Galicia, febrero de 2026. El inicio del año ha estado marcado por un implacable tren de borrascas que parecía no tener fin. Sin embargo, la mañana del domingo 22 de febrero nos regaló un respiro, una ventana de luz y calma en medio de semanas de lluvia y viento. No podía dejar pasar la oportunidad de sacar mi Giant Trance X4 y enfrentarme de nuevo a los caminos de la Tierra de Montes, en Forcarey. Esta salida no era una salida cualquiera; decidí realizar una ruta circular por las cercanías del casco urbano, prácticamente idéntica a la que recorrí el fatídico día de mi accidente, pero esta vez en sentido contrario, como si buscara reconciliarme con el terreno.
Comencé la actividad a las 08:37, cuando el termómetro de la estación de Beariz aún recordaba la gélida mínima de -2.2°C registrada esa madrugada. A pesar del frío inicial, la atmósfera estaba excepcionalmente limpia. Inicié el ascenso hacia el casco urbano de Forcarey para luego tomar la carretera en dirección a Dosiglesias. En este tramo, decidí desviarme, a mano derecha, por un segmento de carretera abandonada, un rincón solitario que permite disfrutar del silencio del monte antes de retomar la vía convencional que me conduciría hacia el corazón de la parroquia.
La bajada me llevó hasta el emblemático Ponte do Crego. Allí realicé una parada obligatoria para pasear por el área recreativa. El paisaje era sobrecogedor: el río Lérez aún bajaba con una fuerza inusitada, que no era nada comparado con lo que habían sido en los días anteriores, a juzgar por cómo se encontraba el área recreativa, con restos de ramas, barro y la hierba inclinada en el sentido de la corriente.

La humedad era palpable y, a esa hora, una ligera y etérea niebla se levantaba sobre el cauce, regalándome una estampa puramente gallega. A esas alturas de la mañana apenas teníamos algo más de dos grados, lo que junto al río hacía que tuviera una sensación heladora.

Pese a todo, valía la pena echar un rato, y bajar junto al antiguo molino harinero. Pasé un tiempo junto al antiguo molino, fotografiando la bravura del agua antes de prepararme para el siguiente desafío del día.

Desde el río, inicié la subida hacia Loureiro. Fue aquí donde finalmente abandoné el asfalto para «pisar campo» por primera vez en la jornada. El objetivo era el Castro de Loureiro, uno de los yacimientos arqueológicos más fascinantes de Forcarey. Situado estratégicamente en la parroquia de Dos Iglesias, este castro posee una croa o acrópolis de unos 75 metros de diámetro, rodeada por un potente muro defensivo que aún se distingue con claridad. Su posición elevada sugiere que en la antigüedad fue un punto clave para el control de las rutas de la zona.

Una vez en la cima, aproveché las condiciones de luz invernal nítida para volar mi dron DJI Mini 3 Pro. Desde el aire, el castro revela toda su magnitud, alzándose sobre antiguas tierras de cultivo y rodeado de bosque atlántico. Es un lugar donde el patrimonio y el paisaje rural de la Terra de Montes se funden en uno solo. La estabilidad del dron me permitió capturar la esencia de este yacimiento, catalogado y conservado como un tesoro de la cultura castreña.
Tras el vuelo, mi intención era grabar el descenso hacia Pontemaril con la Osmo Action 5 Pro, pero un descuido técnico —olvidé el adaptador del soporte— me impidió registrar el vídeo de la bajada. Quizás fue mejor así, ya que me permitió concentrarme plenamente en la conducción. El terreno estaba blando y extremadamente resbaladizo debido a la saturación de agua en el suelo. Recordando experiencias pasadas, descendí con precaución, disfrutando de la técnica pero sin arriesgar más de la cuenta.
Finalmente, desde Pontemaril encaré la última subida por carretera hacia A Ponte. Atravesé este pequeño núcleo y continué el ascenso de regreso a Forcarey, dando por finalizada una etapa corta en distancia pero intensa en sensaciones y belleza visual. A pesar de los contrastes térmicos (llegando a una máxima de 21.7°C al sol, frente al frío bajo cero del inicio), la jornada fue un recordatorio de por qué el ciclismo en Galicia, incluso tras las peores tormentas, siempre merece la pena.
Datos clave de la etapa:
- Distancia: 7.00 km
- Tiempo en movimiento: 0h 37m
- Ganancia de elevación: 211 m
- Velocidad media: 11.3 km/h
- Velocidad máxima: 44.6 km/h
- Fecha: 22 de febrero de 2026
- Tipo de actividad: Ride