El domino 23 de mayo realice una etapa ciclista en la zona de Cotobade. En concreto, recorrí parcialmente el recorrido 1 del Centro de BTT de Carballedo, cercano a Forcarey. Empecé la etapa recién pasadas las 9:00h, saliendo junto al edificio antiguo del Ayuntamiento de Cotobade. El recorrido empieza en subida, dirigiéndose por el pequeño casco urbano desde el ayuntamiento a la capilla de San Roque. Allí el camino gira a mano derecha, y continúa por carretera local.
Apenas 1 km después se llega a la PO-232, que hay que cruzar, y emprender un breve tramo de subida por carretera. En mi caso, tuve que hacer una pequeña parada para ajustar las mordazas de freno, merced al cambio de pastillas que tuve que realizar tras la etapa de la semana pasada. Reanudada la marcha, tras algo menos de 500 metros se abre a la izquierda de la carretera un camino empedrado, que hemos de tomar, en continuo ascenso por la montaña. Se trata éste de un viejo camino romano, que nos acompañará prácticamente en todo nuestro ascenso hasta Monte Coirego. La subida es sinuosa y va ascendiendo poco a poco por una montaña que se encuentra abundantemente explotada en el aspecto maderero, lo que tiene la ventaja de que los caminos se encuentran bastante limpios.
Tras un rato de ascenso, se llega a un pequeño robledal donde el camino se bifurca en dos. A la derecha está señalizado como “Carballeira de D. Elías”, y en sus cercanías se puede encontrar el Molino de la Iglesia. Se trata ésta de una calzada romana que asciende hasta las cercanías del observatorio astronómico. Siguiendo de frente se continúa por otro ramal, también acreditado como romano, que se acaba volviendo a encontrar con el primero.
El ascenso es bastante técnico, a tramos con una cierta pendiente, pero permite disfrutar en todo momento de este gran deporte, además de unas estupendas vistas del entorno.
Tras 1’3 kilómetros de ascenso desde el robledal anterior, se llega a una pequeña turbera, la Braña de las Pozas Secas. Allí realicé un pequeño descanso, donde pude observar varias cosas curiosas: un ciervo que huía en la distancia, el calvero creado por la turbera, y lo que parecían ser emanaciones de gases provenientes de la descomposición de la materia orgánica que genera la turba.
En este punto el camino desaparecía brevemente, pero tras pasar una pequeña corriente de agua, y al fondo de la turbera, junto a un abrevadero, el camino vuelve a aparecer, siempre en ascenso, en una zona en la que se había realizado una tala recientemente. Al poco se llega a una pista forestal, que se ha de tomar a mano derecha, para ascender de una manera bastante cómoda hasta el observatorio astronómico de Cotobade.
Tras dejar atrás el observatorio, se continúa por la misma pista, que describe un giro a la izquierda para alcanzar una pequeña laguna, junto a la que encontré una manada de caballos salvajes, que no pude menos que pararme a grabar.
Tras esta breve parada, reemprendí la marcha con el objetivo de alcanzar la cota máxima de la etapa: el alto de Monte Coirego. Pasada la laguna, se cruza una pista asfaltada, y se sigue de frente por una pista que serpentea el monte, buscando su cima. Al principio empieza suave, pero poco a poco va ganando en dureza, llegando en esta primera parte a alcanzar pendientes del 12%. A los 800 metros, a mano derecha se abre un atajo que permite subir de manera más rápida al monte. Rápida y brutal, con tramos al 17% de desnivel, pero con un firme fiable, aunque algo pedregoso. Tras estos 300 metros de recorte, se vuelve a salir a la misma pista de antes, que permite culminar la subida al alto 300 metros después, a 771 msnm.
Las vistas son estupendas, y en un dia tan despejado como el que tuve, se podía observar fácilmente la ría de Pontevedra, aunque el resto de puntos cardinales dejaban vistas que no desmerecían en nada la anterior, y entre las que destacaban la vista de la laguna y el observatorio, esta vez desde arriba.
Tras un pequeño descanso, emprendí la bajada por el monte, que no pude menos que grabar.
De vuelta a la carretera, tomé ésta en suave descenso hasta O Cádavo, donde destaca la Capilla del Santo Ángel de la Guarda.
Desde allí, se toma una pista que en descenso suave, con algunas subidas y bajadas, se dirige a la población de Vila de Arriba, por una pista forestal en zona explotada por madereras.
Hasta ese momento el recorrido estaba siendo estupendo, pero al llegar a las cercanías de Vila de Arriba se consumó el desastre. La pista que había ido trayendo hasta ese momento, muy clara, llegó a un cierre con alambre de espinos que impedía el paso. Tras consultar el rutero GPX, observé que me había desviado parcialmente del recorrido. Desandé mis pasos para encontrar una nueva senda, que tampoco correspondía exactamente con el recorrido GPX. Volví adelante y atrás, hasta encontrar un camino casi completamente perdido por la maleza.
Camino que volvía a desviarse del recorrido, y que moría en una nueva alambrada. Había otra pista clara, pero se alejaba bastante de Vila de Arriba, y que ni siquiera aparecía en los mapas, lo que podía significar grandes dolores de cabeza. Así que me decidí a cruzar la cerca, e intentar recuperar el camino, que supuestamente cruzaba la torrentera que tenía frente a mí. Mala decisión. No había camino, y pronto me encontré andando entre la maleza, saltando cercas y con la bici al hombro, para llegar a una plantación de la tríada galaica: tojos, zarzas y ortigas. Desesperado, salté otra nueva cerca para emprender el descenso por la torrentera, con agua hasta las rodillas. Avancé unos 50 metros de esta guisa, hasta un punto en el que el torrente estaba bloqueado por un arbol caído. Ahí salí de nuevo a la maleza, menos densa que antes, y pude avanzar entre unos eucaliptos, hasta llegar de nuevo al camino que indicaba el GPX. Cómo no, comido de maleza, aunque no tan cerrada como en espantos anteriores.
Pude avanzar sin demasiadas penurias los 300 metros que me separaban de Vila de Arriba. Tan sólo para descubrir que había pinchado. La verdad, me sorprendía no haberlo hecho antes. Me tocó cambiar de cámara, y por alguna razón que no alcanzo a comprender, la cubierta que había podido sacar sin problemas se resistió enormemente a ser colocada de nuevo. En fin. Solucionado el pinchazo, emprendí el ascenso por carretera hacia Trabazo. Al llegar a la cima me percaté de que iba de nuevo pinchado, aunque con una fuga lenta. Eso supuso la puntilla a la etapa. En vez de girar a mano derecha por una pista forestal que tendría que llevarme hacia Cuspedriños primero, y luego en descenso hasta Paraños antes de volver a Carballedo, opté por seguir por carretera a Trabazo, y luego seguir recto -también por carretera- y dar por finalizada la etapa con un recorte de 5 kilómetros sobre el recorrido previsto. Etapa, que pese a las penurias del final, no puedo menos que calificar de estupenda.
Datos de la etapa
Etiquetas: calzada romana, carballedo, cotobade, monte coirego, mtb, observatorio astronómico
Como complemento a la etapa de Nochebuena, no me pude contener, y realicé una pequeña etapa de Navidad. Pequeña pero bien aprovechada. La idea era realizar una bajada que parte desde enfrente del observatorio astronómico, y que tenía una pinta estupenda las veces que había pasado por allí. Así que a media mañana del día de Navidad, salí en dirección a Chamosa, donde de nuevo pude contemplar su llamativa cascada.
Esta vez, en el cruce que lleva a Las Casetas, opté por girar a la izquierda hacia Salgueiro, por el fondo del valle. Al poco de pasar la aldea la carretera se convierte en pista, y después en una bonita corredoira. De nuevo con agua. Mucha agua. Y zarzas.
Lo malo viene después. Tras cruzar sobre un regato, se inicia un ascenso asequible por corredoira, que desemboca en una carreterita rural, que con rampas del 15% suben hasta el observatorio. Corta, pero brutal.
Y desde allí, la pista. Una buena pista, ancha, bien conservada, y de un sorprendente color arcilla, frente al habitual color oscuro granito que domina toda esta zona. Y que transcurre por una zona casi deforestada. Recuerda más a Córdoba que a Pontevedra. La pista llega hasta un cercado, en rápido descenso, y con unas estupendas vistas de Forcarey, y allí sigue a mano derecha, notándose que el trasiego por ella es mucho menos, ya que pasa a estar cubierta de musgo y con abundantes regueros. En uno de ellos me hundí a media rueda por toda el agua que lleva. No se tarda mucho en llegar hasta el arroyo de la Chamosa, donde hay una toma de agua potable para Forcarey, y que lleva abundante agua.
Tras pasar el arroyo, se inicia un ascenso, en el que el paisaje pasa poco a poco a convertirse en el acostumbrado bosque de estas zonas, justo a la entrada de la aldea de A Mámoa.
Desde allí se enlaza con la Senda de los Arrieros, que en fechas recientes se ha recuperado, e intenta convertirse en Camino Oficial de Santiago, bajo el nombre de Geira Romana e Dos Arrieiros. Se nota que esta es una senda importante, por el gran ancho de la misma entre cerca y cerca de piedra. Se empieza subiendo un poco, para posteriormente empezar un trepidante descenso -de nuevo por calvero- hasta la carretera de Forcarey. Si bien desde allí es posible seguir hasta el puente de Gomail, en mi caso opté por volver a Forcarey por carretera, y dar por terminada la mini-etapa.
Datos de la etapa
Etiquetas: camino de geira y de los arrieros, chamosa, forcarey, mtb, observatorio astronómico, pontevedra, salgueiro
El sábado 12 de diciembre hice mi tercera salida por las cercanías de Forcarey. El objetivo de la etapa fue visitar otro de los puntos señalados que tengo en mi agenda sobre Forcarey, que no es otro que su observatorio astronómico. Y ya de paso, la idea era recorrer otro tramo del PR-G 113, de los Puentes del Lérez.
Empecé la etapa temprano, sobre las 8:45. Una mañana fría, que rondaba los 8ºC. Salí de Forcarey por el camino de la Chamosa, que lleva -además de esta aldea- a Las Casetas, y de ahí al observatorio. Un breve paseo por una carretera local con un excelente asfalto. Y la primera sorpresa de la jornada, a mano izquierda, es la cascada de Chamosa, que destaca en el paisaje como una herida abierta en la montaña.
(Fotografía cortesía del Ayto. de Forcarey)
En cuanto al camino en sí, no tiene complicación alguna. Todo el rato en suave ascenso hasta llegar a Las Casetas, y poco después de abandonarla, se llega al observatorio, en un promontorio que queda a la derecha de la carretera.
El observatorio es pequeño, funcional… y está cerrado. Durante unos años estuvo abierto para el público en general, pero los recortes por la crisis pasada motivaron su cierre salvo días concretos al año, lo que es una verdadera pena. De nuevo en el camino, volví hacia Las Casetas para desde allí tomar la carretera de O Cruceiro, que no tardaría en abandonar, a mano derecha, por una pista asfaltada que desemboca en la PO-2205, y que lleva hasta el Monasterio de Acibeiro. Por mi parte, dejé la carretera a la altura de San Bartolomé, para desde allí llegar a Andón, y recuperar el recorrido del PR-G 113. Y nada más tomar el camino, llegué al Puente Viejo de Andón.
De vuelta al camino, se vuelve a cruzar la carretera, y se sigue una pista que va serpenteando en torno a la carretera hasta llegar a Andón. En esta época del año hubiera sido mejor ir por la carretera, ya que el camino, más que un camino, era un arroyo. Y no lo digo por decir:
Una vez superado el arroyo, el PR-G 113 se convierte en una buena pista, con algo de sube y baja y que está excavada casi en roca viva, pero que permite seguirla muy bien. Agradable y ancha. Y tras un poco de llaneo, se llega a una bifurcación: hacia la izquierda se va al monasterio, y a la derecha se baja siguiendo el cauca del Lérez camino de Forcarey. Y ese era mi recorrido.
La bajada empieza por pista ancha, nada complicada, y con unas tremendas vistas del valle frente a ti, pero poco a poco se va estrechando, complicándose, y haciéndose interesante. Hasta que pasa a ser demasiado interesante.
Una bajada casi a pico, con rampas del 45% (aunque debe de ser un error del GPS), por un camino de lajas de piedra cubiertas de musgo, y resbaladizas como la madre que las parió. Habrá quien baje por ahí montado en la bici, pero no es mi caso. Superado semejante trance, se llega a un puente sobre un torrente, que bien vale una parada:
Y el caso es que, poco después, me tuve que volver a parar. Un pinchazo que venía arrastrando desde que pasé por una zona de tojos que no presagiaba nada bueno.
Tras una reparación rápida, y de nuevo por un sendero bastante empinado y estrecho, se acaba volviendo al cauce del Lérez, en las cercanías de Quintelas. Allí, tras cruzar el puente sobre el río, el PR-G 113 continúa pegado al cauce. Pero dado el día, la cantidad de agua y barro que no dejaba de encontrar, opté por abandonar el PR-G 113 y volver a Forcarey por carretera. Subí por una corredoira hasta Quintelas, y desde allí enlacé con la cercana Dúas Igrexas.
Y desde allí a Focarey apenas hay un corto paseo. Una etapa bien aprovechada.
Datos de la etapa
Distancia: 21’134km km
Distancia (según el GPS): 21’13 km
Altitud ascendida: 460 m
Tiempo de etapa: 1:43:20
Tiempo desde el inicio de la etapa: 2:18:10
Calorías consumidas: 861 kcal
Etiquetas: andón, dúas igrexas, forcarey, observatorio astronómico, pontevedra, pr-g 113, puentes del lérez, quintela