El pasado 30 de marzo de 2025 me regaló una de esas jornadas de puro BTT que quedan grabadas en la memoria. Bajo el cielo de la comarca de Tabeirós – Terra de Montes, en Galicia, me dispuse a completar una ruta de investigación por las corredoiras de Forcarey. Fue una mañana de contrastes térmicos brutales, tal y como reflejaban los datos de la estación de la AEMET en Beariz: empezamos con un frío gélido de 0.0°C que te obligaba a calentar rápido, pero el sol gallego pronto hizo de las suyas, elevando el termómetro hasta unos primaverales 24.9°C. Sin una gota de lluvia en el horizonte, el terreno estaba en ese punto perfecto donde el barro aparece para darle sabor a la aventura sin llegar a ser un impedimento total.
La etapa comenzó en el corazón de Forcarey, perdiendo altura rápidamente al bajar por A Ponte y Casanova. Sabía que la tranquilidad duraría poco, y pronto comencé la subida hacia Cachafeiro. Lo hice por una corredoira que atraviesa un bosque cerrado, donde el verde intenso de Galicia parece querer devorar el camino. Tras coronar Cachafeiro, puse rumbo a la Freixeira. Allí, decidí conectar con el trazado histórico del Camino Miñoto Ribeiro. Sin embargo, mi espíritu explorador me llevó a internarme por senderos en el bosque extremadamente cerrados de vegetación, donde la flora feraz ponía a prueba mi pericia y la resistencia de mi equipación.
Fue en esta zona donde la naturaleza me dio el primer gran regalo del día. Mientras luchaba contra el abundante barro acumulado en las zonas sombrías, al asomarme a un prado, me encontré con un ciervo majestuoso. Esos encuentros furtivos son los que dan sentido a salir al monte. Tras retomar el Camino Miñoto Ribeiro, llegué a la aldea de Acivedo. No me detuve mucho, pues otro camino por bosque me llamaba. Y no me equivoqué: en otro prado cercano, la escena se repitió y pude avistar más ejemplares de fauna salvaje. Es increíble la biodiversidad que esconden estos rincones de Pontevedra.
La ruta continuó hacia las cercanías de Garellas para luego retornar de nuevo a la Freixeira. Desde allí, el recorrido tomó un aire más industrial al desviarme por el polígono de Cachafeiro, pero la adrenalina volvió pronto. Inicié una bajada técnica a través de una plantación de eucaliptos donde, quizás por un exceso de confianza o por lo resbaladizo del terreno, sufrí una caída. Por suerte, no hubo consecuencias más allá de un revolcón y el orgullo herido. Ya de vuelta hacia la carretera de Forcarey, aproveché para visitar la Pedrafita de Cachafeiro, un vestigio arqueológico que siempre impone respeto. El broche final lo puso un último tramo de descenso por una corredoira cerca de Gaxín, antes de regresar por carretera al punto de inicio, cerrando un bucle de algo más de 15 kilómetros y 370 metros de desnivel acumulado.
Durante toda la ruta, me acompañó mi fiel DJI Neo, que se comportó como un auténtico campeón. No es fácil volar un dron entre la vegetación tan cerrada de estas corredoiras, pero captó imágenes espectaculares de los bosques de Freixeira, Acivedo y Gaxín. La combinación de deporte, tecnología y naturaleza salvaje hizo de esta etapa de MTB XC una experiencia de auténtico lujo en Forcarey.
Datos clave de la etapa:
- Distancia: 15.31 km
- Tiempo en movimiento: 1h 22m
- Ganancia de elevación: 370 m
- Velocidad media: 11.1 km/h
- Velocidad máxima: 50.4 km/h
- Fecha: 30 de marzo de 2025
- Tipo de actividad: Ride