El pasado 23 de febrero de 2025, me desperté con el gusanillo de aventura que solo el mountain bike en las tierras de Galicia puede saciar. La zona elegida no podía ser otra que los alrededores de Forcarey, en la comarca de Tabeirós – Terra de Montes, un entorno que combina a la perfección la dureza del relieve con la belleza de sus paisajes rurales. Pero esta vez no iba solo con mi bicicleta; me acompañaba el pequeño pero capaz DJI Neo, con el objetivo de documentar cada trialera y cada ascenso técnico desde una perspectiva aérea.
La jornada comenzó marcada por un contraste térmico brutal, típico de esta época del año en el interior de Pontevedra. Según los datos de la estación meteorológica de Beariz, en Ourense (la más cercana a mi posición), la mínima de la noche había caído hasta unos gélidos -1.8°C. Al arrancar la actividad a media mañana, el aire aún conservaba ese frescor cortante, aunque el sol ya empezaba a calentar el ambiente, encaminándose hacia una máxima muy agradable de 16.5°C. Con apenas 0.6 mm de precipitación acumulada, el terreno estaba en ese punto perfecto: ni seco y polvoriento, ni excesivamente embarrado, lo que garantizaba una tracción ideal para las secciones más técnicas que me esperaban.
El ascenso desde Chamosa y la prueba del dron
Salí de Forcarey con dirección a la aldea de Chamosa. Es un tramo que sirve para calentar las piernas antes de lo que viene. Al llegar a la aldea, busqué la referencia clave: la casa azul. Justo a esa altura, giré a la derecha para abandonar el asfalto y adentrarme en una pista de monte, campo a través. Fue aquí donde decidí poner a prueba por primera vez al DJI Neo. Aproveché la subida constante para evaluar cómo se comportaba el dron realizando tomas frontales mientras yo lidiaba con el terreno irregular. Es sorprendente cómo un dispositivo tan pequeño puede seguir el ritmo de una MTB en ascenso, capturando la esencia del esfuerzo entre eucaliptos, bosque atlántico y matorrales bajos.
La pista, exigente pero gratificante, me llevó finalmente a desembocar en la carretera de La Estrada, justo antes de llegar a Las Casetas. Este punto de enlace me permitió recuperar un poco de aliento y preparar la mente para la parte más divertida y técnica de la ruta. En ese cruce, giré a mano derecha para dirigirme hacia las Rabadeiras, sabiendo que lo mejor estaba por llegar.
Descensos, corredoiras y el sabor de lo antiguo
Desde Rabadeiras, la ruta se transformó en un festival de trialeras y caminos tradicionales. Inicié la bajada por monte hacia Córneas, un tramo donde la técnica y la concentración son fundamentales. El DJI Neo me siguió de cerca, grabando cómo sorteaba las piedras y las raíces en las corredoiras gallegas. Estas antiguas vías de comunicación, encajonadas entre muros de piedra y cubiertas de vegetación, son el escenario perfecto para el enduro y el MTB más puro. Me sentí realmente conectado con el entorno al rodar por estos antiguos caminos carreteros que parecen haberse detenido en el tiempo.
La bajada hasta Córneas fue pura adrenalina. Ver después las imágenes grabadas por el dron me permitió apreciar la dificultad de los pasos que, desde el manillar, a veces pasan desapercibidos por la rapidez de la acción. Una vez en Córneas, inicié el regreso hacia Forcarey por el antiguo camino que une ambas localidades. Este sendero final es una joya histórica, un recorrido que antaño era vital para los vecinos y que hoy nosotros, los ciclistas, rescatamos del olvido en cada pedalada.
Conclusión de una mañana perfecta
Al completar los poco más de 8 kilómetros de recorrido, la sensación de satisfacción era plena. A pesar de ser una distancia corta, los 205 metros de desnivel acumulado y la tecnicidad de las trialeras hicieron que fuera un entrenamiento de calidad. El DJI Neo demostró ser un compañero de fatigas excepcional, capaz de seguirme tanto en las subidas más lentas como en las bajadas más movidas, dándome una perspectiva cinematográfica de mi propia aventura.
Galicia nunca defrauda, y Forcarey, con su red de caminos y corredoiras, sigue siendo uno de mis lugares favoritos para perderme con la bicicleta. El clima, que empezó gélido y terminó primaveral, puso el broche de oro a una mañana de ciclismo, tecnología y naturaleza en estado puro.
Datos clave de la etapa:
- Distancia: 8.22 km
- Tiempo en movimiento: 0h 44m
- Ganancia de elevación: 205 m
- Velocidad media: 11.2 km/h
- Velocidad máxima: 37.4 km/h
- Fecha: 23 de febrero de 2025
- Tipo de actividad: Ride