en dirección Córdoba, que no abandoné hasta llegar a la gasolinera de Repsol de la Carrera del Caballo. La vía, pese a encontrarse con abundante balasto y algunas traviesas de madera, es transitable, pero no es demasiado cómodo rodar por ella.

Finalmente, crucé por debajo de la variante de la N-432, y llegué a la parte superior de la cantera abandonada de áridos. Estuve un poco subiendo y bajando por la cantera, antes de tomar una pista que desciende por una abrupta pendiente -muy divertida- hasta el arroyo, y que llega justamente hasta el viejo acueducto romano que transcurre por la margen izquierda del arroyo.

Foto0389.jpg

(Imagen correspondiente a otra etapa)

Una vez en el arroyo, subí hasta Puente de Hierro, donde crucé al otro lado del cauce. En esta ocasión no subí hasta el castillo del Maimón por la pista que asciende junto a la vía del tren, sino que seguí subiendo hasta alcanzar la fuente de la Palomera, y desde allí tomé el camino que asciende hasta el castillo. Al llegar al comienzo de la bajada, para mi sorpresa, encontré una puerta metálica puesta recientemente, pero que no presenta ningún problema saltar, aparte del evidente fastidio. Y como el día estaba siendo prolífico en variaciones, decidía añadir una más. En vez de dirigirme hacia el barrio Naranjo, giré a la derecha para aparecer en la zona de chalets de Sansueña, desde donde -esta vez sí- volví a casa, dando por finalizada la etapa a las 10:25h. Una etapa corta, pero bastante interesante.

El mapa de la etapa es el siguiente:


Ver 2011/05/15: Vereda de Linares – Puente de Hierro en un mapa más grande

En esta ocasión no hay muchos datos de la etapa, ya que el pulsómetro no me funcionó bien:

  • Destancia recorrida (según el GPS): 23’2 kms.
  • Tiempo total de la etapa: 1:52:42
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Comentarios de los lectores

  1. |

    [...] Y el recorrido escogido fue una etapa que ya había efectuado en solitario el pasado 15 de mayo: la vereda de Linares, ya que Mané y Javi tenían interés en [...]

    Responder a este comentario

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