Camino a San Andrés de Teixido 2024
La mañana del 24 de septiembre amaneció como había terminado la tarde del 23: lluviosa y gris. No era el día más adecuado para rodar, durante algo más de 70 kilómetros, hasta la Costa Ártabra, y menos con amenaza de vientos huracanados al llegar a la zona. Así que decidimos abortar la etapa en lo que se refería a viaje con alforjas. Pero habiendo llegado hasta allí, y con un coche a nuestra disposición, no nos íbamos a quedar sin acudir a San Andrés de Teixido.
Recogimos nuestros enseres, cargamos las bicis en el coche, y nos dirigimos a San Andrés a media mañana. Tomamos la AP-9 hasta Ferrol, y desde allí nos dirigmos a Valdoviño por la AC-566, para posteriormente seguir bordeando la costa hasta Cedeira. Para nuestra desesperación, a medida que avanzábamos hacia el norte el clima no dejaba de mejorar, y pasamos de tener lluvias y nieblas a contemplar un horizonte cada vez más despejado. Eso sí, el viento se dejaba notar con cada vez más fuerza.

Llegamos a San Andrés de Teixido al filo de la una menos cuarto, con un tiempo poco menos que estupendo, salvo por el viento. Pudimos disfrutar de las vistas salvajes de la costa Ártabra, y del singular santuario de San Andrés de Teixido, así como de una buena conversación con el padre Antón, el párroco de San Andrés, que no dudó en darnos su bendición, así como también a Ulises, ya que los animales son bienvenidos en el templo.

Antes de ir a comer, seguimos un rato disfrutando del entorno, y visitando otros puntos llamativos del santuario.



Dadas las malas previsiones en lo climatológico para el día, no había mucha concurrencia en el santuario, por lo que no nos costó trabajo almorzar en uno de los restaurantes de la zona. Para las dos y media, ya habíamos terminado, y nos disponíamos a emprender el camino de vuelta.

Antes de volver a descender hacia Cedeira, nos detuvimos en algunos de los miradores de la zona, para poder contemplar desde la lejanía el santuario, en su impresionante marco natural:

Ya de vuelta, no pudimos evitar hacer una parada para contemplar las vistas de la estupenda playa de Valdoviño:

Y así, volvimos a Forcarey, dando por finalizado este viaje con alforjas a San Andrés de Teixido, que disfrutamos enormemente, aunque la finalización del mismo no fue exactamente como lo habíamos planeado.