Esta fotografía la eché desde la Calahorra, después de disfrutar de una cena en El Miguelito con unos amigos, y antes de calzarnos unos helados en El Piamonte. Antes habían mediado Cruces de Mayo, tapeo a mediodía en la Corredera, paseo por la Judería y el Patio de los Naranjos, y la Feria del Caballo. Una buena manera de pasar un sábado de puente.
La calidad de la foto no es gran cosa, dado que está lanzada desde un móvil, pero, precisamente por eso, las luces del puente tienen algo sumamente especial. Me gusta.