Retomar el ritmo después de unos meses de baja actividad nunca es sencillo, pero no hay mejor motivación que el paisaje gallego para volver a las andadas. El pasado 19 de septiembre de 2025, decidí establecer un nuevo circuito de entrenamiento que me sirviera de base para las próximas semanas. Mi objetivo era simple: mejorar mi estado de forma mediante un recorrido exigente pero corto, aprovechando la espectacular orografía de la comarca de Tabeirós – Terra de Montes, donde se ubica Forcarey
La etapa comenzó temprano, exactamente a las 08:53 de la mañana. A esa hora, la estación meteorológica de Beariz ya marcaba una temperatura mínima que rondaba los 9.5°C, un aire frío y punzante típico del final de septiembre en el interior de Pontevedra que me obligó a espabilarme rápido. Sin embargo, el cielo despejado vaticinaba una jornada que llegaría a alcanzar los 30.6°C, por lo que salir a primera hora fue la decisión más acertada para evitar el calor sofocante del mediodía y disfrutar de la luz mágica del amanecer.
Inicié la ruta desde Forcarey, lanzándome en un descenso rápido hacia A Ponte, desde donde enlacé con la carretera de Dosiglesias, para descender desde ahí hacia Pontemaril. Es un tramo ideal para calentar piernas antes de lo que estaba por venir. Al llegar a la altura del río, giré a la derecha para dejar atrás el recinto del campamento de verano, y encarar el verdadero desafío del día: la subida trialera hacia el Castro de Loureiro. Para esta aventura, me acompañó mi fiel Giant Trance X4 de doble suspensión, una máquina que devora este tipo de terrenos irregulares con una solvencia envidiable.
Lo que hizo esta ascensión realmente especial fue la compañía de mi dron DJI Neo. Mientras yo me centraba en sortear las piedras y las raíces de la trialera, el dron captaba desde el cielo la feracidad de los montes de Forcarey entreverados por la primera luz del sol. Aunque hay que admitir que se lo hice pasar muy mal al pobre dron: dado que el DJI Neo carece de sensores antiobstáculos, y que la única manera que tiene de esquivarlos es mediante procesamiento de imagen basado en IA de lo captado por la cámara, el hacerle volar hacia atrás imposibilitaba cualquier posibilidad de reconocer con antelación un obstáculo, más allá de lo que podía hacer mimetizando mis movimientos por el camino. Algo que puede funcionar relativamente bien en zona abierta, pero que en una zona de vegetación cerrada como es esta subida era claramente insuficiente. Perdí la cuenta de las veces que tuve que sacar al pobre dron de matorrales.
La subida es intensa, con rampas que te exigen el máximo, pero coronar el Castro de Loureiro compensa cada gota de sudor. Este asentamiento fortificado de origen prerromano no solo es un tesoro arqueológico, sino un mirador estratégico natural desde el que se dominaban visualmente todos los valles circundantes.
Tras coronar y recuperar el aliento pasado el castro, la ruta continuó enlazando con el Ponte do Crego y la zona de Dosiglesias. El tramo final para cerrar el circuito me llevó de vuelta hacia Forcarey por el tramo de carretera abandonada, una subida constante que terminó de poner a prueba mis pulsaciones. En total, fueron poco más de 6 kilómetros con un desnivel positivo de 210 metros condensados en apenas media hora de esfuerzo puro; el test perfecto para medir mi progresión en las próximas sesiones.
Esta actividad ha sido el recordatorio perfecto de por qué el MTB es mucho más que un deporte. Es la combinación de tecnología, como el DJI Neo captando planos aéreos espectaculares, la dureza del terreno y el respeto por un patrimonio histórico que sobrevive en lo alto de nuestras montañas. Y como, tal, tenía como iniciativa convertir este circuito en mi referencia para los entrenamientos de los meses siguientes.
Datos clave de la etapa:
- Distancia: 6.71 km
- Tiempo en movimiento: 0h 33m
- Ganancia de elevación: 210 m
- Velocidad media: 11.8 km/h
- Velocidad máxima: 55.4 km/h
- Fecha: 19 de septiembre de 2025
- Tipo de actividad: Ride