Grabación de Salvatierra de Miño (Pontevedra) efectuada el 20/12/2024 con un dron DJI Mini 3 Pro, centrado en la zona del castillo, su estupenda muralla, así como la iglesia y el puente internacional.
Salvaterra de Miño es una joya histórica en la frontera entre Galicia y Portugal, que ha sido testigo de siglos de conflictos y alianzas. Esta villa, mencionada por primera vez en el año 991, jugó un papel crucial en la defensa del Reino de Galicia. Su estratégica ubicación a orillas del río Miño la convirtió en escenario de numerosas batallas y disputas territoriales a lo largo de la historia.
El corazón de Salvaterra es su imponente castillo, conocido como el Castillo de Doña Urraca. Esta fortaleza, con orígenes en los siglos X y XI, ha sido protagonista de leyendas y eventos históricos. Desde sus muros, la reina Urraca dirigió ataques contra su hermanastra Teresa de Portugal en 1121. El castillo alberga el Pazo de Doña Urraca y el Pazo do Conde, formando parte de un conjunto histórico que abarca casi 10.000 metros cuadrados.
Durante la Guerra de Restauración portuguesa, Salvaterra vivió uno de sus periodos más turbulentos. En 1643, el Conde de Castel-Melhor tomó la villa, rebautizándola como “Salvaterra de Portugal”. Esta ocupación portuguesa, que duró hasta 1659, dejó una huella indeleble en la arquitectura de la fortaleza. Los portugueses mejoraron las defensas, construyeron nuevas murallas y reforzaron los baluartes, convirtiendo el castillo en una fortaleza casi inexpugnable.
La reconquista de Salvaterra de Miño por las tropas españolas en 1659 fue el resultado de una estrategia militar meticulosa que culminó con la captura de Monçao el 7 de febrero, un punto de inflexión crucial que permitió a los españoles cortar las líneas de suministro de la guarnición portuguesa. La muerte inesperada del General Castel-Melhor y la pérdida de recursos tras el aislamiento provocado por la caída de Monçao debilitaron significativamente a las fuerzas portuguesas, que apenas diez días después de perder su punto de apoyo logístico se vieron obligadas a capitular, poniendo fin a 16 años de ocupación portuguesa en Salvaterra de Miño y marcando un punto de inflexión en los conflictos fronterizos entre España y Portugal durante el siglo XVII.
Hoy en día, Salvaterra de Miño forma una eurociudad con la población portuguesa de Monçao, unidas por el Ponte Joao Verde e Amadro Saavedra. Esta conexión simboliza la superación de antiguas rivalidades y el fortalecimiento de lazos transfronterizos. Salvaterra se ha convertido en un destino turístico que combina historia, cultura y la famosa producción vinícola de la región, ofreciendo a los visitantes una experiencia única en la frontera galaico-portuguesa.
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Recording of Salvatierra de Miño (Pontevedra) made on 20/12/2024 with a DJI Mini 3 Pro drone, focusing on the castle area, its impressive wall, as well as the church and the international bridge.
Salvatierra de Miño is a historical gem on the border between Galicia and Portugal, which has witnessed centuries of conflicts and alliances. This town, first mentioned in the year 991, played a crucial role in the defence of the Kingdom of Galicia. Its strategic location on the banks of the Miño River made it the scene of numerous battles and territorial disputes throughout history.
The heart of Salvatierra is its imposing castle, known as the Castle of Doña Urraca. This fortress, with origins in the 10th and 11th centuries, has been the protagonist of legends and historical events. From its walls, Queen Urraca directed attacks against her half-sister Teresa of Portugal in 1121. The castle houses the Pazo de Doña Urraca and the Pazo do Conde, forming part of a historical complex that covers almost 10,000 square metres.
During the Portuguese War of Restoration, Salvatierra experienced one of its most turbulent periods. In 1643, the Count of Castel-Melhor took the town, renaming it “Salvaterra de Portugal”. This Portuguese occupation, which lasted until 1659, left an indelible mark on the architecture of the fortress. The Portuguese improved the defences, built new walls and reinforced the bastions, turning the castle into an almost impregnable fortress.
Today, Salvatierra de Miño forms a Eurocity with the Portuguese town of Monção, connected by the João Verde e Amadro Saavedra Bridge. This connection symbolises the overcoming of old rivalries and the strengthening of cross-border ties. Salvaterra has become a tourist destination that combines history, culture and the famous wine production of the region, offering visitors a unique experience on the Galician-Portuguese border.
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Música:
The Things That Keep Us Here by Scott Buckley | https://soundcloud.com/scottbuckley
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El domingo 26 de junio de 2022 realicé una etapa ciclista con mis cuñados Slava y Fernando. Fue un día en el que tocó madrugar, porque me tocaba recorrer los casi 100 kilómetros que hay entre Forcarey y Salvatierra, parando a recoger por el camino a Fernando. Pero la etapa lo merecía. Dado que habíamos quedado a las 9:00h, salí de Forcarey a las 7:00h. Recogí a Fernando, y nos encaminamos a Salvatierra por la carretera de Mondariz. Llegamos al filo de las 9:00h a Salvatierra, y tras montar las bicis, empezamos a rodar sobre las 9:10h. La idea era recorrer el viejo recorrido del ferrocarril que va desde Monçao, en Portugal, y que bordea el río Miño, hasta donde tuviéramos ganas. Un recorrido del que Slava me había hablado algunas veces, y que me apetecía recorrer, sobre todo por tener un buen estreno en distancias largas de la Super BH L6000 nº2. Fernando, por su parte, iba en su bici eléctrica Specialized, y Slava con su bicicleta de montaña Mondraker.
Como decía, empezamos a rodar sobre las 9:10h, cruzando el puente internacional para dirigirnos a Monçao. Tuve algunos problemas de roces de la rueda trasera en las vainas del cuadro, que no había experimentado antes. Tras parar e intentar ajustar un par de veces, renuncié a tener un rodar limpio, y seguimos avanzando. Al poco de pasar el puente, y recién llegados a un centro comercial, tomamos el comienzo de la Ecopista, que es como se denomina al viejo trazado del ferrocarril reconvertido en pista de paseo -vendría a ser lo que en España se llaman vías verdes-. Como íbamos en dirección a la desembocadura del río, el trazado tenía un suave descenso como promedio, si bien con sus ocasionales desniveles. En general, se trataba de un trayecto muy agradable, entre arboledas, y siempre con el Miño a nuestra vista. Pasamos por Cortes, Bouças, Lapela y Eirado, antes de llegar a Ermegil. Habíamos hecho unos 11 kilómetros en algo menos de una hora. Por el camino, había descubierto el problema con la rueda trasera: exceso de presión. Para rodar más cómodo por la vía verde, había subido la presión de la rueda a unos 5 bares. A esa presión, el neumático había dilatado bastante, y como va muy justo, empezaba a tocar con las vainas. Apenas con bajar la presión a 4 bares, el problema quedó solucionado.
Desde este punto, optamos por abandonar el trazado principal de la ecopista para tomar una alternativa, a mano derecha, que transcurre por una carretera rural más pegada al río. Avanzamos con tranquilidad, para llegar tras un rato a las cercanías del Puente Internacional de Tuy (o, como lo llaman los portugueses, la Ponte Rodo-Ferroviária de Valença; simple cuestión de perspectiva). No me pude resistir, y no tardé en sacar el móvil para tomar algunas fotos.
Seguimos avanzado, y tras llegar a la base del puente, salvamos el desnivel desde el cauce del río, para subir hasta la plataforma principal del mismo. No pensaba cejar en mi pasión por las fotos, así que cruzamos de vuelta a España, donde nos tomamos algunas fotos en la vieja garita aduanera…
…y una vez más en Portugal, en la de la Guardia Republicana:
…además de haciendo el indio con la vista del puente. A esas alturas eran ya las 10:30h hora española (9:30h hora portuguesa), y nos decantamos por entrar en la Fortaleza de Valença para tomar un café con pastelitos. Recorrimos la fortaleza, hasta encontrar la cafetería que mejor nos acomodaba.
Tras el café, volvimos a la ecopista. Eran ya las 11:15h, y bajamos de Fortaleza hasta el río. Durante la bajada empecé a notar algo extraño. Algo de frío, y un poco de cansancio. De nuevo en la ecopista, continuamos rodando, pero sabiendo que no tendríamos que tardar mucho en volver, porque la idea era estar sobre las 13:00h en Salvatierra, para que no se me hiciera muy tarde antes de llegar a Forcarey. Resolvimos seguir avanzando hasta las 11:45h, y luego dar la vuelta. Teníamos idea de seguir hasta Vila Nova de Cerveira, pero no teníamos claro que fuera posible. En nuestro recorrido combinamos la ecopista, parte del Camino Portugués de Santiago, tramos junto a un ferrocarril operativo, y una antigua calzada romana, de la que un puente romano daba testimonio:
En realidad, nos quedamos a medio camino, en São Pedro da Torre, donde había un curioso mirador al río:
…donde no me pude resistir a dar la nota. Tocaba volver, y como suele ser habitual, hicimos la vuelta a un ritmo bastante más alegre que la ida. Entre otras cosas, porque obviamos pasar por la Fortaleza, y apenas cruzamos la parte moderna de Valença. Además, seguimos el trazado original de la ecopista, en vez de la variante pegada al río, lo que nos hizo ir a un ritmo bastante alegre. Ese tramo tiene unas rectas bastante impresionantes, donde no me pude resistir a probar de lo que era capaz con la gravel, en su combinación de 36×11. Un resultado bastante decente, un pico de 45 km/h. Seguimos desandando el camino, y pronto nos encontramos de vuelta en Monçao. Cruzamos de vuelta el puente, y dimos por finalizada la etapa en Salvatierra a las 12:45h, tras un trayecto de 48’5 kilómetros, en un entorno estupendo para disfrutar de un día de ciclismo, y con estupenda compañía.
Lo malo vino después. Notaba un cansancio que no se justificaba por la dureza de la etapa, pese a los kilómetros realizados. Dejé a Fernando en su casa, y llegué a Forcarey, conduciendo con bastante flojera. Esa tarde me hice un test de antígenos, que confirmó lo que me estaba temiendo. Positivo en coronavirus. Los siguientes tres días los pasé con mucha fiebre, escalofríos, temblores, y la garganta en carne viva. Tardé una semana en sentirme restablecido, y 11 días en dejar de dar positivo.
Datos de la etapa:
Etiquetas: ecopista, españa, fortaleza, gravel, monçao, portugal, río miño, salvatierra de miño, super bh l6000, valença do minho