El pasado 12 de mayo de 2024, las tierras gallegas de la comarca de Tabeirós – Terra de Montes nos brindaron una mañana espectacular para el ciclismo. Bajo un cielo despejado y con la promesa de una jornada de gravel auténtico, inicié este «Entrenamiento matutino» desde Forcarey. La meteorología fue una aliada fundamental: aunque la jornada comenzó con una temperatura mínima de unos frescos 4.7°C, según los registros de la estación de Beariz, el sol fue ganando fuerza rápidamente hasta alcanzar una máxima de 22.9°C. Sin rastro de lluvia y con una atmósfera nítida, las condiciones eran simplemente perfectas para explorar las aldeas montañosas que salpican el paisaje entre Forcarey y La Estrada.

La ruta comenzó pasadas las nueve y media de la mañana, saliendo de Forcarey en dirección a A Chamosa. Esta primera parte del recorrido nos sumerge de lleno en la esencia del interior de Pontevedra, con pistas que serpentean entre la vegetación autóctona. El ascenso inicial me llevó a pasar junto al observatorio astronómico, un punto privilegiado donde el horizonte se expande y el esfuerzo de la subida se ve recompensado por las vistas. Desde allí, el terreno de gravel se vuelve exigente pero sumamente gratificante, permitiendo disfrutar de la soledad y la paz que solo estas montañas pueden ofrecer.

Tras coronar las zonas más altas, puse rumbo a A Mámoa. El track de GPS de Strava marcaba el inicio de una transición hacia terrenos más bajos y pintorescos. El descenso hacia Tomonde lo realicé por carretera, una bajada que permitió recuperar el aliento mientras la temperatura seguía subiendo de forma agradable. Al llegar a Tomonde, fue obligatorio hacer una parada técnica junto a su llamativa iglesia, un ejemplo del rico patrimonio religioso que se esconde en cada rincón de estas parroquias.

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La arquitectura de piedra gallega, con sus detalles labrados y su integración en el entorno verde, siempre ofrece una estampa digna de fotografía. Tras este breve respiro en Tomonde, continué mi camino hacia uno de los puntos más emblemáticos de toda la zona: Sabucedo.

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Sabucedo es conocido internacionalmente por la «Rapa das Bestas», y pedalear por sus calles es sentir el peso de una tradición milenaria. En esta aldea de La Estrada, realicé dos paradas fundamentales. Primero, en su iglesia parroquial, un remanso de tranquilidad. Segundo, y quizás el lugar con más carga simbólica de la ruta, el famoso «curro». Ver el recinto donde cada año se celebra la lucha noble entre el hombre y el caballo salvaje, vacío y en silencio en esta mañana de mayo, fue una experiencia sobrecogedora. La luz de media mañana resaltaba las texturas de los muros de piedra y la historia que encierra este lugar.

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Finalmente, para emprender el regreso a Forcarey, decidí enlazar por la carretera antigua con la vía principal de La Estrada. Este tramo final permitió mantener un ritmo constante y disfrutar de la velocidad después de haber superado los 418 metros de ganancia de elevación acumulados. La vuelta a Forcarey se hizo amena, cerrando una circular de casi 25 kilómetros que condensan lo mejor del gravel gallego: subidas exigentes, patrimonio cultural incalculable y paisajes de montaña que se quedan grabados en la retina. Una etapa corta en distancia pero intensa en sensaciones y belleza visual.

Datos clave de la etapa:

  • Distancia: 24.73 km
  • Tiempo en movimiento: 1h 22m
  • Ganancia de elevación: 418 m
  • Velocidad media: 18.1 km/h
  • Velocidad máxima: 55.8 km/h
  • Fecha: 12 de mayo de 2024
  • Tipo de actividad: Ride

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