Camino a San Andrés de Teixido 2024
A finales de septiembre de 2024 mi padre y yo volvimos a hacer una serie de jornadas de ciclismo de alforjas, como no hacíamos desde el ya lejano 2019, cuando hicimos el Camino del Cid entre Cella (Teruel) y Valencia. En esta ocasión realizamos un recorrido del que llevábamos largo tiempo hablando: un recorrido hasta San Andrés de Teixido, el que probablemente en es santuario más apreciado por los gallegos (más incluso que Santiago de Compostela, que suele quedar para los forasteros), hasta el punto que la leyenda dice que a San Andrés de Teixido va de muerto quien no va de vivo.
Sin embargo, las circunstancias de los últimos años habían hecho que, entre una cosa y otra, pasaran cinco años desde nuestro último recorrido de alforjas. Pero el tiempo transcurrido nos había dado una ventaja, que no era otro que un estupendo punto de salida: Forcarey. Así, durante este tiempo habíamos barajado posibles puntos de salida, etapa, maneras de realizar la vuelta, y puesto del derecho y del revés toda la logística de este tipo de viajes. Y así, a primeros del verano de 2024, dimos con la siguiente planificación:
- Etapa 1: Salida de Forcarey y fin de etapa en Sigüeiro. Para realizar el recorrido emplearíamos diversos tramos de los caminos Miñoto Ribeiro y de la Geira Romana y de los Arrieros, las variantes del Camino que, precisamente, pasan por Forcarey.
- Etapa 2: Salida de Sigüeiro y fin de etapa en Betanzos. En este caso nuestra inspiración era muy clara: el primero de los Caminos de Santiago que realizamos, allá por 2005, el Camino Inglés. Pero como recordábamos que gran parte de esta etapa transcurría por asfalto, por la Nacional 550, en la salida emplearíamos una variante creada de manera reciente: la Vía Verde Compostela-Tambre-Lengüelle, creada a partir del antiguo trazado del ferrocarril Santiago-La Coruña, que nos permitiría ahorrarnos un buen trozo de asfalto hasta Órdenes. Posteriormente, continuaríamos por el trazado del Camino Inglés hasta Betanzos.
- Etapa 3: Salida de Betanzos y llegada a San Andrés de Teixido: La etapa reina del trayecto. De nuevo, seguiríamos por el trazado del Camino Inglés hasta Xubia, en el fondo de la ría de Ferrol, y desde allí tomaríamos carreteras locales hasta realizar la impresionante subida hasta San Andrés de Teixido, en plena Costa Ártabra. La logística para la vuelta tampoco era moco de pavo: seguiríamos rodando hasta las cercanías de Ortigueira, donde tomaríamos el ferrocarril de vía estrecha (antiguo FEVE) para llegar hasta Ferrol, donde nos recogerían Ana y mi madre con el coche, y de vuelta a Forcarey.
Un bonito recorrido, que combinaba asfalto, caminos rurales, diversos trazados del Camino de Santiago, ciudades históricas y la belleza salvaje de las Rías Altas gallegas.
En cuanto a las fechas, habíamos escogido final de septiembre porque esperábamos tener una de las pausas climáticas que combinan un tiempo razonable en Galicia con ausencia de tormentas que se desatan más adelante, y que nos permitía evitar los meses más complicados de pleno verano en lo que se refiere a disponer de alojamientos en zonas cercanas a Santiago, que se suelen encontrar saturadas por peregrinos, y también evitar los días más duros de calor, que incluso en estas zonas septentrionales de España cada vez se notan más. La jugada nos salió… bueno, quizás no del todo como esperábamos.
En cuanto a las monturas, las teníamos claras. Mi padre iba a rodar con su bicicleta eléctrica, que tan estupendos resultados le está dando desde que la compró tras su operación de rodilla, y yo iba a utilizar la Fuji rígida, que llevaba ya un tiempo empleando en Galicia como bici de gravel. Pero aquí había un par de problemas. Y el principal era una fisura en el cuadro, en la zona del inserto de la tija.

No era exactamente un problema nuevo: era algo que había detectado cuando vivíamos en Irlanda, y que me repararon en Santiponce cuando volvimos a vivir allí. La soldadura había aguantado bien desde entonces, pero se ve que la conversión a gravel, con el manillar tan bajo que hace que ejerza demasiada presión en la tija, no le había sentado muy bien, y el problema de la fisura se había reproducido. Afortunadamente, pude localizar en las cercanías de La Estrada una empresa de trabajo del metal que hacían soldadura en aluminio, que pudieron hacerme una soldadura nueva, aunque yo posteriormente tuve que hacer algunos ajustes menores.

Así, una vez realizados estos arreglos, y tras pintar y barnizar el cuadro, tenía la bici lista para realizarle una última conversión a bici de montaña rígida con alforjas, y realizar el viaje a San Andrés de Teixido con buenas garantías.

La configuración que finalmente utilicé fue la siguiente:
- Cuadro Fuji y horquilla rígida Mosso, para dejar la bici completamente rígida. Uso de mi viejo transportín para las alforjas.
- Manillar plano y pontencia Ritchie. Los originales de la Fuji cuando la compré. Los seguía teniendo guardados, y no tardé en recuperarlos. Prefería esta configuración para rodar con alforjas. En cuanto a los puños, usé unos On/Off que me regalaron cuando realicé la 2ª edición de la Guzmán el Bueno.
- Vuelta a las llantas de 26», con cubiertas lisas de 1,75». Dado que íbamos a andar alternando asfalto con camino, no me acababa de sentir cómodo con las llantas 700c, por posibles problemas de fiabilidad con tanto peso. Eliminación, por tanto, de los adaptadores de freno.
- Platos Shimano GRX de gravel. Esta parte había demostrado su total fiabilidad, y me sentía muy cómodo con ellos.
- Corona ZTTO de 11-40 y 9v. Lo mismo que lo anterior, una estupenda fiabilidad que me daba recorrido suficiente para rodar cómodo en zonas llanas, y facilidad para las subidas.
- Frenos Shimano XT. Otro elemento a prueba de bombas. En cuanto a las manetas, empleé unas antiguas manetas de aluminio que tenía desde tiempos de mi primera bici de montaña, del Pryca, y que fue el primer cambio que hice a esa bici para mejorarla. Unas manetas con mucho, mucho recorrido conmigo.
- Combinación de grupos Sora y Alivio. Cambio trasero Sora de 9v, delantero Alivio (no es un tope de gama, pero va sorprendentemente bien con los GRX) y manetas Sora.
- Sillín Selle Italia, otro de los clásicos, y que me acompaña desde mis tiempos en Irlanda.
En cuanto a las alforjas, me hice con un nuevo juego de las mismas en el Lidl, en una promoción que habían sacado unos meses antes, y que previsoramente compré, esperando ese momento. Alforjas de gran tamaño, impermeables, y que se veían sólidas.

Y así, con el recorrido preparado, la logística lista, y las monturas preparadas, mis padres subieron a Forcarey. Habíamos decidido empezar a rodar el 22 de septiembre, domingo. Mis padres llegaron unos días antes, y el 21 de septiembre, la víspera de la salida, tuvimos una celebración especial: el 71º cumpleaños de mi padre. Nos fuimos a cenar a un restaurante cercano, y le di su regalo: unas gafas Shimano para empezar con buen pie el recorrido.

Una buena cena y una estupenda manera de comenzar nuestro trayecto a San Andrés de Teixido.