Aquel 12 de septiembre de 2025, el reloj marcaba las 17:47 cuando decidí que era el momento perfecto para salir a lomos de mi Giant y perderme por los rincones menos transitados de Forcarey. La tarde caía con esa luz dorada tan característica del final del verano en Galicia, y las condiciones meteorológicas eran sencillamente idílicas para el ciclismo. Según los datos de la estación de Beariz (Ourense), la temperatura máxima del día había alcanzado los 21.6°C, lo que se traducía en un ambiente fresco pero agradable al comenzar mi ruta, lejos de los calores sofocantes y sin rastro de lluvia, con una humedad inexistente gracias a esos 0.0 mm de precipitación.
Inicié la etapa desde Forcarei, encarando la siempre estimulante bajada de A Ponte. Mi intención hoy no era devorar kilómetros —de hecho, la ruta apenas sumó 9.31 km— sino practicar un poco de ese sherpeo que tanto nos gusta a los que buscamos la esencia del terreno: investigar antiguos senderos, probar pasos y, a veces, simplemente ver hasta dónde llega el camino. Desde A Ponte, tomé la carretera en dirección a Dosiglesias, pero pronto me desvié a la derecha para iniciar el descenso hacia Pontemaril. En este punto, la curiosidad me pudo y me interné en un camino antiguo que parecía prometedor hacia una finca cercana, pero la maleza y el cierre del terreno me obligaron a dar media vuelta y retomar el descenso principal hacia el río.
Una vez completada la bajada a Pontemaril, me encontré con el murmullo del río Lérez. Aquí la ruta se vuelve mágica. Decidí seguir fielmente las marcas blancas y amarillas que señalizan el sendero de pequeño recorrido (PR) de las Pontes do Lérez. Es un tramo técnico pero de una belleza visual increíble, donde la historia se siente en cada piedra cubierta de musgo.

A lo largo de este tramo, el río me regaló la vista de varios molinos antiguos. Son estructuras que parecen resistir el paso del tiempo a duras penas, pero que conservan un encanto único. No pude evitar bajarme de la bici y dedicar unos minutos a contemplarlos y sacar algunas fotos, aprovechando que el sol todavía estaba lo suficientemente alto como para iluminar el fondo del valle. Al llegar al vado del Lérez, giré a la derecha para emprender el regreso hacia Pontemaril, pero esta vez con un objetivo diferente: la ascensión hacia el Castro de Loureiro.

La subida fue intensa, ganando metros rápidamente hasta alcanzar la zona del castro. Sin embargo, el sherpeo tiene sus riesgos. Tras pasar el yacimiento, giré a la izquierda por lo que parecía un camino histórico, pero la naturaleza gallega es implacable; el sendero acabó perdiéndose entre una maleza tan espesa que hacía imposible el avance. De nuevo, vuelta sobre mis pasos, con la resignación del explorador, hasta salir finalmente a la carretera cerca de Loureiro. Desde allí, aproveché la inercia para descender por el asfalto hasta el Ponte do Crego.

En el Ponte do Crego volví a confiar en las marcas blancas y amarillas. Al principio, el camino era ancho y amable, pero poco a poco se fue estrechando hasta convertirse en un sendero puro. Lo que no esperaba era encontrarme con el rastro de los temporales de los últimos meses: un desprendimiento masivo de árboles bloqueaba totalmente el paso. Lo más curioso, y casi surrealista, es que alguien se había molestado en pintar las marcas del PR sobre los propios troncos caídos, como si eso ayudara a sortear el obstáculo. Para mí, con la bici a cuestas, era una trampa intransitable. Tuve que desistir por tercera vez y regresar al Ponte do Crego.

Para cerrar la jornada, puse rumbo a Dosiglesias. El sol ya empezaba a esconderse, y la temperatura comenzaba su descenso hacia esa mínima de 7.1°C que marcaría la noche, recordándome que el otoño estaba a la vuelta de la esquina. El tramo final hacia Forcarei lo hice combinando la carretera principal con un viejo segmento de carretera abandonado, un final perfecto para una tarde de exploración constante. A pesar de los caminos cortados y las vueltas atrás, me quedo con la satisfacción de haber descubierto rincones nuevos en apenas una hora de actividad.
Datos clave de la etapa:
- Distancia: 9.31 km
- Tiempo en movimiento: 0h 55m
- Ganancia de elevación: 252 m
- Velocidad media: 10.0 km/h
- Velocidad máxima: 47.5 km/h
- Fecha: 12 de septiembre de 2025
- Tipo de actividad: Ride