msgbartop
El Día del Tentáculo ha llegado
msgbarbottom

11 dic 20 Camino del Cid 2019: Epílogo(07/VI/2019)

Esta entrada es la parte 7 de 7 de la serie Camino del Cid 2019

No puedo cerrar esta historia sin contar nuestra vuelta a Andalucía. Como no podía ser menos, volvimos en coche hasta Córdoba, en un viaje de 5 horitas de coche. De nuevo por la N-330 hasta Utiel, para tomar posteriormente la A-3, la A-43, y por último, la A-4 hasta Córdoba, aunque con una parada bastante especial: Las Navas de Tolosa.

IMG_20190607_130141

En mi caso, no me demoré mucho en mi ciudad, ya que tenía que volver a Sevilla esa misma tarde en un media distancia que no había conseguido reservar en Valencia, pero cuya reserva -bici incluida- sí pude hacer por Internet.

IMG_20190607_144707

Ya en Sevilla, en vez de esperar el cercanías para Santiponce, me animé a cruzar la ciudad, y encaminarme a casa desde la Estación de Santa Justa. Lo que tampoco era un gran drama. Algo menos de 11 kilómetros, cruzando por la Ronda Histórica hasta el Puente de la Barqueta, luego la Isla de la Cartuja, y por último mi vuelta a casa habitual desde el trabajo, por el Estadio Olímpico y el Campo de Tiro de Camas. Nada espectacular, después de haber hecho más de 260 kilómetros con alforjas en los días anteriores.

El único aspecto molesto es algo que, en realidad, no he referido en la historia. Y es algo que ya apunté en el prólogo de este relato: el sillín. Cometí el tremendo error de estrenar un sillín ergonómico para este viaje. Un sillín pensado para cicloturismo, en teoría más cómodo que mi Selle de carreras, pero en la práctica, una verdadera tortura. Durante las 4 jornadas de viaje -recordemos, más de 260 kilómetros- me estuvo haciendo rozaduras, y provocando molestias en la ingle, que en determinados momentos llegaron a dormirme las partes nobles, además de hacerme unas muy fastidiosas rozaduras. Así que un consejo: nunca, nunca, nunca se ha de estrenar un sillín para un viaje de alforjas.

Y así, sin más, llegué a casa. Y no tardé mucho en disfrutar de una Irish IPA de Kildare -de cervezas va la cosa- con mi señora esposa, que tan pacientemente había aguantado a su señor marido haciendo el indio por ahí. :mrgreen:

IMG_20190607_205838

Y colorín colorado, esta historia se ha acabado.

O casi, porque hay tres pequeños detalles más:

IMG_20190609_123531_532
IMG_20190609_123515_605

Así quedaron las cubiertas de la bici, la delantera y la trasera. Se nota dónde iba más carga.

100_2098

Tanto le gustó a Ana lo que le contamos mi padre y yo de nuestro viaje, que ese mismo septiembre ella y yo pasamos unos días de vacaciones en la zona. Camino del Cid, pero de Teruel hacia el norte. La foto sobre este texto es del puente romano de Calamocha. :)

sidi-perez-reverte

También ese septiembre Arturo Pérez-Reverte publicó su novela “Sidi, Un Relato de Frontera”, sobre las vivencias de un Rodrigo Díaz de Vivar cuando era un desterrado de Castilla, que tenía que ganarse la vida en la frontera de los reinos cristianos y musulmanes. Hubiera sido estupendo tener la novela en el viaje, pero con el Poema de Mío Cid ya fuimos suficientemente ilustrados.

Y ahora sí, vale.

VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 10.0/10 (1 vote cast)

Etiquetas: , , , , , , ,

10 dic 20 Camino del Cid 2019. Etapa 4: Sagunto – Valencia (06/VI/2019)

Esta entrada es la parte 6 de 7 de la serie Camino del Cid 2019

La última etapa de nuestro Camino del Cid la empezamos con algo de retraso con respecto a lo habitual: y no era para menos, ya que teníamos por delante la etapa más corta y sencilla de todo el trayecto, pero la que nos permitiría hacer algo de turismo, ya que teníamos en nuestro viaje nada menos que Segunto y Valencia, dos de las ciudades más importantes del Levante, cada una por méritos propios.

Y precisamente con la idea de hacer algo de turismo en mente salimos del hotel sobre las 8:45h. No tenía sentido salir más temprano, ya que ni el Teatro Romano ni el Castillo abrían antes de las 10:00h.

IMG_20190606_091558

Dejamos atrás Canet, y remontando el cauce del río Palancia, cruzamos de nuevo hasta Puerto de Sagunto, para desde allí subir hasta la inmortal Sagunto. Excusa por la que Roma y Cartago combatieron a muerte en la II Guerra Púnica, con Aníbal cruzando los Alpes con sus elefantes, que aterrorizarían a Roma durante años, la ciudad se alza en una cresta rocosa, donde se amontonan los restos iberos, romanos, musulmanes y cristianos, que se pueden conocer en tres ubicaciones concretas: Teatro, Castillo y Museo.

En nuestro caso, nos encaminamos en primer lugar a la oficina de turismo, donde conseguimos un nuevo sello en el salvoconducto, y una nueva chapa para la colección. Desde allí subimos hacia el Teatro y el Castillo. Imposible perderse: se sube por la Calle del Castillo.

20190606_101221

La subida hasta el Teatro es criminal, pero vale la pena el esfuerzo. Nosotros llegamos pronto, antes de la apertura, y nos tocó esperar un poco.

IMG_20190606_094055

Dado que no teníamos nada donde atar las bicis (ni con qué) no hubo otra que hacer la visita por turnos. El Teatro Romano de Sagunto sufrió hace algunos años una polémica restauración, pero que no por polémica permite entender de manera clara las dimensiones reales de un teatro romano, cosa que muchas veces se nos escapa (salvo en sitios concretos como Mérida o Santiponce) ya que por lo general se conservan sólo las gradas, pero no el escenario. En este caso era así, pero -merced a la restauración comentada- se reconstruyó el fondo escénico. Una vista impresionante.

IMG_20190606_095832

Después del teatro, como no podía ser menos, tocaba el castillo. Si ya la subida al teatro había sido criminal, la del castillo fue matadora. Desde el mar -0 metros- hasta Sagunto -45 msnm- habíamos subido de manera suave, pero de ahí al teatro -82 msnm- y al castillo -125 msnm- tuvimos que salvar rampas de más del 15%, y encima por adoquín. Determinados tramos tuve que hacerlos haciendo eses. Para echar el bofe.

IMG_20190606_102025

La visita al castillo no desmerece, pero por nuestra parte de nuevo nos tocó hacerla por turnos, y por desgracia apenas pudimos visitar una pequeña parte. El tiempo empezaba a apremiar. Aun así, es altamente recomendable, y valía bien mucho el esfuerzo de la subida.

IMG_20190606_104921

Dejamos atrás el castillo y el teatro, y nos internamos por la judería de Sagunto, callejeando un poco por ella, antes de dirigirnos al museo arqueológico. De nuevo, dos visitas que vale la pena hacer con tiempo, algo de lo que nosotros empezábamos a carecer.

IMG_20190606_164002_236
20190606_110447

Una vez salimos del museo, tomamos rumbo sur con dirección a Puzol. Nos separaban 25 kilómetros de Valencia, que íbamos a recorrer por una nueva vía verde, abandonada ya nuestra querida Ojos Negros: la Vía Verde Xurra. Esta vía verde, el tercero de los trazados ferroviarios que atravesaban la huerta norte valenciana (junto con el FGV y el de RENFE) fue desmantelado por la competencia de estos dos trazados, y convertido en una estupenda vía verde, casi completamente rectilínea, que atraviesa naranjales y huertas, para llegar a Valencia, y que guarda algunos secretos interesantes.

Llegamos a Puzol sin mayor novedad, donde aprovechamos para comprar algo de lotería (huelga decir que no tocó), y desde allí tomamos nuestra vía verde. Un trazado excelente, y que tiene la particularidad de pasar por lugares cidianos bastante señalados, como El Puig, que hizo varias veces de cuartel general del de Vivar en varias de sus algaradas. Pasamos rápidamente por diversos municipios, como La Pobla de Farnals, Massamagrell, Museros, Albalat del Sorells y Meliana, antes de llegar a Alboraya.

IMG_20190606_164106_952

Y me detengo aquí porque, poco antes de llegar a Alboraya, tuvimos una sorpresa en forma de miliario romano. Reconstruido, claro. Y es que estábamos siguiendo el trazado de la Vía Augusta, que unía Cádiz con Roma, y que a día de hoy en buena parte de España se conoce como N-340. También fue en este punto donde tuve el primer incidente mecánico del viaje, y que a punto estuvo -5 kilómetros de nuestro destino- de dar al traste con el viaje: se me soltó una biela del plato.

ganopper-crankset

Era este un fallo que venía experimentando desde que le pues el monoplato al cuadro de la Fuji: el problema de poner un monstruoso plato de 48 dientes, pensado para una bicicleta en pista, en un cuadro de MTB es que hay grandes posibilidades de que los dientes del plato rocen en las vainas del cuadro, como era mi caso. Para evitar esto, tuve que poner una serie de espaciadores en el eje del pedalier por la parte del plato, que hicieron que el pasante del eje no sobresaliera todo lo que debía por el otro lado del pedalier, y que la biela no se ajustara de manera adecuada. Como resultado, tenía que andar de cuando en cuando reajustando la biela y volviendo a apretar tornillos. Sin embargo, desde hacía algunos meses estaba bastante estable, y no había experimentado problemas. Pero estaba claro que los brutales esfuerzos del puerto de Arenillas y de la subida al castillo de Sagunto habían reavivado el problema. Lo malo es que necesitaba apretar con enorme fuerza los tornillos de la biela para poder asegurarla, usando para ello una llave de carraca. Y conmigo no tenía más que una triste allen de mi kit de herramientas. Iba a ser complicado. Apreté todo lo que pude, y crucé los dedos para que la biela aguantara en su sitio todo lo que pudiera. Que por desgracia, no iba a ser mucho.

Pero habíamos llegado a Alboraya, a las puertas de Valencia. Nuestro viaje llegaba a su fin, pero antes de dirigirnos a la joya de la corona del Cid, no podíamos menos que hacer una parada con la que llevaba tiempo relamiéndome: la horchatería Daniel, una de las más afamadas de Valencia, que cuenta a Salvador Dalí o Rafael Alberti como algunos de sus más ilustres visitantes. Y donde nos íbamos a hinchar a horchata y fartóns, por recomendación de mi gran amigo Carlos Navarro.

IMG_20190606_131438

Tras esta estupenda parada, seguimos camino de Valencia. No tardamos en entrar en el extrarradio de la ciudad, si bien en mi caso con problemas en la biela, que no dejaba de aflojarse, y que me obligaba a recolocar a pataditas en su sitio. Absurdo esfuerzo, pero a esas alturas no nos íbamos a parar a buscar una tienda de bicis. Entramos en la ciudad por las avenidas de Cataluña y Aragón, por las que desembocamos en el viejo cauce del Turia. Allí era tentador entrar en la ciudad, y dirigirnos rápidamente a la Catedral, pero en su lugar, hicimos algo mejor: remontamos el viejo cauce, convertido hoy en día en un estupendo parque urbano, hasta llegar al Puente de los Serranos, y la espectacular Puerta que flanquea la entrada a la ciudad. Habíamos cumplido nuestro objetivo. Valencia era nuestra. Apenas unos segundos antes de las dos de la tarde. Habíamos concluido nuestra Conquista de Valencia.

IMG_20190606_135921
IMG_20190606_140037
IMG_20190606_135958

Entramos en el casco viejo de Valencia, y nos encontramos con una riada de gente. Principio de verano y una temperatura estupenda, por lo cual era algo de esperar. No tardarmos en llegar a la cercana Catedral, con su archifamoso Miguelete:

IMG_20190606_150607

Desde allí, no tardamos en encaminarnos al ayuntamiento, donde teníamos que obtener el último de los sellos de nuestro salvoconducto. Hasta allí nos guio amablemente un cartero, que -cosas de la vida- había hecho la mili en Cerro Muriano, y que nos conoció el acento. Además de guiarnos, nos recomendó encarecidamente visitar la Oficina Central de Correos, una auténtica preciosidad.

IMG_20190606_153352

Y ya en el Ayuntamiento (que tampoco desmerece) conseguimos el tan ansiado sello, y la última de nuestras chapas. Allí nos atendió una chica -qué cosas- también con lazos familiares con Córdoba, a donde quería desplazarse para trabajar de guía turística.

IMG_20190606_163156_656

Con el objetivo cumplido, nos quedaba algo de tiempo -no mucho- para visitar el centro de la ciudad, antes de tener que embarcar en el tren camino de Cella. Y es que nuestro recorrido tenía una ventaja: teníamos un tren directo, que pasando por Sagunto y Teruel, nos devolvía a Cella, nuestro punto de partida.

Almorzamos en una bocatería cercana al ayuntamiento (lástima de no disponer de mucho tiempo para degustar una paella o un arroz del señoret como bien se merecía), y luego volvimos a dar un paseo en torno a la catedral…

IMG_20190606_151203

…antes de encaminarnos a la preciosa Estación del Norte, que irónicamente está al sur del casco antiguo. En fin.

IMG_20190606_153541

Allí esperamos tranquilamente la salida de nuestro tren, no sin antes tener un absurdo problema en mi objetivo de comprar mi propio billete de tren de Córdoba a Sevilla con bicicleta, y que fue imposible de tramitar en la estación, ya que al parecer ese tipo de billetes -media distancia de otra comunidad autónoma, pero de la misma compañía ferroviaria- no se pueden comprar, ni en ventanilla, ni con máquinas automáticas. Completamente absurdo.

Ya en el tren, nos acomodamos para un tranquilo viaje que nos habría de llevar de vuelta a Sagunto, para acto seguido, continuar a Teruel. En la estación de Sagunto se nos unieron otros dos ciclistas, por lo que en un momento dado íbamos casi más bicicletas que personas en nuestro vagón, y que obligó a algunos malabarismos como los billetes al revisor, ya que -en teoría- sólo se permiten 3 bicicletas por convoy.

IMG_20190606_164557

Al llegar a Teruel, parada anterior a nuestro destino, conocimos a a Pedro, un trabajador de Adif, y que vive en Cella. Nos dio conversación al vernos con las bicis, ya que también era ciclista. Nos comentó algunos aspectos curiosos sobre la vía verde de Ojos Negros, y el estado del ferrocarril minero restante en la propia mina. Y así, de palique, llegamos a la estación de Cella. Continuamos con Pedro, conversación va y conversación viene, hasta llegar a Cella, donde nos ya nos separamos. Y así, casi sin pensarlo, llegamos de nuestra a nuestra casa rural.

20190606_205416

Tras unas duchas y un poco de descanso, nos dirigimos al bar junto a la fuente de Cella. Para nuestra suerte, en los días transcurridos desde nuestra partida habían fumigado el pueblo, y no tuvimos que sufrir -al menos, no tanto, los voraces mosquitos de la zona-. Y de esa manera, pudimos disfrutar más a gusto de una estupenda cerveza, como la que nos tomamos la víspera de la partida.

20190606_220616

Una Turia. Por supuesto. Una estupenda manera de cerrar el círculo.

Datos de la etapa

Distancia: 45’979 km
Distancia (según el GPS): 45’98 km
Altitud ascendida: 287 m
Tiempo de etapa: 2:48:49
Tiempo desde el inicio de la etapa: 5:34:00
Calorías consumidas: 1945 kcal

VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

09 dic 20 Camino del Cid 2019. Etapa 3: Montanejos – Sagunto (05/VI/2019)

Esta entrada es la parte 5 de 7 de la serie Camino del Cid 2019

La tercera etapa de nuestro viaje, con la que ya pasábamos el ecuador del mismo, iba a ser una etapa de fuertes contrastes. Íbamos a empezarla en la montaña, y finalizarla en el mar. Empezar fuera de la vía verde de Ojos Negros, y finalizar en ella. Con una primera parte brutal, la subida de la Sierra de la Espina, y una segunda parte relajada, un continuo descenso hasta Sagunto. Y hablando de Sagunto, con final teórico en él, pero en la práctica, en Puerto de Sagunto (y, en realidad, tampoco). La etapa que más había estado temiendo, por la tremenda subida del Puerto de Arenillas con una bicicleta equipada con un único plato de 48 dientes, pero la que me había impulsado precisamente a traerla, para poder rodar cómodamente el resto del recorrido por la vía verde.

Empezamos a rodar un poco antes de las 8 de la mañana, cómo no, en subida, por el casco urbano de Montanejos. Tomamos la CV-195, que ya no abandonaríamos hasta llegar a Caudiel. Salimos con una altitud de 450 msnm, y unos 20 minutos después estábamos llegando a Montán, distante 5 kilómetros de Montanejos. Nos lo tomamos con relativa calma, pues sabía lo que se me venía encima. En realidad, era difícil no verlo, ya que la única salida era la carretera que teníamos, por un puerto de montaña que nos iba a llevar hasta los 900 msnm, en un sistema montañoso con picos que pasaban de los 1.100 metros. Una delicia.

Pasado Montán, teníamos 7 kilómetros hasta llegar al puerto. Tocaba tomárselo con calma, pues la subida, pese a no ser excesivamente dura en ningún momento, tampoco concedía muchos respiros. Fueron 40 minutos de ascenso duro, atravesado, lastrado por las alforjas y machacado por el 48 dientes. Suerte que había sido previsor y había incluido una corona de montaña en vez de la de carreras que suelo llevar habitualmente en esa bicicleta. Si no hubiera hecho así, dudo que hubiera podido subir. Mi padre, con todo, intentaba darme una rueda cómoda que seguir, gracias a su bicicleta eléctrica, pero semejante subida se me estaba atragantando. El peor momento llegó a 2 kilómetros de la cima, donde nos encontramos con una rampa del 11%, que hizo que mi cadencia de pedaleo bajara hasta las 38 rpm, y una velocidad de 3.8 km/h. Vamos, que un peatón iba más rápido que yo. Pero ahí estábamos para sufrir, y tirando de pundonor aguanté el tipo sin echar pie a tierra, y tras superar la rampa, pude volver a velocidades más normales. Una segunda pared, a 600 metros de la cima, volvió a llevarme a cadencias de 39 rpm, pero igualmente pude aguantar el tipo. Cuando llegamos al Puerto de Arenillas, 900 msnm, había trascurrido una hora cabal desde la salida, sin respiro, pero sin pausa.

IMG_20190605_085349

Lo peor había pasado. A partir de ahí, todo iba a ser diversión. Tras las fotos de rigor, emprendimos un rápido descenso hasta llegar a Caudiel. Entrábamos en el valle del río Palancia, que ya no abandonaríamos hasta Sagunto. Sin detenernos en Caudiel, nos encontramos con nuestra abandonada vía verde de Ojos Negros. En este tramo se encuentra perfectamente habilitada para circular entre las distintas poblaciones del valle, y en paralelo a la vía férrea aún en explotación. En suave descenso nos dirigimos a la cercana Jérica, donde nos sorprendió la vista de su famosa torre mudéjar de La Alcudia.

IMG_20190605_092655

Con semejantes credenciales no podíamos dejar de hacer un alto en el camino, sobre todo porque parte de la vía se encuentra perdida, y el recorrido a seguir cruza el casco urbano del pueblo. Paramos en el ayuntamiento a sellar nuestros salvoconductos, y allí conseguimos una nueva chapa. Tras una confusión en el camino, y recobrado el recorrido correcto, nos reincorporamos a la vía verde, y empezamos a rodar a un ritmo muy alegre hacia el mar. Pasamos junto a las poblaciones de Navajas, Altura, Soneja, Algar de Palancia, y Alfara de la Baronía. El trazado de la vía verde poco a poco iba transitando de un bosque de montaña hacia una huerta de frutales, con ocasionales túneles y trincheras de ferrocarril, así como pistas en algunos puntos donde el trazado de la vía férrea se había perdido por obras posteriores.

IMG_20190605_112226

Fue precisamente a la salida de una de estas trincheras donde tuvimos una especie de incidente: de punta a punta de la vía verde, de casi tres metros de ancho, vimos cruzado lo que en un primer momento parecía una manguera gruesa. Íbamos aprovechando el descenso, a toda velocidad, y cuando ya estábamos casi encima, pudimos ver lo que era: una larguísima serpiente que estaba cruzada a lo ancho de la vía. No hubo tiempo de frenar, y con un tump-tump bastante siniestro le pasamos por encima. Pobre bicho. Pasado el trago, no mucho después llegamos al final de la vía verde, un área de descanso con un pequeño lago artificial, junto a la autovía y el pueblo de Torres-Torres. Allí paramos a descansar un rato, tomar un refrigerio, ya que a lo tonto, a lo tonto, nos habíamos metido entre pecho y espalda 60 kilómetros de pedaleo en algo menos de 3 horas y 3/4.

De nuevo en marcha, nos encamiamos a Torres Torres, y allí tomamos la N-234, carretera que ha quedado como vía de servicio a los pueblos de la zona, ya que la Autovía Mudéjar, trazada en paralelo, absorbe la mayoría del tráfico de la zona. Así, con poco tráfico y con tranquilidad, pasamos por Estivella, y nos dirigmos a Albalat dels Tarongers, donde sellamos, no sin cierta dificultad, los salvoconductos: y es que en el ayuntamiento del pueblo parecían no estar al corriente de la existencia del Camino del Cid y su pertenencia al mismo. La secretaria del ayuntamiento casi me hizo esperar a la alcaldesa para que fuera ella la que determinara si me podían o no estampar un sello del ayuntamiento en las credenciales. Por no liar más la situación, y tras enseñarle otros sellos de distintos puntos por los que habíamos pasado, y asegurarle que en otros sitios me lo habían sellado tanto en el ayuntamiento como en hoteles, se avino a estampillar los salvoconductos. Eso sí, con el sello del ayuntamiento, no parecían tener ninguno específico del Camino. En fin.

Tras esta inesperada pausa, seguimos camino de Sagunto por la CV-314, abandonando la N-234, y pasando por Petrés, para llegar poco después a la milenaria Sagunto, tras 73 kilómetros de etapa. Pero no era este el final de nuestro recorrido. Al no haber conseguido encontrar alojamiento en el que nos dejaran tener las bicis, habíamos optado por buscar un hotel en Puerto de Sagunto, población surgida de la explotación siderúrgica donde se refinaba el metal en bruto procedente de Ojos Negros, y que había motivado la construcción de la vía férrea que habíamos venido transitando. Es esta una historia curiosa: Ojos Negros es una mina de hierro a cielo abierto, que fue explotada por los empresarios vascos Ramón de la Sota y Llano y Eduardo Aznar de la Sota en 1900, cuando crearon la Compañía Minera de Sierra Menera. Además de la explotación de la mina, los empresarios construyeron unos altos hornos y un muelle junto a Sagunto, para controlar el ciclo completo de producción del metal. Sin embargo, se encontraron con un problema inesperado: pese a que la mina se encontraba muy cerca de una vía férrea previamente existente, propiedad de la Compañía del Ferrocarril Central de Aragón, esta compañía quiso cobrarle unas tarifas ciertamente elevadas para transportal el mineral. Ante ello, los empresarios decidieron construir su propio ferrocarril en paralelo al existente. Este ferrocarril se mantuvo activo hasta 1972, cuando se abandonó para transportar el mineral por el previamente existente, para entonces ya propiedad de RENFE. Posteriormente, ambas compañías, la minera y la siderúrgica, desaparecerían en la posterior crisis mundial de la industria siderúrgica de los años 80. Pero para entonces Puerto de Sagunto, la población donde vivían los trabajadores de ferrocarril, altos hornos y embarcadero, había superado en importancia a Sagunto. A día de hoy vuelven a existir tanto un potente industria en la zona, como la explotación del puerto y el ferrocarril del Mediterráneo, además de una envidiable zona de playas.

Fue allí donde nos dirigimos, ya que nuestro hotel se encontraba a pie de playa. Pero no en Puerto de Sagunto, sino en la cercana Canet. Continuamos rodando hasta dar literalmente con el mar. Allí giramos a la izquierda, y cruzamos por una pista la desembocadura del Palancia, pasando por una pequeña cala junto al puerto deportivo de Canet.

IMG_20190605_130142

Seguimos por el paseo marítimo, hasta llegar a nuestro hotel, Els Arenals. Estupendo, donde nos habían reservado una habitación en planta baja, con un pequeño patio donde poder guardar las bicis. Habíamos hecho 82,9 km de etapa, en 5h, 20m y 43s.

IMG_20190605_133251

Almorzamos en el propio hotel, con un menú excelente, para después reposar un poco la comida. Por la tarde bajamos a la playa, y después a la piscina. Por la noche cenamos en La Tagliatella de Puerto de Sagunto. Un estupendo colofón a la etapa más larga de nuestro viaje. Y que nos abría las maravillas del último día de viaje: la milenaria Sagunto (o Murviedro -muros viejos-, tributaria del Cid), y Valencia. Valencia del Cid.

Datos de la etapa

Distancia: 88’797 km
Distancia (según el GPS): 88’79 km
Altitud ascendida: 760 m
Tiempo de etapa: 4:24:36
Tiempo desde el inicio de la etapa: 5:20:40
Calorías consumidas: 3359 kcal

VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , , , ,

04 dic 20 Camino del Cid 2019. Etapa 2: La Puebla de Valverde – Montanejos (04/VI/2019)

Esta entrada es la parte 4 de 7 de la serie Camino del Cid 2019

Comenzamos la segunda etapa de nuestro viaje apenas pasadas las 8:00h. Durante la previa habíamos mantenido un debate sobre cómo empezar la etapa. Sabíamos que tenía que ser en subida hasta enlazar con una pista que nos tendría que llevar hasta Valbona, pero teníamos dos maneras de empezar: la primera por una pista de tierra que salía de La Puebla por la puerta de Valencia, y que constituía el camino antiguo, y la segunda, salir por la puerta de Teruel, tomar la N-234, y una vez salvado el repecho, tomar dicho camino. Dado que era temprano por la mañana, y no era cosa de empezar en frío con una cuesta del quince, optamos por lo sencillo, y subimos de manera suave por la carretera.

Como decía, una vez salvado el repecho, y a la altura de un depósito de áridos, hay que tomar un desvío a mano izquierda que, unos 600 metros después, se cruza con el camino mencionado al principio, y en cuyo cruce hay que girar a la derecha para, 750 metros después, volver a girar a la izquierda.

IMG_20190604_084224

Este camino lleva, durante unos 8 kilómetros, en suave descenso hasta el cauce de un río donde se encuentra un cruce de caminos. En nuestro caso, seguimos las indicaciones del Camino del Cid para llegar hasta Valbona, aún a 5 kilómetros de trayecto.

IMG_20190604_085249

Éste empieza con una subida constante de algo más de 2 kilómetros por una zona boscosa, hasta llegar a un viejo caserío, junto a la carretera A-232. Desde ahí es preciso superar una pequeña tachuela, ya por carretera, hasta hacer entrada en Valbona, a donde llegamos pasadas las 9:30h.

IMG_20190604_093920

Desde Valbona, y siempre por una carretera casi perfectamente rectilínea y en suave pero constante ascenso, llegamos a la cercana Mora de Rubielos, distante unos 5’5 kilómetros de Valbona. Mora de Rubielos es primero de los pueblos de la zona que destaca por su monumentalidad. Cuenta con un impresionante castillo, el Castillo Palacio de los Fernández de Heredia, que resalta por su dominio sobre todo el pueblo.

IMG_20190604_094714

Pero es imposible no fijarse en la espléndida arquitectura tradicional de la villa, y como el sitio lo merecía, decidimos hacer la primera parada seria del día, en la Plaza de la Iglesia, que es en realidad una antigua colegiata del Siglo XV, consagrada en honor de Santa María.

IMG_20190604_095851

Tomamos café y tostadas en el bar El Escalón, donde fuimos estupendamente atendidos, aconsejados -el dueño es ciclista y ha realizado el Camino del Cid- y donde nos obtuvieron un par de plátanos para el trayecto. Además, nos sellaron los salvoconductos y obtuvimos -por fin- una nueva chapa para la colección. Un lugar imprescindible.

Tras la pausa, retomamos nuestro rodar. Salimos de Mora de Rubielos por la omnipresente A-232, de nuevo en ascenso, hasta llegar a la que -tras la salida de La Puebla de Valverde- sería a la postre la cota máxima de la jornada, con 1118 msnm, junto a la Fuente del Hocino. Poco después decidimos realizar una variación sobre el recorrido previsto. Y es que el Camino del Cid dispone de dos variantes en este punto: la cicloturista por carretera hasta Rubielos de Mora, y una bajada por pista boscosa, pensada para MTB. Como casi todo el día iba a ser carretera, insistí en esta divertida variación.

IMG_20190604_104619

Divertida al menos al principio, con bajada por pista amplia y buena, pero que poco a poco se fue complicando con roca suelta y camino estrecho. Estupenda para MTB, pero no tanto para cubiertas lisas y alforjas. Para colmo de males, llegamos al fondo de un valle, que posteriormente hubo que remontar por la llamada Subida de los Fantasmas (donde realicé en su momento la 9ª mejor marca de todos los tiempos) hasta llegar de nuevo a la A-232. Una tortura con el monoplato de 48 dientes y las alforjas, pero ya se sabe, sarna con gusto no pica.

De vuelta a la carretera, llegamos en bajada hasta Rubielos de Mora. Es curioso el tema de los topónimos de estos dos pueblos tan cercanos. Y no sólo compiten en el nombre. También lo hacen en belleza, tanto por sus edificios singulares, como por el estupendo estado de conservación del casco urbano en su totalidad.

IMG_20190604_113556

Sin embargo, no tuvimos tanta suerte en el tema del sellado del salvoconducto. Aunque eran las 11:30h y nos dirigimos al ayuntamiento, no conseguimos encontrar a nadie que nos sellara el mismo. Así que ni sello ni chapa, y como el calor empezaba a apretar, no era plan perder más tiempo de la cuenta en ello. Salimos de Rubielos de Mora en un nuevo ascenso por la A-232 que nos permitió disfrutar, poco después de una estupenda vista de la población, en un cercano alto.

IMG_20190604_115654

Continuamos, esta vez en un terreno en falso llano, hasta llegar a Fuentes de Rubielos, donde abandonamos la A-232 para dirigirnos, en un espectacular descenso por carretera, hasta Olba, y desde allí a Los Lucas, última población -apenas un puñado de casas- aragonesa antes de entrar en la Comunidad Valenciana, provincia de Castellón, para más señas.

IMG_20190604_122837

Una vez cruzada la raya provincial, no tardamos en llegar a la Puebla de Arenoso, donde destaca en gran Pantano del Arenoso, que ya no dejaríamos de bordear hasta casi llegar a Montanejos, nuestro destino en esta jornada.

IMG_20190604_124337

Fuimos todo el rato por una carretera en continuo sube y baja junto al pantano, hasta llegar a la presa. Desde ese punto se inicia la fase final de la etapa, en un bonito descenso hasta la cercana Montanejos, que permite apreciar una espectacular orografía excavada por el río Mijares, en forma de hoces que permiten apreciar un magnífico espectáculo natural…

IMG_20190604_132220_HDR
IMG_20190604_132319

…pero también artificial, constituido por un túnel carretero con ventanas a las hoces, y el tremendo desaguadero de la presa, que conforma un chorro de agua constante sobre el viejo cauce.

IMG_20190604_131711

Llegamos a Montanejos -por una vez en bajada- a las 13:30h. No tardamos en encontrar nuestro hotel, el Rosales del Mijares, que cuenta con unas estupendas habitaciones y un mejor servicio. Es Montanejos una población conocida por sus fuentes termales, sus playas fluviales, y su estupendo clima para el verano, y es algo que se nota en la idiosincrasia de la población.

IMG_20190604_191611

Ya con la cuarta chapa de la jornada, disfrutamos de un opíparo almuerzo en el propio restaurante. La tarde la empleamos en las tareas de mantenimiento habituales, y en pasear por el pueblo. La cena la disfrutamos en un cercano bar regentado por un rumano que prepara unas hamburguesas espectaculares. Una estupenda manera de terminar la jornada. Y que vendría bien para coger fuerzas, de cara a la que se me venía encima a la mañana siguiente.

Datos de la etapa

  • Distancia: 69’860 km
  • Distancia (según el GPS): 69’85 km
  • Altitud ascendida: 861 m
  • Tiempo de etapa: 3:49:46
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 5:20:42
  • Calorías consumidas: 3165 kcal

VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 0.0/10 (0 votes cast)

Etiquetas: , , , , , , , ,

15 nov 20 Camino del Cid 2019. Etapa 1: Cella – La Puebla de Valverde (03/VI/2019)

Esta entrada es la parte 3 de 7 de la serie Camino del Cid 2019

La primera de nuestras etapas del Camino del Cid la empezamos bien temprano, con la clara idea en mente de recorrer los aproximadamente 50 kilómetros que nos separaban de nuestro final de recorrido antes de la hora de comer, a fin de evitar las horas de más calor del día. Con este objetivo en mente, a las 7:30h ya estábamos desayunando en un bar cercano a la Fuente de Cella, que habíamos tenido la precaución el día anterior de averiguar si abría temprano, como era el caso. Era el típico bar de pueblo, donde puedes encontrar a tales horas de la mañana a labradores y trabajadores que se preparan para afrontar la jornada metiéndose algo caliente entre pecho y espalda, y no me refiero sólo a las buenas tostadas que nos sirvieron, sino bebidas con algo más de cuerpo. Lo que ya sí que me sorprendió era que la partida de cartas ya se estuviera jugando, y por el tono de las conversaciones y la dinámica de la misma, desde hacía un tiempo apreciable. Una vez que desayunamos, nos dirigimos al Ayuntamiento para obtener el primer sello de nuestro viaje.

IMG_20190603_082413

Tiene Cella un ayuntamiento hermoso como pocos, ubicado como era de esperar en la plaza mayor -lugar donde, por cierto, finalizaba el acueducto Albarracín-Cella, y donde se ha encontrado una gran cisterna de aguas-, en el que nos atendieron amablemente para sellarnos las credenciales. Lamentablemente no disponían de chapa del Camino. Solventado el trámite, volvimos a la Avenida de la Fuente, y bordeamos el pueblo, buscando la salida hacia la estación, en cuyas cercanías tendríamos que enlazar con el trayecto de la Vía Verde de Ojos Negros, que comparte trayecto durante algunos kilómetros con el Camino del Cid.

IMG_20190603_083523

No tiene mucha problemática seguir el trazado, ya que se encuentra con señalizaciones abundantes, y el Consorcio del Camino ha hecho un buen trabajo proporcionando mapas del recorrido y ficheros de GPS para descargar. En este caso, además, era bastante sencillo: carretera hasta llegar hasta la maderera que se encuentra junto a la estación. Nada complicado, pero con algo de tráfico pesado, que conviene tener en cuenta. Llegados a la rotonda de la maderera, se bordea ésta por una carretera secundaria, hasta la entrada de la Vía Verde, donde ya se deja atrás el asfalto, y empieza a rodarse por una buena plataforma terriza, que es utilizada para dar servicio a las fincas agrícolas que bordean la misma.

Es un trazado sin grandes problemáticas, recto como una flecha, y en suave descenso que nos acompaña desde la salida de Cella (1039 msnm en el Ayuntamiento), y que no cesará hasta llegar a la misma Teruel. Esta linealidad del camino apenas se ve interrumpida al pasar junto al Aeropuerto de Teruel. Es éste un caso sorprendente en la aeronáuta española: antigua base militar, cuando ésta fue cerrada y pasó a convertirse en un aeródromo civil, en vez de intentar convertirlo en un aeropuerto de pasajeros, condenado al fracaso por la escasa población de la zona y la cercanía del aeropuerto de Zaragoza, optaron por especializarlo en aparcamiento de larga duración para aviones, lugar de reparación de los mismos y, de manera ocasional, de zona de lanzamiento de microsatélites, con el resultado de que es uno de los aeropuertos más rentables de España. Todo un acierto.

Como decía, en una de las ampliaciones de la pista del aeropuerto se realizó un pequeño cambio de trazado de la vía verde, que quedó afectada por la zona de seguridad del aeropuerto, siendo por ello que se abandona el trazado rectilíneo que veníamos trayendo, para realizar un pequeño rodeo, que además nos lleva a rodar por encima del ramal ferroviario que da servicio al aeropuerto, retomando poco después el trazado original de la vía. Sin embargo, nuestro rodar por la misma no se prolongará durante mucho tiempo, ya que apenas 1,3 km después, a la entrada de Caudé, el trazado del Camino del Cid se separa del de la vía verde. Al ser ésta la heredera de un antiguo ferrocarril minero, sin servicio de pasajeros, su trazado evita las poblaciones, alejándonos de éstas. Aunque es perfectamente posible seguir el trazado de la vía en su totalidad, por nuestra parte optamos por seguir el trazado del Camino del Cid, que nos conducía a través de diversas poblaciones hasta llegar a Teruel: Caudé y Concud, las más destacadas.

Dejamos, pues, la vía verde, para seguir por una pista, y posteriormente girar en una carretera a mano izquierda y entrar en el casco urbano de Caudé. Es esta una pequeña población que se atraviesa en escasos minutos. Nos dirigimos al ayuntamiento, con la idea de sellar el salvoconducto, pero lo encontramos cerrado. Salimos del pueblo por una nueva pista agrícola, que nos condujo en permanente bajada hasta Concud, donde se repitió el escenario de Caudé. Seguimos descendiendo por la misma pista agrícola, hasta que llegamos a las cercanías de una granja. Allí es necesario cruzar una verja de mallazo para poder continuar. La pista poco a poco se iba convirtiendo en sendero, hasta que llegamos al cauce del arroyo de Concud, que fue necesario vadear para seguir nuestro camino.

Al poco de cruzar el arroyo, y llegar a un nuevo camino que discurría junto a algunas casas aisladas, tuvimos un encuentro ciertamente extraño: un lugareño que paseaba por la zona se puso a darnos algo de conversación, al vernos llegar con alforjas y ropa ciclista. Amablemente nos dio algunas indicaciones de cómo llegar a la cercana Teruel, y conversamos un poco del trayecto que estábamos haciendo. Todo muy amable y correcto, por la mera salvedad de que el lugareño iba vestido tan sólo con un bañador deportivo que no dejaba nada a la imaginación. Era casi como estar hablando con un nudista, a 100 kilómetros de la playa más cercana, y en una hora de la mañana en la que el calor, precisamente, no había hecho acto de aparición. Con cara de póker mantuvimos la conversación, y poco después, seguimos nuestro camino. Apenas un kilómetro después llegamos a la vieja N-234, y tomamos para entrar en Teruel. Habíamos llegado a Teruel, recorriendo unos 23 km de distancia en algo menos de hora y 40 minutos. Nos encontrábamos además en la cota mínima de nuestro viaje, a 877 msnm. A partir de ahí, todo iba a ser en subida.

IMG-20190603-WA0004

Y en subida, cómo no, entramos en Teruel. Capital de la provincia homónima, es una verdadera joya del mudéjar, cuyos mejores representantes en la ciudad son las torres mudéjares: Santa María de Mediavilla, San Pedro, San Martín y el Salvador. Entramos en la ciudad medieval pasando bajo la torre de El Salvador, y nos dirigimos a la cercana Plaza de Caros Castel, más conocida -al menos para los foráneos- como la plaza del Torico, al ubicarse en la misma la famosa estatua.

IMG-20190603-WA0005
IMG-20190603-WA0007

Nos dirigimos a la Oficina de Turismo, junto a la cercana iglesia de San Pedro, lugar de reposo de los Amantes de Teruel, y que cuenta con otra de las torres mudéjares de la ciudad. En la oficina, un nuevo sello, y una nueva decepción: tampoco tenían chapas, andaban algo cortos de ellas. En fin. Seguimos recorriendo el centro de la ciudad, que cada vez se iba animando más, y visitamos la Catedral de Santa María de Mediavilla, que tuvimos la suerte de encontrar abierta.

IMG_20190603_104136

Tras una visita rápida, pasamos a la torre de San Martín…

IMG_20190603_105248

…y salimos del casco histórico para llegar al acueducto medieval que abastecía la ciudad. A cuyo pie descansamos un rato.

IMG_20190603_105819

Pasadas las 11:00h seguimos con nuestro recorrido. Cruzamos el viaducto que une la parte antigua con la parte moderna de la ciudad, y salimos de la misma junto a Dinópolis Teruel, tomando por unos momentos la N-234. Allí tomamos a mano izquierda un camino que, tras un breve ascenso, nos llevó en fuerte bajada a una zona boscosa, donde estaríamos rodando un buen rato, en sueave pero constante ascenso, hasta pasar por debajo de la Autovía Mudéjar y encontrarnos, poco después, de nuevo con la vía verde de Ojos Negros, a la que hubo que subir desde el fondo del valle en el que nos encontrábamos. Estábamos en el km 35 de la etapa, y de nuevo por encima de los 1000 msnm. Eran las 11.45h.

IMG_20190603_114855

A partir de ese punto, teníamos unos 9 km de ascenso constante hasta la cota máxima de la etapa, el puerto de Escandón. A esas alturas los kilómetros se empezaban a notar, pero seguimos rodando a buen ritmo, pasando sobre viaductos y por túneles que jalonan la vía verde en su ascenso por el sistema montañoso. Tras coronar Puerto Escandón y pasar junto a la estación de tren que allí se encuentra, empezamos un suave descenso, marcado por la presencia de la vía de tren a Sagunto a nuestra derecha, y la Autovía Mudéjar a nuestra izquierda. A las 12:45h hicimos una breve parada en un calvero completamente pelado, que no ofrecía ninguna sombra, pero sí algunos bancos hechos con antiguas traviesas de ferrocarril, junto a las ruinas de lo que supongo era una casilla de ferroviario. Menos era nada.

IMG_20190603_124343_1

Como no era plan tostarse bajo el sol, no tardamos en continuar con nuestro trayecto, que iba ya tocando a su fin. Continuamos en bajada durante otros 5 kms hasta llegar a la estación de tren de La Puebla de Valverde. Allí abandonamos de nuevo la vía verde, para tomar la carretera al pueblo en sí, nuestro final de etapa, al que no tardamos en llegar. Llegamos a nuestro hotel, el Horno, a las 13:20h, tras 54 km de etapa. Y allí, por fin, conseguimos la tan ansiada chapa del recorrido. Se trata de un hotel-restaurante pequeño y agradable, donde están acostumbrados a acoger a viajeros del Camino del Cid y de la Vía Verde, por lo que no hay problemas para ir a él con bicicletas, que se guardan en una cochera cercana.

Tras un estupendo almuerzo y mejor siesta, salimos a recorrer las calles del pueblo, en el que destacan su iglesia y dos puertas de las cuatro existentes en la muralla, siendo quizás la más destacada la Puerta de Valencia.

IMG_20190603_191552
IMG_20190603_193735_HDR

Terminado el día, tocaba prepararse para la siguiente jornada, a recorrer íntegramente por la Sierra de Gúdar, y que nos tendría que llevar hasta el castellonense pueblo de Montanejos. Era el primer día y había sido el más sencillo. A partir de ahí, las cosas iban a ponerse más interesantes. :mrgreen:

Datos de la etapa

  • Distancia: 56,482 km
  • Distancia (según el GPS): 54 km
  • Altitud ascendida: 595 m
  • Tiempo de etapa: 3:31:51
  • Tiempo desde el inicio de la etapa: 4:45:51
  • Calorías consumidas: 3008 kcal

VN:F [1.9.20_1166]
Rating: 10.0/10 (1 vote cast)

Etiquetas: , , , , , , ,