El pasado 16 de febrero de 2025, aprovechando lo que prometía ser una tarde de invierno de lo más agradable en el entorno de Pontevedra, decidí que era el momento perfecto para estirar las piernas y disfrutar de la bicicleta en la mejor compañía. Junto a mis cuñados, Fernando y Slava, nos propusimos completar una ruta circular por las cercanías de Vilarchán, en el municipio de Puente Caldelas. Lo que comenzó como una simple excusa para rodar un rato acabó convirtiéndose en una jornada fantástica de BTT, tecnología y naturaleza gallega.

Desde el punto de vista meteorológico, la jornada fue curiosa. Según los datos de la estación de Pontevedra, habíamos tenido unos 6.0 mm de precipitación previa que dejaron el terreno con ese punto justo de humedad que tanto nos gusta a los ciclistas, evitando el polvo pero sin llegar a ser un barrizal impracticable. Con una temperatura máxima de 16.4°C y unas 6.5 horas de sol, el ambiente era fresco pero reconfortante. El viento soplaba de forma suave, con rachas máximas de 5.3 m/s, lo que me permitió algo fundamental en este día: poner a prueba mi nuevo equipo de grabación aérea sin demasiados sobresaltos.

Iniciamos la marcha desde Vilarchán con los pulmones llenos de aire puro. El primer tramo nos llevó a cruzar el emblemático campo de sequoyas de Buchabade, un lugar que siempre sorprende por la majestuosidad de sus árboles y la atmósfera casi mágica que se respira bajo su sombra. Desde allí, emprendimos el ascenso hacia uno de los puntos clave del día: Pé da Múa. La subida por pista es constante y requiere un buen ritmo, pero las vistas que se van abriendo a medida que ganamos altura compensan cualquier esfuerzo. Alcanzamos finalmente la zona alta, donde el trazado del gasoducto marca una línea divisoria en el paisaje, ofreciéndonos una perspectiva amplia de toda la comarca.

Pero no todo fue dar pedales. Como apasionado de la tecnología, esta salida tenía un objetivo adicional: seguir probando el sorprendente DJI Neo. Quería comprobar su comportamiento en condiciones reales de ciclismo de montaña. Durante la ruta, logré capturar algunas tomas frontales utilizando el modo Direction Track. Es un modo que depende mucho de la iluminación y de la velocidad a la que circules, pero los resultados fueron francamente buenos, aportando un toque cinematográfico a nuestra pequeña aventura. Incluso, entre risas, tuvimos que hacer algo de «mantenimiento de caminos» improvisado, recortando algunos matorrales rebeldes que intentaban invadir la senda.

El regreso a Vilarchán lo realizamos por una de mis secciones favoritas: la pista que pasa junto a los petroglifos de Tourón. Rodar junto a estos vestigios milenarios siempre te da una sensación de conexión especial con la historia de Galicia. Finalmente, ya de vuelta hacia nuestro punto de origen, pasamos por las cercanías del campo de las rosas, completando los poco más de 15 kilómetros de recorrido con una sonrisa de oreja a oreja. Ha sido una etapa conocida, sí, pero vivida con la intensidad de la primera vez gracias a la compañía y a los nuevos juguetes tecnológicos que nos permiten revivir estos momentos desde las nubes.

Datos clave de la etapa:

  • Distancia: 15.13 km
  • Tiempo en movimiento: 1h 23m
  • Ganancia de elevación: 300 m
  • Velocidad media: 10.9 km/h
  • Velocidad máxima: 35.3 km/h
  • Fecha: 16 de febrero de 2025
  • Tipo de actividad: Ride

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