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17 nov 22 Etapa ciclista: Santiponce – Guillena – Las Pajanosas – Gerena – Ruta del Agua (01/11/2022)

El día de Todos los Santos realicé una buena etapa de XC por los alrededores de Santiponce con la bici de montaña de carbono. Me encontraba en Sevilla por razones de trabajo, y como ese día, festivo a la sazón, no tenía nada mejor que hacer, me dediqué a rodar todo lo que pude. Empecé a rodar un poco antes de las 9:00h, y la primera sorpresa fue la niebla. Niebla y frío. Hasta entonces, habíamos tenido días excelentes en Sevilla, pero esa mañana empezaba completamente otoñal. NO estaba mal, pero no era exactamente lo esperado.

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Salí de Santiponce pasando junto a Itálica, para ascender hasta la Vía Verde. En esa zona la niebla era bastante intensa, aunque a medida que iba avanzando iba aclarando poco a poco, aunque sin llegar a desaparecer. Al llegar al Arroyo del Judío -seco a la sazón- la niebla abrió bastante, pero sin dejar aún ver el cielo azul.

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Desde allí tomé la Cañada Real de la Isla, camino hacia Guillena. A medida que avanzaba hacia el norte y ascendía, iba empezando a salir de la niebla. A la altura de la mina de cobre, pude ver algo llamativo: el final de la niebla, con el día despejado hacia el norte, y una masa neblinosa hacia el sur. Aún iba a tardar algunas horas en deshacerse en el valle, pensé.

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Dejada atrás la mina, descendí hacia Guillena por el sendero que va paralelo a la carretera. Al terminar la bajada, seguí hacia Guillena por la indicación del camino de Santiago, por donde continué hasta llegar a la gasolinera de Repsol. Allí me desvié a la izquierda, evitando entrar en Guillena, ya que mi idea era subir hacia Las Pajanosas. Pasé por el recinto ferial, y tomé la carretera que lleva a la cantera, primero, y después asciende convertida en camino en dirección a Las Pajanosas. En el extremo sur del campo de golf enlacé con la ruta del agua, por la que continué hasta llegar a la carretera de Las Pajanosas, a la altura del zoo. Ascendí por carretera, hasta Las Pajanosas. Continué sin determe en los bares de la entrada de la pedenía, con la idea de seguir sin parar en ascenso hacia El Garrobo, pero poco antes de salir de Las Pajanosas me lo pensé mejor, y paré en una placita para tomar algo de fruta, y descansar un poco. Pasaban ya de las 10 de la mañana, y llevaba unos 25 kilómetros en el cuerpo. Un tercio de la etapa, según mis cálculos. Y aún quedaba lo peor.

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Tras el descanso, continué rodando, saliendo de Las Pajanosas por el camino que pasa por la urbanización abandonada, y tras cruzar por encima de la autovía, empieza a subir hacia El Garrobo por uno de los mejores tramos trialeros de la zona. Con un comienzo que tiene un breve tramo de bosque en galería, al poco empieza un descenso vertiginoso hasta un arroyo -lamentablemente seco- para después ascender en sucesivas rampas. Una delicia. No quise cebarme demasiado en la subida, teniendo en cuenta lo que tenía por delante, pero lo disfruté enormemente. Los charcos habituales -cinco en todo el ascenso- ya se habían empezado a formar, merced a las lluvias -ciertamente escasas- caídas en los días anteriores, que habían bastando para que hicieran acto de presencia. Culminé la subida un poco antes de las 10:45h, y sin detenerme, tomé la carretera que lleva a Gerena.

Al poco me alcanzó un pequeño grupo de carreteros, a los que me acoplé. No debían de ir demasiado rápido, porque no me costó demasiado ir a su ritmo, teniendo de cuando en cuando que refrenarme. E incluso en la subida tras el arroyo de Las Torres tuve que ponerme en cabeza para que no me rompieran la marcha. En fin, la cosa no duró mucho, porque no tardé en meterme por la trialera paralela a la carretera, y ahí ya se me fueron. Pero si quisiera ir por carretera, no llevaría una bici de montaña. :mrgreen:

Tras una breve parada, continué el camino hasta Gerena, que atravesé, para salir por el sur, enlazando con la Ruta del Agua. Seguí por la misma, a un ritmo sorprendentemente bueno, hasta llegar al Pilón del Conti, donde hice una nueva parada. Me entretuve mirando el pozo, que tenía agua, aunque también bastante suciedad. De todas maneras, no tenía intención de beber. Ya lo había hecho una vez (que no me quedó más remedio porque me había quedado sin agua), y recuerdo el agua del mismo como bastante salobre. Llevaba, en cualquier caso, 45 kilómetros de mi recorrido, y no llegaban a ser las 11:30h.

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Tras la pausa, continué rodando, en dirección a La Alondra. Al cruzar el viejo trazado del ferrocarril tuve la tentación de tomarlo para volver a Santiponce. Empezaba a estar algo cansado. Pero decidí continuar por la Ruta del Agua. El camino va este rato más en ascenso, con suaves subidas y bajadas hasta el cortijo La Bartola. Fue en esa zona donde empecé a notar las piernas algo flojas. Así que al llegar a la estación depuradora de La Alondra, hice mi última parada, para tomar algo más de fruta, y ver si me recuperaba. Pasaba ya de los 50 kilómetros.

No fue muy buena idea. Al volver a rodar, me seguía notando débil, y tuve que bajar un poco el ritmo. La verdad, es que los últimos 12 kilómetros del recorrido se me hicieron un pelín largos. Seguí por la Ruta del Agua, cruzando la carretera de Salteras, y la tachuelilla que hay justo después se me hizo dura. Al menos, ya estaba cerca de casa. Seguí rodando de manera relajada, hasta llegar a la vía del tren. Allí tomé la Cañada Real, para bajar -a buen ritmo- hasta la vía verde, que tomé para volver hasta Santiponce. Llegué a casa a las 12:35h, tras haberme metido entre pecho y espalda casi 70 kilómetros de buen recorrido rodador. Y aunque el final se me había hecho algo largo, había disfrutado tremendamente de la etapa. Aunque lo mejor vino después: la visita de mis padres, que decidieron venir a pasar la tarde conmigo a Santiponce. Un estupendo tercer tiempo para una gran etapa.

Datos de la etapa:

  • Distancia: 69’378km
  • Distancia (según el GPS): 69’37km
  • Altitud ascendida: 711m
  • Tiempo de etapa: 3:19:50
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3:45:03
  • Pulsaciones medias: 138 ppm
  • Pulsaciones máximas: 177 ppm
  • Cadencia media: 67
  • Cadencia máxima: 132
  • Calorías consumidas: 3027kcal

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12 oct 22 Etapa ciclista: Trialera del Camino de Santiago – La Lapa (09/10/2022)

El domingo 9 de octubre realicé una etapa ciclista por las cercanías de Guillena. Tenía ganas de algo rápido, conocido y agradable, y no tardé en decidirme por hacer la subida y bajada por la Trialera del Camino de Santiago. Sin embargo, como eso iba a quedárseme algo corto, pensé en complementarlo con un segmento nuevo, que ya había intentado recorrer una vez con anterioridad, pero que no había sido posible al encontrarse cerrado de manera ilegal: la bajada por La Lapa hasta el pantano de Gérgal. Tenía constancia de que este tránsito ya era posible, y me apetecía recorrerlo. Dicho y hecho, empecé a rodar algo pasadas las 8:30h desde el polígono de Guillena, habiendo optado esta vez por la bicicleta de carbono. Empecé la subida con algo de fresco, pero en un día tremendamente agradable. La subida no tuvo mayores comentarios, ya que desde que hace algún tiempo se adecentó la misma, ha ganado en comodidad pero perdido en interés. Sin embargo, y pese a esto, sigue siendo un recorrido estupendo.

A media subida, me encontré con una pareja de peregrinos, algo mayores, a los que saludé y deseé un buen camino. No mucho después, llegué al desvío a la fuente de agua, y no me pude resistir a desviarme un poco para acercarme a la misma. Por desgracia -o por suerte, porque la primera y única vez que bebí de ahí acabé con una infección estomacal, aunque no tengo pruebas de que fuera por beber en la fuente- la bomba se encontraba rota, y no era posible extraer agua de la misma.

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De vuelta al camino, seguí en ascenso, y volví a pasar a la pareja de peregrinos. Sin detenerme, charlamos un poco, informándoles de lo que había por delante. Fue una breve charla en inglés, lo que agradecí poder hacer después de un tiempo. Tras ello, continué mi ascenso, pasé la doble cancela, y no tardé mucho en finalizar la trialera, para salir a la pista de grava que lleva a la carretera de Burguillos a Castilblanco. Allí, contra lo acostumbrado, giré a la izquierda para emprender el descenso de La Lapa. La pista está catalogada como carretera SE-186, y ya la había recorrido una vez en ese sentido, para llegar a una verja metálica que impedía el paso a mitad de la bajada. Esta vez, sin embargo, fue diferente. Aunque la carretera sigue sin asfaltar (mejor para mi gusto), se encuentra con abundante señalización de carreteras, y un buen firme de grava fina. En plana bajada había desaparecido ya la ominosa cancela, y fue posible llegar hasta el final de la misma, en el pantano de Gérgal, y justo enfrente de la estación de tren abandonada. Una bonita vista y, la verdad, es una pena que no haya algún puente, tirolina, o cualquier otro método que permita pasar al otro lado.

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Tras un pequeño tentempié, emprendí la vuelta. Es una subida bastante constante, con unas rampas del 10% y que sube de manera prácticamente continua durante 3.5 kms, hasta llegar a un pequeño descanso, para luego culminar con una pequeña subida. Desde allí, se desciende hasta enlazar de nuevo con la trialera del Camino de Santiago. Allí me volví a encontrar con la pareja de peregrinos. Siendo la tercera vez, no me pude resistir a detenerme un rato, y darles palique. La mujer era la más habladora, debía de andar por la sesentena; el hombre aparentaba ser algo más joven, pero no era muy hablador. En la conversación me contaron que eran de Iowa (EEUU), y ella era una habitual de los Caminos de Santiago. Charlamos un poco del recorrido, de otros caminos, y me preguntaron por las celebraciones del día anterior en Santiponce (la Virgen del Rosario), y parecieron asombrados de la gran cantidad de ciclistas que había por la zona. En efecto, es un recorrido muy popular. Me preguntaron por mi inglés, lo que me dio pie a hablar un poco de mis años en Irlanda. Y por último, por la casualidad de que ese día se celebrara la carrera de fondo Turdetania Trail, comentamos también sobre los corredores de fondo que en ese momento empezaron a llegar. Sin más me despedí deseándoles -otra vez- un buen camino.

Por mi parte, reemprendida la marcha, bajé por la Trialera del Camino de Santiago, pasando con todo el cuidado posible a corredores, hasta terminar la parte de bosque, y salir a la bajada entre olivos. Allí fue donde pasé al corredor que iba en cabeza, y sin más novedad, llegué hasta el polígono, donde di por finalizada la etapa, tras 32 kilómetros de pedaleo.

Datos de la etapa:

  • Distancia: 31’932km
  • Distancia (según el GPS): 31’93km
  • Altitud ascendida: 551m
  • Tiempo de etapa: 1:44:56
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2:05:41
  • Pulsaciones medias: 146
  • Pulsaciones máximas: 169
  • Cadencia media: 66
  • Cadencia máxima: 157
  • Calorías consumidas: 1834kcal

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13 feb 22 Etapa ciclista: Santiponce – Santa Justa – Cantillana – Melonares (23/01/2022)

El domingo 23 de enero realicé una etapa etapa ciclista por Sevilla, que tuvo como característica principal que hice un enlace en tren, en concreto en el cercanías que va de Santa Justa a Cantillana, a fin de poder recorrer una zona de la Sierra Morena sevillana que era desconocida para mí. Empecé la etapa en Santiponce, pasadas las 8:00h. Me encaminé hacia la estación de Santa Justa de Sevilla, haciendo parte de mi recorrido habitual del trabajo, llegando hasta el Estadio Olímpico, para bajar hasta el puente de la Barqueta, y luego tomar la ronda histórica junto a la Macarena. Llegué con tiempo sobrado a la estación, y allí estuve haciendo algo de tiempo mientras llegaba el cercanías.

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Una vez llegó el tren, esperé tranquilamente hasta que llegamos a la estación de Cantillana, donde empecé a rodar de nuevo, sobre las 9:25h.

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Hice una parada poco después, una vez pasé la presa de Cantillana, una de las que regulan el caudal del Guadalquivir, antes de su llegada a Sevilla.

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Pasado el río, llegué poco después a Cantillana, que atravesé rápidamente antes de cruzar sobre el río Viar. Una vez pasado el río, llegué a una rotonda que tomé a mano derecha, junto al restaurante Casa Navio, en la que tomé una pista asfaltada por urbanizaciones. Al cabo de un rato, tomé una pista en ascenso a mano izquierda, que acaba llevando a la pista de mantenimiento del canal del Viar.

Los siguientes 15 kilómetros transcurrieron por la pista de mantenimiento, que en suave ascenso y tras múltiples vueltas y revueltas, acaba llegando hasta las cercanías del embalse de Melonares. La pista no tiene grandes dificultades, salvo un par de acueductos, que uso salvé sobre el mismo, y otro siguiendo la pista, que se desvía en acusado descenso, y luego en ascenso. Aparte de esto, el único punto a salvar es la finalización de la pists: ésta termina de una manera abrupta, ante una cancela cerrada, y con una verja que rodea todo el perímetro. Se puede salir por una abertura que alguien ha practicado en la misma, y que permite salir a un camino que lleva a la carretera C-433.

Una vez en la carretera, comencé un ascenso por la misma en dirección a Castilblanco de los Arroyos. Un ascenso de 4 kilómetros por carretera de montaña recién reasfaltada, con una pendiente bastante constante del 6-7%, y que llegaba en determinados puntos al 9%. Nada especialmente complicado, pero que requería de constancia.

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Paré a media subida en una llamativa fuente encalada que se abría a mano izquierda, bajo una higuera, para luego continuar mi ascenso hasta la cumbre. Desde allí me desvié a la izquierda, con la idea de tomar una pista que había visto cartografiada y que me podía llevar hasta Castilblanco, pero a los 1,7 kilómetros, me encontré con una cancela cerrada. Ante la duda de si podía transitar por allí o no, opté por volver sobre mis pasos, y encaminarme hacia Castilblanco por carretera.

Llegué a Castilblanco pasadas las 11:40h, con ya 48 kilómetros de etapa en las piernas. Hice una breve parada junto al abrevadero que hay en la salida del pueblo en dirección a la urbanización de La Colina.

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Tras un rato de descanso, y habiendo agotado el agua que llevaba, volví a rodar. Me notaba las piernas flojas, y tenía la sensación de estar pagando por adelantado el exceso de kilómetros. Por suerte, tenía algo de bajada por carretera para recomponerme, y luego la bajada por la trialera del Camino de Santiago. Las sensaciones en ambas bajadas no fueron nada de buenas, si bien luego pude ver que ¡había batido mi mejor marca en la bajada del Camino de Santiago! En realidad, no era algo demasiado sorprendente, porque ya había podido ver la última vez que estuve por allí que se había arreglado bastante el camino, haciéndolo más sencillo para rodar.

Una vez que llegué al polígono industrial que marca el final de la trialera, crucé la carretera, y me encaminé a Guillena por la pista de tierra paralela a la carretera. Crucé el Rivera de Huelva por el vado, y entré en Guillena por su campo de fútbol. Seguía con las piernas flojas y estaba seco, así que a la salida de Guillena, paré en la gasolinera de Repsol a comprar una botella de Aquarius y unas galletas que me dieran algo de azúcar que echar al estómago. Eran ya las 13:00h, llevaba ya más de 70 kilómetros en las piernas.

La parada me vino estupenda. Eché el resto del Aquarius en el camelback, y me dispuse a volver a Santiponce por la pista de mantenimiento de Emasesa. Las sensaciones ya no eran nada malas, y de hecho, estuve rodando de manera bastante consistente. Al llegar al vado del Arroyo de Los Molinos, pude echar una mano a unos moteros que estaban rodando por la pista, y que no veían claro el poder cruzar el vado, ya que siempre se encuentra embarrado y con agua, no siendo para ellos una opción salvarlo por la viga de acero que hay en la arboleda. Tras recomendarles un trayecto, seguí con mi recorrido de vuelta a Santiponce. Acabé llegando a las 13:46, con un total de 85 estupendos kilómetros en las piernas. Y allí, para celebrarlo, me tomé una estupenda Paulaner en la puerta de casa, al solecito.

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Datos de la etapa:

  • Distancia: 85’245km
  • Distancia (según el GPS): 85’24km
  • Altitud ascendida: 863m
  • Tiempo de etapa: 4:10:51
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 5:35:59
  • Pulsaciones medias: 141ppm
  • Pulsaciones máximas: 174ppm
  • Cadencia media: 66 rpm
  • Cadencia máxima: 99 rpm
  • Calorías consumidas: 4030kcal

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26 abr 21 Etapa ciclista: Santiponce – Guillena – Castilblanco de los Arroyos – Burguillos – La Algaba (25/04/2021)

El domingo 25 de abril de 2021 realicé una de las etapas más largas que he hecho hasta ahora en Sevilla en particular, y prácticamente en general. Y todo eso en un día en el que no tenía previsto salir a rodar debido a la amenaza de lluvia. Tenía alguna idea malsana de salir a rodar con agua; de hecho, había preparado algunas cosas en la bici para salir a rodar con lluvia, pero siendo sinceros, no tenía en mente realmente salir lloviendo. Al menos, no mucho. Pero el caso es que la mañana, frente a lo previsto, se levantó sin agua, aunque cubierta, y no me pude resistir. Empecé a rodar unos minutos después de las 8 de la mañana, con una mochila equipada con un impermeable, y los teléfonos protegidos con bolsas herméticas, además de haber cogido unas botas de trabajo cerradas hasta el tobillo. La mañana no estaba muy fría, unos 14ºC, así que pude salir en manga corta.

Me encaminé con la bici de carbono hacia la pista del Camino de Santiago hasta Guillena, que realicé completamente en solitario. Al llegar a la altura de la perrera, giré a la derecha por el trazado antiguo del Camino de Santiago, en vez de hacerlo a la izquierda como realizamos de un tiempo a esta parte. Mi idea era comprobar si se podía vadear adecuadamente el arroyo de la Carrascosa, cercano a Guillena. Resultado negativo: no solamente el arroyo está aún más pestilente que nunca, con las aguas prácticamente de color negro, sino que éste se ha comido la ribera, de tal manera que hay una buena caída hasta el cauce. Es más, tanto se ha comido los márgenes que amenaza con tragarse los eucaliptos centenarios que hay junto al arroyo, y que ya muestran amenazadoramente sus raíces. Al menos no tuve que volver sobre mis pasos, ya que hay una senda que bordea el arroyo hasta llegar a la gasolinera a la entrada de Guillena.

Una vez en Guillena, seguí las marcas del Camino de Santiago, en vez de cruzar el pueblo por su calle principal. Las marcas me llevaron junto a la iglesia, y posteriormente junto al polideportivo, para vadear el Ribera de Huelva, en vez de pasarlo sobre el puente. Por suerte, llevaba poca agua y no fue mayor problema. Ya en la margen izquierda, pude llegar hasta el polígono industrial siguiendo un camino junto a parcelas, en vez de ir por la habitual carretera. Una interesante variación. Llegado al polígono, empecé la subida por la trialera del Camino de Santiago. Fue muy llamativo ver cómo había cambiado la subida, después de algunos años sin circular por allí. Supongo que en parte por la pandemia, el camino se notaba muy poco transitado, de tal manera que la vegetación cerraba mucho más de lo habitual hace unos años el camino, llegando a ser verdaderamente estrecho en algunos puntos.

Más arriba me encontré con otro cambio a peor. Una vez que entras en la zona de olivares, y antes de alcanzar el primer paso canadiense, existía una plantación de frutales a mano derecha, que ha desaparecido completamente. Todos los árboles han sido desarraigados, quedando ahora un campo de rastrojos. Por lo que posteriormente pude ver en Google Earth, el arboricidio sucedió en algún momento entre junio y julio de 2019. Estamos hablando de más de 10 hectáreas de frutales completamente arrasados. Triste, muy triste. Pero con todo, no era eso lo peor. Una vez pasada el primer paso canadiense, se entra en el tramo de dehesa, que sigue siendo espectacularmente hermoso. Poco a poco se empieza a subir, para llegar al primer tramo técnico, el paso de las pizarras. Divertido, pero cada vez más sencillo, debido al paso de múltiples personas. Tras pasar ese tramo, y antes de llegar a El Barracón, existían unos tramos técnicos tremendamente divertidos: cárcavas, zonas pedregosas, trampas de arena… que hacían las delicias de los que nos gustan los terrenos complicados. Ya no existen. Alguien ha pasado con una niveladora, rellenando zanjas, arrancando piedra viva, y vertiendo zahorra para aplanar el camino. Admito que es más sencillo de recorrer, pero donde antes el paso era para personas y para bicis de montaña, ahora puede hacerlo -y doy fe de que lo hacen, por las marcas de rodadas- todoterrenos sin dificultad alguna. Y camino arriba la cosa sigue en el mismo plan. Pasado El Barracón había una zona muy técnica que ha desaparecido completamente.

Tras salir de la ex-trialera, llegué a la pista que comunica con la carretera de Castilblanco, que ha sido también muy mejorada. Solo le falta estar asfaltada. Y no lo digo como algo bueno. Sin mucho trámite, salí a la carretera, y subí hasta Castilblanco, con algo de viento de cara, y amenazando lluvia. Sí me pude fijar que existe una senda en paralelo a la carretera, que no tengo dudas de que tomaré la próxima vez. Por lo menos, proporcionará algo de diversión. Entré en Castilblanco -30 kilómetros de etapa a esas alturas- a las 9:50h, y sin detenerme mucho, salí del pueblo por el camino que lleva a Burguillos, alcanzando la cota máxima de la etapa, 368msnm. Aunque ya lo había recorrido varias veces de Burguillos a Castilblanco, era la primera vez que iba a hacerlo en sentido inverso. Y tal hito merecía ser inmortalizado en vídeo, para lo que aproveché un acople de GoPro ubicado en el sillín, y mirando hacia atrás. Una toma interesante.

Este tramo de la etapa fue bastante divertido, pese a que noté una holgura bastante molesta en la horquilla de la bici, lo que me hizo ir con algo más de cuidado de lo habitual. Sobre todo porque este tramo era bastante pedregoso e irregular. Todo lo que había echado en falta en la trialera del Camino de Santiago.

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Las vistas, pese a todo, compensaban el esfuerzo y la paliza.

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En un momento dado, y en uno de los múltiples cruces, me equivoqué de camino. No tardé mucho en notarlo, pero valió la pena, ya que llegué a una casa en ruinas bastante interesante.

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Recuperado el rumbo, no tardé en salir a la pista que baja hasta un área recreativa cercana a Burguillos, y desde allí, en rápido descenso, a la propia Burguillos. Apagué la cámara, y seguí con mi camino. Salí de Burguillos por la carretera de Guillena, que no tardé en abandonar, para tomar la pista de mantenimiento del canal de riego de El Viar. Esta pista me llevó, ya sin dificultad alguna, hasta La Algaba, pasando previamente por San Ignacio del Viar y las cercanías de Torre de la Reina. Llegado a La Algaba, la vuelta a Santiponce fue por carretera, dando por finalizada la etapa a las 11:40h, tras 68 kilómetros de una etapa tan estupenda como tan improvisada.

Datos de la etapa

  • Distancia: 69’012km
  • Distancia (según el GPS): 68’10km
  • Altitud ascendida: 627m
  • Tiempo de etapa: 3:14:44
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 3:30:09
  • Pulsaciones medias: 143ppm
  • Pulsaciones máximas: 178ppm
  • Cadencia media: 67rpm
  • Cadencia máxima: 160rpm
  • Calorías consumidas: 3074kcal

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19 mar 21 Etapa ciclista: Santiponce – Guillena (14/03/2021)

Esta semana he estado en Sevilla para dar una vuelta por la oficina y por la casa. Y aprovechando que bajaba, hemos organizado una pequeña etapa ciclista para ir estirando piernas. La novedad es que hemos salido Manolo, Miguel y yo. Hacía ya bastantes años que no salía a rodar con Manolo (desde antes de que se fuera un par de años a Colombia, por lo menos), así que ha estado bastante bien. La etapa ha sido algo bastante convencional, ya que tanto Miguel como Manolo están empezando a coger el punto, y no era plan hacer algo demasiado disparatado. En el caso de Miguel y yo, salimos de Santiponce, pero Manolo venía desde su casa de Sevilla, y nos recogió al paso. De Santiponce seguimos por la vereda de Guillena, entre la N-630 y la A-66, hasta llegar a la pista de Aljarafesa por donde trascurre el Camino de Santiago.

Cruce del arroyo de los Molinos

Cruce del arroyo de los Molinos

Cruzamos sin mucha novedad el arroyo de los Molinos, y seguimos hasta el fin de la pista. Desde allí entramos en Guillena tras recorrer un tramo de camino junto a la carretera, en bastante mal estado por las lluvias y el paso de tractores. En Guillena hicimos una parada para tomar unas buenas tostadas. Tras ello, decidimos volver hacia Santiponce. Por variar, en vez de volver por la pista, seguimos por la Cañada Real en paralelo a la carretera, hasta llegar a la estación de servicio. Seguimos por la misma, pasando junto a la mina y el arroyo Galapagar. La idea era seguir hasta la vía verde de Itálica, pero Manolo empezó a tener calambres en una pierna, por lo que regresamos a Santiponce por carretera. Y Manolo, a Sevilla por la misma. Una buena etapa para rodar y hacer kilómetros. :)

Datos de la etapa

  • Distancia: 29’596km
  • Distancia (según el GPS): 29’59km
  • Altitud ascendida: 195m
  • Tiempo de etapa: 1:54:53
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 2:34:12
  • Calorías consumidas: 1252kcal

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